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Hallan culpable de imprudencia a una joven por la muerte del niño tetrapléjico al que cuidaba

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Un jurado popular ha declarado hoy culpable de homicidio por imprudencia a la joven acusada de la muerte de un niño tetrapléjico al que cuidaba, por lo que el fiscal ha fijado en dos años de cárcel su petición de condena, frente a los diez que solicitaba antes del juicio.

En su veredicto, el jurado ha considerado a la acusada I.C.C., de 22 años, culpable de homicidio por imprudencia grave, con las atenuantes de trastorno mental y arrepentimiento derivado de una carta pidiendo perdón que remitió a los padres.

Además, el jurado ha apreciado una atenuante de dilaciones en la administración de justicia porque los hechos ocurrieron en agosto de 2006.

A la vista del veredicto, que rechazó la petición inicial de las acusaciones de homicidio doloso, el fiscal situó su petición de condena en dos años de cárcel; la acusación que ejercieron los padres, en cuatro años, y la defensa pidió tres meses de prisión, aspectos sobre los que se pronunciará en los próximos días el juez que presidió la vista.

En la vista declararon dos psicólogos que aseguraron que la pérdida de las llaves de la casa, mientras bailaba en una discoteca, dejó a la acusada en una "situación patológica" en la que fue incapaz de buscar una solución debido a su inmadurez.

La joven, que se había quedado en agosto de 2006 a cargo de un niño de 8 años con parálisis cerebral, se fue a una discoteca y, tras perder las llaves, dejó al menor solo durante 48 horas, por lo que cuando regresaron los padres lo encontraron muerto por deshidratación e inanición.

La pérdida de las llaves convirtió a la joven, de nacionalidad boliviana, en "una persona afectada por una alteración mental" y la dejó en una "situación patológica" en la que "era capaz de plantearse otras alternativas, pero en la práctica era incapaz de llevarlas a cabo", según los expertos.

Junto al miedo a acudir a la Policía por no estar legalmente en España, I.C.C. era "pasiva, dependiente, inhibida, temerosa, inmadura, de poca iniciativa y siempre esperaba que la solución viniese de instancias superiores", afirmaron.

El niño se quedó en Sevilla mientras sus padres viajaban a una celebración familiar en Ceuta y, según reveló el padre en el juicio, en dos ocasiones hablaron con la niñera por teléfono móvil y no les dijo que el niño se había quedado encerrado.

En la noche del domingo 27 de agosto, cuando el pequeño llevaba ya 24 horas sin asistencia, I.C.C. dijo a los padres que pensaba llevarle a cenar a una hamburguesería, por lo que el padre le estuvo aconsejando un local que dispone de mesas en la planta baja, asequible para la silla de ruedas.