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Emigrar para aprender y volver

Universidades españolas y africanas analizan en Las Palmas cómo evitar 'la fuga de cerebros' de alumnos africanos que vienen a estudiar a Europa

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Aquí no tenemos a nadie, ¿por qué íbamos a querer quedarnos?', repiten Marie Louise France, de Senegal, Jeremías Díaz, de Cabo Verde, y Aboubakry Mamadou, de Mauritania. Los tres están estudiando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) gracias a una beca del Gobierno canario y ninguno tiene en mente quedarse en España. Su idea es regresar a sus países una vez que hayan terminado los estudios para poder poner en práctica sus conocimientos.

Ellos lo piensan así, pero también la beca que han recibido señala que el fin de la ayuda es ese, que los chicos regresen después a sus países para aplicar lo aprendido.

La cooperación española tiene entre sus grandes retos evitar la llamada fuga de cerebros de estudiantes africanos y este es uno de los temas que se están tratando estos días en el III Encuentro Internacional de Universidades con África que organizan la ULPGC, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y Casa África. La cuestión esconde un gran dilema moral, como señala el rector de la ULPGC, José Regidor: '¿Se le puede poner límite a alguien, decirle que una vez que estudie tiene que regresar a su país? El tema de la fuga de cerebros es muy difícil y muy duro. A un país no le conviene que haya fuga de cerebros, pero no hay derecho a que el talento de alguien se malogre porque tenga que quedarse en un país en el que no puede desarrollarse'.

Ricardo Martínez, director de Casa África, señala que la clave está en que los países de origen, y también en que sus universidades, ofrezcan oportunidades suficientemente atractivas para que los estudiantes africanos quieran después regresar. 'Algo estamos haciendo mal cuando, por ejemplo, dos tercios de los becarios latinoamericanos que estudian en España terminan siendo absorbidos por nuestro mercado, sin posibilidad alguna de implementar en sus países lo estudiado', reflexiona.

Moussa Gregory Faye, senegalés de 24 años, estudia un máster de Turismo y quiere volver a su país para montar un negocio. Antonio Pedro, veinteañero de Cabo Verde y estudiante de Economía, no lo tiene tan claro. 'Estoy indeciso. En mi país las cosas están mal, y si encuentro trabajo en España me gustaría quedarme aquí', explica. Dina Zerbani, una chica marroquí que estudia Ingeniería Ambiental, cuenta que ella llegó a España 'con la idea de volver a Marruecos'. 'Pero si consigo un trabajo en Las Palmas estaría bien para tener más experiencia', agrega.

Para Javier Pérez Iglesias, jefe del departamento de Cooperación Universitaria de la Agencia de Cooperación Española (AECID), 'limitar la movilidad no garantiza que se vaya a terminar con la fuga de cerebros'. 'Lo que hay que hacer con las becas es seleccionar bien a aquellos que muestran un interés por su país y trabajar con las instituciones de los lugares de origen', concluye.