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Dimite el líder del principal partido de la oposición en Marruecos

Ilyas al Omar deja su cargo de secretario general del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM). Los comentaristas políticos lo achacan su fracaso en frenar a los islamistas en las últimas elecciones y a no poder contener las protestas del Rif. 

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El ya ex secretario general del Partido marroquí Autenticidad y Modernidad (PAM), Ilyas al Omari, hoy durante la rueda de prensa en la que ha informado a los medios de su dimisión.- EFE/Mohamed Siali

La crisis en la región norteña marroquí del Rif se ha cobrado este lunes su primera víctima política en la persona de Ilyas al Omari, que ha presentado su dimisión irrevocable como secretario general del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), el primero de la oposición marroquí.

Al Omari dio hoy una multitudinaria rueda de prensa para reconocer su responsabilidad en el fracaso del partido, que ilustró con los altos niveles de absentismo de sus cargos electos y el bajo rendimiento en los ayuntamientos y gobiernos regionales que dominan, que son la mayoría, sobre todo en las zonas rurales (no en vano el símbolo del partido es un tractor).

El pasado 29 de julio, el rey Mohamed VI dio un discurso en el que criticó con dureza a la clase política marroquí en general, con claras alusiones al PAM, entre otros partidos, y esta es la primera dimisión que se produce tras aquel discurso.

"Al Omari es uno de tantos ejemplos marroquíes de políticos contestatarios reconvertidos con los años en pilares del establishment"

La decisión fue adelantada ayer por Al Omari ante el Comité Político del PAM, que en un primer momento la rechazó, aunque ante su insistencia trasladó el caso a la próxima reunión del Consejo Nacional en septiembre; Al Omari aclaró hoy que la decisión es irrevocable y que desde ahora es "un militante más".

Al Omari negó haber recibido "instrucciones" desde el Palacio, en alusión al fundador del partido en 2008 y hoy (una vez alejado del PAM) consejero de máxima confianza de Mohamed VI, Fuad Ali Hima, e insistió en que su decisión es "personal".

Sin embargo, también dejó claro que no piensa dimitir de su cargo de presidente de la Región de Tánger-Tetuán-Alhucemas, pese a los nueve meses de crisis que vive el Rif, cuya capital es Alhucemas, ya que -dijo- se debe a los electores que votaron mayoritariamente por el PAM.

En su comparecencia de hoy, Al Omari desligó su dimisión tanto de las tensiones en el Rif como de la reprimenda del rey Mohamed VI, pero todos los comentaristas políticos sin excepción coinciden en que su salida está claramente ligada a ambas cuestiones.

Al Omari, un rifeño que tiene muy a gala sus orígenes, que coqueteó con la izquierda y llegó a vivir varios años en la clandestinidad durante la época de Hasán II, es uno de los tantos ejemplos marroquíes de políticos contestatarios reconvertidos con los años en pilares del "establishment".

Los dos fracosas de Al Omari

Sin embargo, ha fracasado en las que posiblemente eran sus principales apuestas: frenar a los islamistas en las últimas elecciones (pues su partido quedó claramente por detrás del Partido Justicia y Desarrollo, PJD, y no pudo formar gobierno) y contener las protestas en el Rif.

Los líderes del PAM no han podido borrar la imagen de partido creado en las cocinas del Palacio Real

Y es que Al Omari llenó el PAM de rifeños y con él copó gran parte de los cargos electos locales, pero en las protestas del Rif el partido ha quedado claramente fuera de juego y por ende inhabilitado para tomar parte en una futura solución.

En realidad, los problemas del PAM van más allá de Al Omari: desde su creación, el partido ha estado dirigido por personas con poco carisma, que además no han podido borrar la imagen de partido creado en las cocinas del Palacio Real y teledirigido desde allí: en 2011, fue uno de los más vilipendiados por las masas que salieron a las calles en la breve "primavera árabe" que vivió Marruecos.

En el fondo, el PAM tiene popularmente la imagen de un "partido de notables", principalmente rurales, sin una ideología muy definida más allá de oponerse al islamismo político.

Es decir, el PAM es la versión moderna de los varios partidos que Hasán II (padre de Mohamed VI) creó durante su reinado para contrarrestar a la oposición de aquellos años, encarnada en el partido nacionalista Istiqlal y la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP).

En sus nueve años de vida, el PAM no ha logrado frenar la popularidad de los islamistas, y tampoco ha conseguido convertirse en el partido "moderno" que su propio nombre proclama y que pueda atraer a una juventud progresista o laica.

La dimisión de Al Omari arroja serias dudas sobre la continuidad del PAM como proyecto político, en un momento en el que todos los partidos políticos, incluido el islamista PJD, sufren de un gran desprestigio popular.