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El peor destino del "turismo quirúrgico"

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El fallecimiento de una mujer española de 52 años tras someterse a una operación de aumento de pecho en Buenos Aires (Argentina) ha abierto un debate sobre los riesgos inherentes al llamado 'turismo quirúrgico', desaconsejado por las autoridades sanitarias. Mientras el Juzgado de Instrucción 49 de la capital argentina investigaba ayer las causas de la muerte de Marta Pereiro Barbero para aclarar si hubo mala praxis, sus familiares, a través de una portavoz, se declaraban 'deshechos' por el trágico suceso. Marta era la menor de siete hermanos.

Residente en Alhaurín de la Torre, la fallecida tenía una pareja de nacionalidad argentina desde hacía 25 años, por lo que viajaba frecuentemente al país sudamericano. 'No era una clínica mala. Ella conocía aquello. Fue allí buscando lo mejor', explicó ayer a Público un portavoz de la familia. Allí falleció en la noche del martes. La familia conocía su intención de operarse.

El sobrino de la víctima, Fabián Drovandi, integrante de la Fuerza de Seguridad Aeroportuaria, acusó a la clínica de ofrecerle dinero a cambio de falsificar el certificado de defunción de su tía y atribuirla a 'causas naturales'. El caso está siendo investigado como 'muerte por causa dudosa'. La clínica amaneció ayer cerrada. Su director, Raúl López Bandera, no fue localizado en las instalaciones por la prensa bonaerense que acudió a conocer su versión.

La autopsia clarificará las causas. Sus familiares lo atribuyen, por el momento, 'a la mala suerte'. 'Pero podría ser una negligencia', añadía la portavoz.

España es el primer país europeo en intervenciones estéticas y el cuarto del mundo: hasta 400.000 al año. A pesar de esta experiencia, el turismo para operarse cobra fuerza en los ciudadanos. 'Es una realidad, pero las agencias no comercializamos paquetes de turismo quirúrgico', asegura el presidente de la Federación Española de Asociaciones de Agentes de Viaje, Jesús Martínez.

Por la cuarta parte de dinero

El precio es el motivo que mueve a las españolas a cruzar el charco hasta Argentina, Venezuela, Colombia o Brasil para ponerse en manos de un cirujano. 'Es mucho más barato pero mucho más peligroso', explica el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, Antonio Porcuna. Hasta la cuarta parte de los precios españoles. Pero recuerda que 'lo barato sale caro'. La presidenta de El Defensor del Paciente, Carmen Flores, también reconoce que el coste es 'mucho más asequible' en el extranjero, con lo que a veces resulta 'tentador'. Por ejemplo, un implante de pecho oscila en España entre 4.000 y 8.000 euros mientras en Argentina puede salir por 1.000 euros al cambio. No obstante, Flores cree que aún no es un problema de grandes dimensiones. Su asociación ha recibido sólo tres quejas de operadas de estética en el extranjero.

Porcuna advierte de las posibles complicaciones tras una intervención quirúrgica a 10.000 kilómetros de casa. Sus efectos negativos encarecen el proceso porque si el paciente fallece, hay que repatriarle. Además, la 'ganga' de operarse en otro país pasa factura a la sanidad pública española, que acaba resolviendo en urgencias los problemas.

Igual que la Sociedad de Medicina Cosmética, Porcuna aconseja operarse en España, donde hay 'buenos cirujanos plásticos', la especialidad está 'muy reglamentada' y los pacientes firman una autorización, mientras en otros países es 'más laxo'.