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Comienza la cumbre del G-7 en medio de protestas y altercados con la Policía

Estados Unidos, Japón, Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia debatirán sobre la economía global, la crisis griega y posibles sanciones a Rusia. 

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Activistas de Intermon Oxfam portan caricaturas de los líderes de la cumbre del g-/ en la protesta den Garmisch-Partenkirchen, al sur de Alemania y cerca de Elmau, donde se encuentra el castillo en el que se reunirán. REUTERS/Michael Dalder

Activistas de Intermon Oxfam portan caricaturas de los líderes de la cumbre del g-/ en la protesta den Garmisch-Partenkirchen, al sur de Alemania y cerca de Elmau, donde se encuentra el castillo en el que se reunirán. REUTERS/Michael Dalder

ELMAU (ALEMANIA).-La cumbre del G-7 tendrá lugar este domingo en el palacio bávaro de Elmau (en el sur de Alemania), donde los líderes de EEUU, Alemania, Japón, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá debatirán sobre la coyuntura económica global, la crisis griega y posibles sanciones a Rusia por el conflicto ucraniano.

Como cada año, la reunión no ha estado exenta de polémica y, desde hace días, cientos de personas se manifiestan en los alrededores de la localidad germana. Los organizadores, agrupados en la plataforma Stop G-7 Elmau, incluso acamparon de forma pacífica frente a la estación de tren de Garmisch-Partenkirchen con pancartas criticando el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la UE (TTIP) o la inacción de Occidente frente al calentamiento global. Este grupo, fuertemente escoltado por agentes de la policía, porta pancartas como "Salvad al medio ambiente de la economía de los beneficios" o "Ningún pueblo inteligente vende su democracia". En algunas de estas protestas se han producido leves altercados entre los manifestantes contrarios al foro y sus políticas y la Policía, que ha asegurado haber detectado la entrada en Alemania en los últimos días de "conocidos extremistas de izquierdas" procedentes de Italia, Suiza, Austria, Grecia y Reino Unido.

A la manifestación celebrada el viernes en Múnich, que congregó a unas 35.000 personas, siguieron ayer las protestas convocadas ya directamente en el entorno de la reunión de líderes, si bien mucho menos numerosas. En Garmisch-Partenkirchen se registraron el sábado esporádicos altercados entre algún sector de manifestantes y los agentes de policía, que recurrieron a gases lacrimógenos.

La policía alemana ha puesto en marcha un gran dispositivo de seguridad para evitar incidentes violentos, con la movilización de más de 22.000 agentes. Además se han cerrado algunas carreteras al tráfico, se han reintroducido temporalmente los controles fronterizos en Alemania y está previsto que desde hoy y hasta mañana quede parcialmente cerrado el espacio aéreo en un radio de 100 kilómetros alrededor del palacio de Elmau.

Este domingo, alrededor de 300 manifestantes  partieron a primera hora de la mañana desde Garmisch-Partenkirchen rumbo al hotel donde se reúnen los líderes de las naciones más industrializadas del mundo. Y está previsto que otras protestas similares provenientes de localidades cercanas converjan en las próximas horas, hasta sumar unas 2.000 personas, según las estimaciones de Stop G-7.

La policía alemana, por su parte, ha indicado que esta protesta no está autorizada a llegar hasta el hotel del encuentro de los líderes del G-7. Un tribunal administrativo denegó ayer a los manifestantes realizar una protesta simbólica frente al Palacio de Elmau -se había solicitado que participasen un máximo de 50 personas- por "motivos de seguridad".

Angela Merkel y Barack Obama, en su visita a Kruen, antes de acudir a la cumbre de Elmau. EFE

Angela Merkel y Barack Obama, en su visita a Kruen, antes de acudir a la cumbre de Elmau. EFE

MERKEL, ANFITRIONA

Mientras, en el interior de Elmau, los presidentes y jefes de Estado de los siete países ya citados celebrarán su reunión centrada en la economía internacional y con la crisis griega como inevitable referencia. La canciller alemana, Angela Merkel, ejerce de anfitriona de la reunión y comenzará la jornada con una entrevista bilateral con el presidente estadounidense, Barack Obama, con quien mantendrá además un encuentro con ciudadanos en la pequeña localidad alpina de Krün, de apenas 2.000 habitantes.

La primera sesión de trabajo de la cumbre tiene como objetivo analizar la coyuntura económica global y las posibles fórmulas para dinamizarla ante la falta de pegada de los países industrializados y la ralentización de las grandes potencias emergentes.
El Gobierno alemán asume que la situación de la eurozona y la crisis griega centrarán buena parte de los debates, aunque la agenda incluye también las negociaciones en marcha para suscribir acuerdos comerciales, principalmente el transatlántico, que implica a EEUU y la Unión Europea, y el transpacífico, que agruparía a doce países bajo el liderazgo de Washington y Tokio.

Obama, por su parte, acude también con el objetivo de presionar a sus socios europeos para que mantengan las sanciones a Rusia por la crisis ucraniana (los enfrentamientos entre el ejército de Kiev y los separatistas prorrusos se han recrudecido en las últimas semanas) y de revisar la campaña de bombardeos aéreos contra el Estado Islámico (EI). 

Mientras, Merkel y el presidente francés, François Hollande, mantuvieron una conversación telefónica a tres bandas con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, en búsqueda de una solución a la crisis de Atenas horas antes de arrancar la cumbre del G-7. Fuentes de la Cancillería confirmaron a Efe la conversación a tres bandas, aunque no quisieron desvelar el contenido de la misma.

Merkel, Obama y Hollande, y los primeros ministros de Reino Unido, David Cameron; Italia, Matteo Renzi; Japón, Shinzo Abe; y Canadá, Stephen Harper abordarán hoy también las principales crisis internacionales en una cena de trabajo.

SEGUNDO AÑO SIN PUTIN

Éste es el segundo año consecutivo en el que el presidente ruso, Vladimir Putin, no participa en la cumbre del G-7, después de que sus líderes decidieran aparcar el formato G-8 ante la anexión de Crimea por parte de Moscú.

Las sanciones políticas y económicas que Occidente impuso a Rusia por este motivo serán previsiblemente ratificadas en la reunión de líderes de Elmau.