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Un español conquista el paladar de los comensales del hotel de "Pretty Woman"

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El hotel Beverly Wilshire, donde se rodaron algunas de las escenas más recordadas de "Pretty Woman", tiene una nueva estrella en Perfecto Rocher, un chef español cuyo plato más popular, una fideuá con salsa negra, embelesa a los comensales.

Rocher, de 32 años, está al frente del restaurante "The BLVD" desde hace seis meses, cuando una serie de casualidades le llevaron hasta allí.

Él mismo se sorprende de cómo ha cambiado su vida. El año pasado, mientras trabajaba en Campton Place (un hotel de San Francisco), estuvo a punto de abrir un restaurante, pero finalmente no se concretó y decidió mudarse a Nueva York para formar parte del Le Bernardin como chef de cocina.

Harto del frío de la ciudad y convencido por un amigo, el de Villalonga, ciudad cercana a la playa valenciana, dejó atrás todo y decidió probar suerte en Los Ángeles.

"Llamé al Beverly Wilshire y les dije que si querían un cocinero bueno y que el restaurante funcionase, que me llamasen", dijo a Efe el cocinero. Seis entrevistas personales y dos pruebas culinarias después, el sueño se hizo realidad. "Pensaba que no me lo darían, pero así llegó", apuntó.

Y el reconocimiento le ha llegado recientemente, cuando la crítica gastronómica Sophie Gayot destacó en su popular blog que la fideuá de Rocher, aderezada con salsa negra de calamares, alioli y langostinos de Santa Bárbara (California), era el mejor plato de los que había probado en el reciente Festival de Comida y Vino, de Beverly Hills, adonde acudieron algunos de los mejores cocineros del país.

La fórmula es sencilla. Rocher adaptó un plato tradicional de Valencia -"la receta típica de mi abuela con arroz"- y convenció a los dirigentes del hotel para presentar esa receta, aunque se mostraran reacios en un principio porque el aspecto les parecía "feísimo".

"Son americanos y les gustan las cosas 'cool', con muchos colores", comentó el chef, en cuya carta aparecen platos como el arroz a banda -el tradicional de la zona de Alicante-, servido primero con una mariscada -hervida o a la plancha-, o el esgarradet -pimiento rojo con bacalao-.

Cada noche Rocher atiende a decenas de famosos. En los meses que lleva en el cargo ha servido a celebridades como Pierce Brosnan -un amante de las croquetas de pollo y del gazpacho de melón-, Piers Morgan, Oprah Winfrey, Iker Casillas... y hasta el presidente de EEUU, Barack Obama.

"Fue una locura", admitió el español. "Tuvimos que cerrar el hotel para que estuviera allí. Había francotiradores y llevaba consigo un doctor personal, seguridad de lo más estricta y hasta un tipo que probaba la comida antes que él", comentó.

¿Y qué pidió Obama? "¡Pues lo más simple del mundo! Unos huevos orgánicos y bacon orgánico. Nos regaló un champán de la Casa Blanca y una caja de 'lacasitos (chocolates)'".

Por The BLVD, situado en el interior del hotel, pasan todo tipo de personalidades sin miedo al dispendio. Rocher ha sido testigo de mesas de cuatro comensales con facturas de hasta 25.000 dólares o clientes que, a solas, no han dudado en dejarse 8.000 dólares en una cena.

El restaurante sirve unos 850 platos diarios entre desayunos, comidas y cenas. Por algunos banquetes llegan a facturar hasta 2,5 millones de dólares en una noche. Y gracias a este trabajo Rocher sigue aprendiendo, más allá de los fogones.

"Siento que aquí mi trabajo es más de 'manager'. Saber tratar a la gente, saber hablarles, permanecer tranquilo y ser un líder es muy difícil. Pero un cocinero completo tiene que saber esta parte del negocio", sostuvo.

Toda una experiencia para alguien que comenzó sin hablar una sola palabra de inglés y lavando platos en el hotel Manor House (Chippenham, Inglaterra). Después pasó por restaurantes como Gary Danko (San Francisco), Arrop (de Ricardo Camarena, en Valencia), Martín Berasategui (San Sebastián) o El Bulli (Cataluña).

Rocher, a pesar de estar rodeado de lujo y excentricidad, mantiene un carácter humilde.

"Conocer a toda esta gente puede ser un sueño, pero también me hace apreciar más aún a mi familia y mis amigos", manifestó Chef Perfecto, como le conocen en The BLVD, un tipo con un objetivo profesional claro.

"Quiero tener mi propio restaurante de comida tradicional y tener un sitio, tal vez una mesa aparte, para crear mis platos. Todo esto es una gran experiencia que aprovecho al máximo, y espero que alguien quiera invertir en mi restaurante", finalizó.