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Música Las vergüenzas del indie salen del armario

La tradicionalmente ensimismada música alternativa parece despertar de su largo letargo. Músicos como Martí Perarnau, líder de la banda Mucho, airean la cara oculta de una escena que finge un esplendor, que en muchos casos, no existe.

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La banda Mucho en plena actuación

“Existen dos realidades paralelas que nunca se tocan. Una es tangible, sensible y disfrutable, y la otra es mentira”. Tras este ambiguo lead, a caballo entre el haiku y la adivinanza, el músico Martí Perarnau (Manresa, 1985), líder del cuarteto indie Mucho, se despachaba a gusto en el muro de Facebook de la formación con una realidad apenas contada y que afecta a un buen número de bandas, a saber; que el día a día de muchos grupos tiene poco o nada que ver con esas idílicas postales que pueblan Instagram botellín en mano tras un concierto que se presume satisfactorio, si no épico.

“Aunque no os lo digan —proseguía el músico en su diatriba— a muchísimos grupos les pasa esto, incluso el día que no va muy bien van y se hacen una foto al final del concierto desde la tarima de la batería. Un selfie triunfador para intentar transmitir una imagen de éxito que no es real. En este país vivimos agobiados por ser triunfadores, desde Operación Triunfo la música es una competición futbolística, sólo hay que ver a los hooligans que se enervan por Eurovisión”.

Martí Perarnau: "Desde Operación Triunfo en este país vivimos obsesionados por ser triunfadores"

¿Cómo se quedan? La escena indie, tradicionalmente ensimismada, oculta tras crípticos fraseos anglófilos que evocan una desidia difícilmente diagnosticable —ojo, no es el caso de Mucho, a los que se les entiende todo—, no acostumbra a posicionarse. Quizá por ello, la voz de Perarnau tiene aquí algo de disruptivo, como de Pepito Grillo: “Tengo la impresión de que hay un alejamiento absoluto de la realidad del país, parece que seguimos haciendo canciones de desamor o de que he perdido a mi chica en el festival de turno, cuando ya va siendo hora de despertar y decir las cosas tal y como son”, explica el músico a Público.

Éxito o fracaso, el límite es difuso. El turbocapitalismo rampante parece dictar una versión entrópica del éxito del que algunos han decidido bajarse. “La sensación es que tener éxito supone llegar a cuanta más gente mejor y no tanto hacer una buena canción, llegue o no llegue a mucha gente”. En ese sentido, Perarnau desconfía abiertamente de esa imagen prefabricada que muchas bandas difunden por la red: “No sé qué es peor si mentir y generar una imagen distorsionada de lo que es la realidad obviando la profunda precariedad que vivimos, o empezar a decir la verdad pese a quien pese”.

No cabe duda de que Martí ha optado por la segunda y no sólo en la efímera red de redes. Si no que se lo pregunten a Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del PP y degustadora oficial de música indie entre las filas conservadoras. “Me topé con ella en un concierto de Zahara y no pude evitar plantearle el hecho de que el Estado dé la espalda constantemente a una escena insólitamente variada y rica”. La respuesta quedó en el aire. Perarnau la espera paciente.

Manuel Cabezalí: “Parece que si no vendes éxito no estás vendiendo nada, aparentar éxito y vender humo es puro márketing"

El pataleo cibernético del frontman de Mucho no es un caso aislado, cada vez son más los que no concuerdan con la necesidad de fingir una gloria eternamente pospuesta. Es el caso, por ejemplo, de Manuel Cabezalí, líder de la banda madrileña Havalina y productor, que no puede estar más de acuerdo con las palabras de Martí. “Parece que si no vendes éxito no estás vendiendo nada, aparentar éxito y vender humo es puro márketing y, de paso, la receta perfecta para la infelicidad del músico, entrar en esa carrera hace que te olvides de cuando tenías dieciocho años y flipabas con un concierto o tocando con tus amigos”.

Según Cabezalí, esa idea subyacente de que “si no tienes éxito mejor no lo hagas, resulta perniciosa para todos, tenemos que reivindicar otra forma de entender la música, salirnos de esa dinámica capitalista tan habitual de las hojas de promo que siempre caen en el cliché de: tras el éxito cosechado…”.

Oro parece, indie no es

La cara B de la llamada escena alternativa rezuma precariedad. Buena cuenta de ello da Marcos García, de Ayuken Management & Production, que representa a bandas como Morgan o New Day. “Más allá de cómo se vendan los grupos en las redes sociales lo que ha cambiado es lo que entendemos como triunfo o fracaso. Antes, una banda que era portada en Mondo Sonoro podía vivir de la música y ahora, en cambio, cuando termina el bolo recogen y regresan a casa porque al día siguiente tienen que fichar en Orange. La época de las fiestas en los hoteles, las barras libres permanentes y las cuentas corrientes llenas de ceros ha terminado”.

Marcos García: "La época de las fiestas en los hoteles, las barras libres y las cuentas corrientes llenas de ceros ha terminado"

Así las cosas, Marcos García ve con naturalidad que surjan voces críticas que se atrevan a garabatear ese cuento de hadas de un tiempo que ya no es. “Entiendo perfectamente que ahora que su plato peligra, los músicos se vuelvan más reactivos con una situación que es injusta. En todo caso, creo que el secreto debería consistir en mostrar tanto los éxitos como los fracasos de la forma más honesta posible”. No hay duda, la red ha permitido democratizar los extremos de una cuerda que antes iba del representante al público sin mediación posible por parte de la banda en cuestión. “El grupo es libre de difundir o no su imagen como considere. Mi consejo es que sean honestos con su público, si ponen una foto en la que en lugar de cuatro aparecen cuarenta se hacen un flaco favor”.

Un camino, el de la honestidad, que no es fácil emprender. Por el momento, Martí Perarnau sirve de avanzadilla a base de diatribas facebookeras que, lleguen o no a buen puerto, desencallan un mundillo largo tiempo encerrado en sí mismo. “Percibo mucha autocensura en los grupos porque hay un cierto miedo a enfadar a no sé muy bien quién. Considero que esto es un auténtico drama porque si no eres libre a la hora de expresarte, ¿qué canciones vas a escribir? Es mi forma de verlo, no tiene por qué ser la correcta, solo que tenía ganas de decirlo porque ya está bien de esta broma”, zanja Perarnau.