Público
Público

Guía para seguir los debates de la cumbre de Granada, llamada a sentar las bases del futuro de Europa

La ciudad andaluza se convierte esta semana en la capital de Europa para abordar temas trascendentales y divisivos como la ampliación de la UE, el drama migratorio y la guerra en Ucrania.

Los líderes europeos durante la cumbre celebrada en Moldavia, a 1 de junio de 2023.
Los líderes europeos durante la cumbre celebrada en Moldavia, a 1 de junio de 2023. Kay Nietfeld / Dpa / Europa Press

Ucrania atraviesa uno de sus momentos más difíciles tanto en el terreno militar como de ayuda internacional. Serbia y Kosovo viven una de sus habituales escaladas de tensión. Armenia y Azerbaiyán sufren su segundo enfrentamiento en tres años. Las llegadas y muertes en el Mediterráneo continúan multiplicándose en el décimo aniversario del naufragio de Lampedusa, que dejó 368 fallecidos. Túnez da plantón a Bruselas. Y la Unión Europea se pregunta qué quiere ser de mayor en medio de un tablero de ajedrez global cada vez más volátil y ante el que tendrá que tomar una de las decisiones que marcarán el presente y futuro del proyecto europeo: la ampliación hacia el este. Con este menú, Granada se viste de gala para acoger el jueves y viernes a medio centenar de líderes europeos.

La doble cita está cargada de simbolismo. Su valor vendrá marcado por los debates de fondo más que por las decisiones concretas. Pero no por ello será menos importante. La UE arrancará el debate clave sobre su ampliación, que tiene por delante un camino cargado de piedras tanto a nivel interno como exterior. El bloque está llamado a poner sobre la mesa los cimientos para su autonomía estratégica en el próximo ciclo legislativo, que dará comienzo tras las elecciones europeas de junio.

Tras Chequia y Moldavia, España acoge la tercera cumbre de la Comunidad Política Europea, un foro que fue invocado por primera vez por Emmanuel Macron y que busca relanzar los lazos energéticos, digitales y multilaterales de la región más allá de la Unión Europea. Hasta 47 líderes se reunirán en la villa andaluza el jueves, que se está blindando con un gran despliegue de seguridad. Del encuentro no saldrá una decisión firme ni concreta. Ni siquiera una declaración conjunta "manteniendo la naturaleza" de este formato para "dar más libertad" a los debates. La fortaleza del encuentro emana en la fotografía que envía y que deja a un continente unido a excepción de Rusia y de su hermana pequeña bielorrusa. Por ello, buena parte de lo que ocurra beberá de los encuentros bilaterales que se produzcan entre bastidores.

Drama y división migratoria

Un día después, el viernes, arranca la cumbre informal de líderes europeos abanderada por la Presidencia española del Consejo. El tema más candente de la cita será el drama migratorio y, por primera vez desde el inicio de la guerra, el debate sobre el transcurso y la ayuda a Ucrania queda en un segundo plano. "La reunión tiene una importancia muy significante: no solo mantendremos un diálogo constructivo sobre los asuntos más importantes que la Unión afronta a día de hoy, como la inmigración, sino que este encuentro marca el inicio de un proceso de reflexión muy importante sobre las prioridades del futuro de nuestra Unión", escribe Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, en la carta de invitación enviada a los Veintisiete.

El debate migratorio llega en un momento complicado. La semana pasada, el bloqueo de Italia impidió cerrar el mecanismo de gestión de crisis, el último escollo para consolidar el Pacto de Asilo y Migración. Una vez el Consejo fije su postura se abrirán las complejas negociaciones con el Parlamento Europeo con la presión del cronómetro, que corre sin tregua hacia las elecciones europeas de junio. Llega también a escasos días de las elecciones polacas. El Gobierno del Partido Ley y Justicia (PiS) ha hecho coincidir los comicios con un referéndum para evitar la acogida de refugiados o el pago acordado por la UE en junio. Y arriba también con un presidente tunecino en rebeldía que en los últimos días ha vetado la entrada de delegaciones del Parlamento Europeo y de la Comisión, ha flirteado con Rusia y ha rechazado la ayuda europea de los primeros 127 millones de euros para que haga de dique de contención migratorio en sus fronteras. Como todo debate europeo sobre inmigración, la discusión en Granada se anticipa emocional, divisiva, incendiada y con vetos y reproches cruzados. "Será importante para ver qué se puede hacer y dónde estamos. Pero va en el interés de todos los países encontrar medidas para contener la inmigración irregular", resume una alta fuente.

