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Jóvenes y desconfiados a la fuerza

Ana Peleteiro, Nestor Abad, Alex Dujshebaev, Gaby Navarro, Blanca Alabau... eran medallistas potenciales de Madrid 2020 que ahora se preguntan qué va a ser de ellos, si todo va a seguir siendo tan cruel como hasta ahora

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Ana Peleteiro (La Coruña, 1995) se ha alojado estos días en el hotel Hilton de Buenos Aires. Ana, en realidad, es todavía una adolescente. Tiene 17 años, pero sus 17 años no se parecen a los de las demás adolescentes. El año pasado se proclamó campeona mundial junior de triple salto en Barcelona. Lo hizo con la autoridad de un portento físico. Es más, si hubiese querido, hubiera tenido marca para participar en los mismos Juegos de Londres 2012. Pero ella misma prefirió esperar, porque los mejores casi nunca tienen prisa. Y, además, su vida estaba claramente asociada a los Juegos de 2020 en Madrid, en un escenario irrepetible, como no han dejado de recordarle estos días en Buenos Aires. La respuesta estaba en la inocencia de su sonrisa, en esos ojos que aún parecen indomables.

Ana Peleteiro es la principal exponente de la nueva generación de deportistas españoles que está por llegar. Gente diferente, cargada de talento y éxito prematuro, que llegaría en la edad justa, en la frontera de la madurez, a los Juegos que deseaba Madrid. Gente tan creíble como Nestor Abad en gimnasia; Alex Dujshebaev en balonmano; Gabriel Navarro en atletismo o Blanca Alabau, la hermana pequeña de Marina (oro olímpico en Londres 2012) en vela. Gente demasiado joven que, sin embargo, vive acostumbrada a las penurias económicas, a los derásticos recortes que nadie quiere para sus hijos. Gente, en definitiva, que veía en los Juegos de Madrid la solución a esa crónica de trabajo poco prometedora. Sin ir más lejos, Navarro ha debido darse por satisfecho con los 10.200 euros anuales de beca federativa por su oro en 10.000 en el Europeo sub-23 con 21 años, porque no había más. Alex Dujshebaev (1992, Santander) ha debido emigrar a Macedonia para jugar en el RK Vardar Pro, tras la desaparición del Atlético de Madrid. Y eso que Alex fue el máximo goleador de la Liga ASOBAL la temporada pasada, cosa que, sin embargo, no le ha impedido marchar, 'porque aquí nadie podía garantizarme una estabilidad económica'.

Gente cargada de talento que llegaría en la edad justa a los Juegos que deseaba Madrid Y Nestor Abad (Alcoy, 1993), ¿cómo explicarle a Nestor que esto va a seguir siendo así? Se trata de un chaval duro como una piedra que ha sido capaz de volver a la elite tras una rotura del cruzado anterior y que el año pasado, tras lograr dos oros en los Juegos del Mediterráneo, se encontró con una situación tan desagradable como el despido del médico y uno de los fisioterapeutas de la Federación, 'que me habían ayudado a recuperarse'. Pero en esa, como otras tantas veces, la Federación esgrimió falta de recursos. Nada nuevo en la vida de Nestor, que lleva seis años en Madrid, en la residencia Joaquín Blume, en los que ha visto cómo perdía el seguro médico, los viajes pagados a casa, cómo empezaban a escasear las competiciones y, en fin, multitud de cosas que, fríamente, impiden sueños de calidad.

 

Sin embargo, al fondo siempre figuraba la rápida esperanza, la de Madrid 2020 para todos estos chavales, la de volver a casa para Alex Dujshebaev, la de independizarse económicamente para Nestor o la de ahorrar para comprarse ese piso que no tiene para Gabriel Navarro. Porque ellos mismos habían oído de viva voz a Alejandro Blanco, presidente del COE, que en los Juegos 2020 estaba 'la salvación del deporte español' y que los inversores iban a regresar a nuestro país, como sucedió para Barcelona 92, cuando ellos ni siquiera habían nacido. Pero ahora, que ya no será así y que estos chavales ven a compañeros suyos, de más edad, pluriempleados para sacar adelante a sus familias, cualquiera de sus preguntas riñe con el optimismo. ¿Acaso es vida para seguir apostando a fondo por esto?

Alex, como le pasó a Talant (su padre) nunca podrá ser medallista olímpico en casa Las lágrimas de Ana Peleteiro, ayer en Buenos Aires, son una prueba de lo que nunca va a suceder en su vida. Por eso mañana, cuando vuelva a la pista, le costará más hacer caso de lo que siempre le dice Ramón Cid, director técnico de la Federación Española de Atletismo: 'Tú sólo tienes que entrenarte y no hacerte daño'. A los 17 años, no ha perdido nada, pero sí se ha roto un sueño en su vida como en la de Alex que, como le pasó a Talant (su padre) nunca podrá ser medallista olímpico en casa. Y como lo vio tan cerca y vive tan lejos, nada menos que a Macedonia se ha tenido que ir, todo eso es duro. Demasiado duro de aceptar para el deporte español que, al menos, no vivirá más recortes en 2014.

Las cifras serán las mismas que este año según el primer borrador aportado en los presupuestos generales del Estado y los 292 deportistas (152 hombres y 140 mujeres), que tienen derecho a ellas, mantendrán sus becas ADO. Pero ¿y mañana? ¿qué sucederá mañana? ¿cómo explicar a Nestor Abad que él también puede ganar lo que merece en la gimnasia? ¿Y a Ana Peleteiro? ¿Cómo explicar a esa muchacha que Alejandro Blanco exageraba cuando dijo que Madrid 2020 era 'la salvación de nuestro deporte'? Al fin y al cabo, Ana todavía es una niña que, como la gente de su generación, necesita un ‘Plan B' para recuperar el optimismo que se marchó de casa en Buenos Aires.