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Madrid investigará a la empresa de teleasistencia que exige a sus empleados a dar atención sanitaria sin cualificación

Revisará la situación de estos trabajadores, que realizan tomas de constantes como la reactividad pupilar con un curso de primeros auxilios como única formación, tras las revelaciones de este medio

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Un centro de atención de teleasistencia de Asispa en Madrid.

Marta Higueras, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid y encargada de la concejalía de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, se ha comprometido a investigar las denuncias de los oficiales de asistencia al domicilio de Asispa, una de las concesionarias del servicio de teleasistencia de la capital, que han acusado a la empresa de forzarles a dar atención sanitaria sin cualificación.

El pliego de condiciones del Ayuntamiento solo obliga a estos profesionales a tener el graduado en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y conocimientos en primeros auxilios. Su misión ha sido tradicionalmente la de abrir la puerta del domicilio de los usuarios, en mayoría personas mayores y/o dependientes, a los servicios sanitarios en caso de emergencia. También incluye que deberán prestar su ayuda para realizar "pequeñas reparaciones domésticas". El servicio está pensado para ofrecer "compañía, seguridad y tranquilidad" pero en ningún caso "presta atenciones de carácter sanitario" ni se hará uso de "instrumentos que precisen de conocimientos profesionales", especifica el consistorio. 

Una usuaria del servicio de teleasistencia muestra el dispositivo de alarma del servicio, que permite ponerse en contacto con el centro de llamadas diposnible las 24 horas. EFE

Pese a ello, varios trabajadores de Asispa, apoyados por el Comité de Empresa, han denunciado a este medio que la empresa les exige a realizar esta toma de constantes vitales, siendo expedientados e incluso despedidos si se niegan a ello aludiendo una falta de formación. Entienden que esto viola el pliego de condiciones del Ayuntamiento y además pone en peligro a los usuarios, ya que en muchas ocasiones la situación les obliga a hacer valoraciones médicas en función de los resultados obtenidos en las pruebas: "Avisas de que no eres médico pero, ¿vas a dejar a la persona nerviosa? Al final das valoraciones falsas. Muchas", reveló uno de los oficiales de Asispa.

La empresa ha explicado que las técnicas son "rudimentarias" y los trabajadores están preparados para "manejarlas perfectamente" gracias a su formación en primeros auxilios. En conversación con Público, la directora de Teleasistencia de Asispa negó que los oficiales dieran ningún tipo de valoración basada en la toma de constantes, ya que están en contacto con el centro de llamadas, donde es un enfermero el que se encarga de esa evaluación.

Parte de actuación: "Pide que vayamos a tomar constantes para llamar al médico si es necesario"

No obstante este medio ha tenido acceso a más de 30 "partes de actuación y valoración en avisos socio-sanitarios" que rellenan los oficiales de Asispa en el domicilio de los usuarios. En ellos se hace evidente que estos trabajadores llevan a cabo valoraciones del estado de estos en función de una toma de constantes vitales que no están formados para realizar.

Botiquín los con los instrumentos médicos necesarios para la medición de las constantes vitales de los trabajadores de Asispa. PÚBLICO

"Usuario pulsa para comunicar que ha vomitado, comenta que tiene flemas, y está en tto. con antibiótico, quiere que vayamos antes de llamar al médico", se puede leer en el apartado "motivo de alarma" de uno de los partes. Este es uno de los argumentos para la movilización de los oficiales más habituales en los partes de Asispa consultados. La mayoría de los usuarios piden que les tomen la tensión para quedarse más tranquilos, a pesar de que los trabajadores les avisan de que no están cualificados para ello.

En el apartado "actuación" de otro de ellos, se lee: "Usuario se ha tomado al menos 10 pastillas de alprazolam. Tomo constantes, charlamos un rato, usuaria no muestra síntomas de intoxicación de ningún tipo, ya que al empezar a hablar, los signos de mareo e inestabilidad que parecía tener desaparecen. Le informo de que no somos el servicio apropiado para tratar su problema, que tiene que ir al psicólogo o psiquiatra. Me dice que sí, que tiene que ir. Aviso a 061. Médico me dice que estamos haciendo una labor errónea aumentando su problema ir a capricho cada vez que él quiere".

Estas situaciones se repiten en los documentos en poder de Público, que no ofrecerá imágenes de los partes al estar manuscritos y permitir la identificación de estos trabajadores. 

El colegio de enfermería denuncia la situación

El Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (Codem) se ha sumado a las críticas a Asispa por la falta de cualificación de los oficiales de asistencia a domicilio, y ha enviado una carta al director de la empresa en la que le expresa que el personal que esta contrata "para la realización de actuaciones y valoraciones socio-sanitarias en los domicilios no se ajusta a la legalidad vigente, por no estar ni cualificados, ni habilitados para realizar dichas actividades, poniendo en riesgo la seguridad del usuario/paciente".

El Colegio de Enfermería de Madrid ha denunciado la situación: "Se pone en riesgo la seguridad del usuario/paciente" 

El Codem ha instado a la empresa a "subsanar dichas irregularidades a la mayor brevedad" tras tener acceso a los partes de actuación de los trabajadores. El Colegio de Enfermería de Madrid le ha recordado a la empresa que "la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica; especifica en sus artículos 14 y 15 el contenido de los documentos relativos a los procesos asistenciales y los profesionales que intervienen en ellos".  Para los expertos legales del Colegio, la norma impide que trabajadores sin cualificación lleven a cabo estas prácticas.

Asispa, registrada como ONG, es una de las tres empresas concesionarias que prestan este servicio para el Ayuntamiento. Resultó ganadora del concurso público para uno de los tres lotes en los que Madrid dividió el servicio para el período 2017-2020, en concreto el que agrupa los distritos Centro, Arganzuela, Chamartín, Tetuán, Fuencarral-El Pardo, Carabanchel y Barajas, aunque lleva prestando el servicio más de 10 años gracias a concesiones anteriores.