Una Ucrania en apuros

El debate sobre la guerra de Ucrania quedará en un segundo margen. Algo que ya sucedió durante el discurso del estado de la Unión que la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen pronunció en Estrasburgo hace unas semanas. La estrategia europea en su apoyo a Kiev pasa en la actualidad por asentar lo consolidado, especialmente por hacer hincapié en que se cumplan las sanciones. Pero nadie habla de un nuevo paquete punitivo. El último se aprobó en febrero.

De fondo, sin embargo, la situación de la ayuda financiera, militar y diplomática a las filas de Volodimir Zelenski atraviesa su peor momento de forma desde el inicio de la invasión rusa, hace ahora 20 meses. El Congreso de Estados Unidos ha bloqueado un paquete de ayuda militar. Y no mejor están las cosas dentro de los confines comunitarios. Polonia, el gran aliado de Ucrania en el seno europeo, vive un rifirrafe diplomático con el país por la crisis de los cereales. Y el pasado fin de semana, en Eslovaquia ganó las elecciones Robert Fico, un líder populista y prorruso.

Con esta coyuntura, la obsesión de los europeos es mantener la unidad. Y para ello se han centrado en seducir al gran rebelde húngaro. El Financial Times recoge que Bruselas estaría preparando la fumata blanca para dar luz verde a los fondos de cohesión, bloqueados desde hace casi un año por la deriva antidemocrática de Víktor Orbán, como estrategia para asegurar el apoyo de Budapest a las próximas ayudas financieras a Kiev. Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, ha propuesto un fondo de 5.000 millones de euros para fortalecer al Ejército ucraniano en 2024, descafeinando, eso sí, su plan inicial de 20.000 millones para los próximos cuatro años. Y Bruselas quiere engordar con 50.000 millones de euros su presupuesto al país en la revisión del Marco Financiero Plurianual.

Ampliación

En Granada no se fijará el futuro y el encuadre de Ucrania y del resto de países candidatos. Pero la cita sí marcará el pistoletazo de salida del gran debate de ampliación, que marcará la agenda europea los próximos meses y años. "Se sentarán las bases del futuro de Europa", afirma una fuente diplomática. "Veremos dónde estamos y dónde queremos ir. Qué queremos hacer. Quiénes somos y quién queremos ser", describe otra. La discusión tiene una doble dimensión: externa e interna. La UE ve en la ampliación una oportunidad en términos de crecimiento económico, geopolítico y poblacional. Pero ello supone a su vez enormes desafíos políticos y, especialmente, presupuestarios. Además, el bloque comunitario debe mirar dentro de casa y decidir si finalmente emprenderá una reforma de los Tratados. Todos estos cimientos comenzarán a construirse en el sur de España.

La cita real para tomar una decisión sobre la adhesión y el calendario será la cumbre de diciembre, una vez que la Comisión Europea revele –a principios de noviembre- el esperado informe sobre la recomendación para avanzar en la integración del bloque de Serbia, Bosnia-Herzegovina, Albania, Montenegro, Macedonia del Norte, Moldavia, Ucrania y Turquía, los países candidatos. Georgia y Kosovo son candidatos potenciales. Pero Granada será la primera toma de temperatura para calibrar cuán margen existe ante unas capitales muy divididas sobre la adhesión. "Ya la gente no dice si habrá adhesión, sino cómo y cuándo se producirá", afirma una fuente. Y ese cómo y cuándo comenzará a perfilarse en la villa granadina.

Conflicto en el Cáucaso

Uno de los grandes focos mediáticos estará puesto sobre Armenia y Azerbaiyán. Tras la última agresión militar azerí sobre Nagorno Karabaj, Ereván le ha visto sus costuras a su relación con Rusia y ha dado pasos para buscar más refugio de seguridad en el lado comunitario. Bakú, por su parte, se ha erigido en uno de los principales proveedores de energía de los europeos después de la guerra en Ucrania. Con estos vientos de cara envenenados, el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller Olaf Scholz intentarán junto a Michel mediar entre el primer ministro armenio Nikol Pashinian y el presidente azerbaiyano Ilham Alyev. Algo que ya intentaron sin éxito en Chisinau. Sin embargo, la coyuntura ha cambiado. Azerbaiyán lanzó en septiembre una operación militar para consolidar su victoria de 2020 y forzar a los armenios a firmar un acuerdo y a su población a abandonar el enclave.

Es poco el optimismo sobre la consolidación de un acuerdo de paz en Granada. El escenario que toma fuerza es el progreso en temas territoriales, de demarcación fronteriza y de crisis humanitaria. Y, sobre todo, la ambición pasa por establecer una hoja de ruta y un calendario que ponga fin al conflicto enquistado desde hace décadas.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias de Internacional