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Tíbet permanece cerrado y en silencio en el aniversario

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China advirtió a Occidente que "no meta las manos en" Tíbet mientras la levantisca región, bajo una fuerte seguridad y aislada del mundo exterior, recordaba el sábado el aniversario de los disturbios mortales del año pasado en Lhasa.

El 14 de marzo del año pasado estallaron disturbios en Lhasa, tras varios días de protestas pacíficas llevadas a cabo por monjes, en los que murieron 19 personas y que desataron oleadas de protestas en zonas tibetanas. Según los grupos en el exilio, más de 200 personas murieron en la represión.

El jefe del Partido Comunista de Tíbet, Zhang Qingli, dijo a las tropas en la región que se enfrentan a una "situación compleja y sombría", según el oficial Diario de Tíbet.

"Derrotad completamente las conspiraciones de la camarilla del Dalai para intentar dividir la madre tierra y causar el caos en Tíbet", parafraseó a Zhang, aunque no mencionó directamente los disturbios del año pasado.

Activistas en el exterior planeaban recordar el aniversario con una manifestación en Nueva York, pero la agencia oficial de noticias Xinhua criticó a los opositores al mandato chino, calificándoles de bienintencionados mal informados.

"Mejor harían en inclinar sus cabezas, llorar por los que murieron en los disturbios de Lhasa el año pasado, y pensárselo dos veces antes de volver a meter las manos en algo que no conocen", dijo Xinhua en un artículo de opinión en inglés que parecía dirigido a lectores fuera de China.

Pekín ha prometido que la región estará en calma este año y el presidente Hu Jintao ha pedido que haya allí una "Gran Muralla" de estabilidad.

Tíbet y las zonas con población tibetana en las provincias vecinas tienen una fuerte presencia militar y están estrictamente fuera del alcance de periodistas extranjeros e incluso de turistas. Agentes armados en puestos de control hacían volver a los visitantes.

En las últimas semanas, un goteo de protestas aisladas, incluyendo la de un monje que se inmoló en el monasterio Kirti, en Sichuan occidental, parecen indicar que hay un descontento persistente.

Muchos tibetanos no celebraron el Año Nuevo en febrero, en una protesta silenciosa por los que murieron el año pasado.

Habitantes de Lhasa con los que se pudo hablar por teléfono dijeron que el día era "como cualquier otro", pero no quisieron hacer declaraciones sobre la situación de seguridad, y las páginas web locales del Gobierno no tienen artículos sobre el asunto.

Los medios en chino ignoraron el sábado el aniversario en gran medida. La televisión estatal entrevistó a pastores tibetanos en la provincia de Qinghai en un reportaje sobre cómo ha mejorado su vida y sus ingresos.

El viernes, Xinhua habló sobre tibetanos que durante años dieron verduras de manera gratuita el Ejército chino y sobre un llamamiento del presidente Hu para construir la paz duradera en Tíbet.