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Netflix 'The Alienist', un 'thriller' de época con mucha maldad humana que digerir

Netflix estrena hoy los diez episodios que componen la serie basada en la novela homónima de Caleb Carr. Daniel Brühl, Luke Evans y Dakota Fanning protagonizan esta historia en la que el objetivo es dar caza a un asesino de niños especialmente sádico y, de paso, hacer frente a los traumas propios.

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'The Alienist' entra por los ojos gracias a la ambientación de una Nueva York sucia y enfangada en plena ebullición a finales del siglo XIX.

Hubo un tiempo, como se explica al comienzo de cada capítulo de la serie que hoy llega a Netflix, en el que a los especialistas en enfermedades mentales se les conocía como alienistas al considerar a sus pacientes "alienados de su propia naturaleza". En ese tiempo, en la Nueva York de 1896, es en el que transcurre The Alienist, ficción basada en la novela homónima de Caleb Carr. Cary Joji Fukunaga, director de la primera temporada de True Detective, figura como uno de sus productores ejecutivos. El español Paco Cabezas dirige dos episodios, el sexto y el séptimo. Eso detrás de la cámara. Delante, Daniel Brühl, Luke Evans y Dakota Fanning como protagonistas de un thriller de época oscuro e intenso con un retorcido asesino al que parar y mucha maldad humana que digerir.

Esta es una serie que va a más. Crece a medida que la historia se va adentrando sin remedio en un mundo enfermo que provoca desesperanza y fascinación al mismo tiempo de la mano de unos personajes que revelan su verdadera naturaleza cuando sus traumas afloran y su forma de afrontar el horror da la cara. La principal atrocidad a la que se enfrentan, porque hay muchas más, es un asesino en serie de niños especialmente despiadado y macabro del que la cámara se convierte en cómplice a las órdenes de Jakob Verbruggen y James Hawes en sus cinco primeros episodios —los facilitados a los medios por Netflix antes de su estreno—. Un uso de la técnica que se presume que continuará en los siguientes capítulos, dirigidos por Paco Cabezas (que se mueve con soltura en series de este calibre), David Petrarca y Jamie Payne.

The Alienist entra por los ojos gracias a la ambientación de una Nueva York sucia y enfangada en plena ebullición a finales del siglo XIX. También por la nariz a través de ese olor que transmiten unas escenas en las que la podredumbre, la enfermedad y el abandono de algunas zonas y colectivos traspasa la pantalla. Con un caso que atrapa por su especial violencia —los niños suelen ser, bien escritos, víctimas perfectas para mantener enganchado al espectador—, los personajes de Brühl, Evans y Fanning pueden recordar a otros ya conocidos de inicio. Sin embargo, poco a poco logran construir una identidad propia que los define. Lo hacen jugando la carta de las preguntas que tanto ellos como su pasado despiertan y que se van respondiendo con paso lento, como si ellos, en sí mismos, fuesen otro caso que resolver más allá del asesino de infantes de clase baja.

Con lo peor del ser humano como especie mostrándose sin reservas, el doctor Laszlo Kreizler (Daniel Brühl) parece uno de los pocos capacitados para hacer frente a una situación a la que la mayoría, por intereses económicos o desinterés en lo que les ocurra a los más pobres, le da la espalda. Es un alienista al que la policía recurre cuando los casos son especialmente truculentos, cuando al asesino se le considera un loco imposible de comprender. Ahí, en intentar entenderlo, es donde reside la clave para poder frenar sus actos violentos. Kreizler se presenta como un manipulador nato que maneja a quienes le rodean como piezas de su propio tablero de ajedrez, atraído por el lado más oscuro de la mente.

A la vez, el personaje de Brühl es un ser tremendamente lúcido capaz de ponerse en el lugar de los sujetos de estudio encontrando migas de pan que indiquen cómo funciona su mente para ayudar a desentrañar el misterio. Dañado física y mentalmente, algo de su pasado está a punto de aflorar. Como una suerte de Sherlock Holmes de la psiquiatría, en ocasiones resulta frío y altanero. Tiene en John Moore (Luke Evans) a su doctor Watson personal. Un ilustrador de un periódico neoyorquino con mucho más don de gentes que su compañero —"por eso tú caes mejor", le dice Kreizler en una ocasión— que acarrea la losa de un fracaso amoroso, una pérdida trágica y una relación complicada con su padre.

La nota femenina, y uno de los personajes más prometedores y ricos de The Alienist, la pone Sara Howard (Dakota Fanning), una joven que quedó huérfana en circunstancias traumáticas que intenta prosperar en un mundo diseñado por y para los hombres. Siendo la primera mujer que trabaja en una comisaría de policía como secretaria del comisario se convierte en el enlace entre la ley y sus consultores al tiempo que lidia con sus propios fantasmas, con el acoso continuo de sus compañeros y con el de una sociedad que la mira por encima del hombro por no querer conformarse con el papel que la época le tenía reservado por ser mujer.

Luke Evans, Daniel Brühl y Dakota Fanning son los protagonistas de un thriller de época oscuro e intenso.

Rodada en Budapest, esta producción de TNT presenta un mundo poblado de seres dañados y defectuosos en una sociedad encopetada y encorsetada en la que todo aquel que se sale de la norma recibe continuas miradas de reprobación y/o condescendencia. El doctor con métodos demasiado novedosos; el dibujante de buena familia que no busca esposa que lo enderece; la joven heredera que se niega a cumplir su rol predeterminado; el comisario que nada a contracorriente dentro del cuerpo y está empeñado en dar caza al asesino mientras el resto lo oculta; el asesino que vuelca sus traumas mentales en las víctimas más inocentes; los niños que se prostituyen vestidos de niñas…

En definitiva, una ciudad enferma en la que la peor cara del ser humano sale a relucir envuelta en una ambientación visualmente potente y un ritmo de thriller que atrapa. Aunque no siempre es bueno buscar referencias o similitudes entre ficciones, The Alienist tiene ciertas reminiscencias de aquella joya que fue Penny Dreadful. Por la época en la que se ambienta, por el tono, por el retrato de unos personajes en continuo conflicto con su mente y su verdadera naturaleza, por la imperfección de los mismos y porque, aunque aquí no haya monstruos que beban de la fantasía, los hay muy reales. Y eso es mucho peor.