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"Hamburgo se ha convertido en una zona sin democracia durante el G-20"

Detractores de la cumbre denuncian las restricciones impuestas durante la cita en la ciudad alemana. Vecinos también critican la violencia de algunos manifestantes. La anti-cumbre del G-20, organizada por varios grupos de activistas y partidos políticos, finaliza con una gran marcha anticapitalista

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Policías toman posiciones en las calles de Hamburgo. - REUTERS

Tras una caótica noche de disturbios, esta vez en los aledaños del barrio de Schanzen, Hamburgo amaneció tranquila este sábado pero con algunos comercios destrozados y saqueados. En las calles se amontonaban basuras, junto con restos de barricadas y objetos carbonizados. Los incidentes comenzaron al llegar la noche del viernes y dejaron estampas caóticas al día siguiente.

“Queremos que sea una manifestación pacífica y colorida”, repetían desde las organizaciones

Para este sábado estaba convocada la gran manifestación de la contracumbre del G-20. Desde las 11 de la mañana la manifestación oficial congregaba a miles de personas en las inmediaciones de la céntrica plaza Deichtor. Hubo que esperar más de una hora para que la cabecera empezase a andar. Bajo el lema “Solidaridad sin fronteras en lugar de G20” unas 80.000 personas según los organizadores y 20.000 según la policía, marcharon en diversos bloques capitaneados por diversas organizaciones como Attac, Amnistía Internacional o el partido Die Linke.

“Queremos que sea una manifestación pacífica y colorida”, repetían desde las organizaciones. Al grito de “dilo claro, dilo alto, los refugiados son bienvenidos aquí” o “arriba la solidaridad internacional”, familias enteras con niños, jóvenes y personas mayores caminaron por las calles de la ciudad portando globos de diferentes colores.

Manifestantes durante la anti-cumbre del G-20. - REUTERS

En algunas pancartas se podían leer consignas como “se busca por crímenes de guerra”, sobre una fotografía del presidente estadounidense, Donald Trump. Desde algunos camiones de las organizaciones manifestantes se leían manifiestos políticos y se animaba a la gente a través de música variada. Posteriormente se produjo un concierto en el escenario donde finalizó la marcha y se leyeron diversos discursos anticapitalistas.

El fin de semana ha estado marcado por las protestas anticapitalistas, acompañadas de un programa alternativo con asambleas internacionales y talleres conjuntos. Kike Vázquez viajó desde Berlín por la mañana junto con un grupo de amigos para unirse a las reivindicaciones. “Me manifiesto porque los países más poderosos deciden por el mundo entero y sus decisiones comprometerán a nuestra generación y a las generaciones futuras. Lo único que va a suponer esta cita es que se perpetúe aún más el sistema capitalista y neoliberal. Estamos en contra de eso. Sus políticas causarán un gran daño al planeta y traerán más pobreza”, cuenta a Público.

Tras la manifestación, visitaron la zona de la “Rote Flora” (flor roja), una de las casas “okupa” más famosas de Hamburgo, que vivió una noche de barricadas y enfrentamientos entre policía y detractores de la cumbre del G-20. “La policía rodeaba la casa y había batucadas pacíficas alrededor. Ha habido un momento en el que la gente ha gritado a la policía que se fuesen y se han ido, pero todo ha transcurrido con tranquilidad”, relata.

La policía de Hamburgo asegura que entre sus efectivos ha habido 213 heridos

El relato de un vecino difundido por diversos medios medios alemanes que denunciaba las actuaciones de algunos manifestantes, como la quema de coches, ha puesto en el punto de mira a la violencia protagonizada por algunos grupos. Ante ello, los organizadores de la contracumbre del G-20 han expresado que no descartan que entre quienes lanzaron cócteles molotov y piedras a los antidisturbios se encontrasen también miembros de grupos nazis. La policía de Hamburgo asegura que entre sus efectivos ha habido 213 heridos debido a los incidentes de todo el fin de semana, a los que hay que sumar la decena de manifestantes heridos de gravedad.

El senador de interior de Hamburgo, Andy Grote, declaró que esta violencia “traerá consecuencias”. Los incidentes, salvo los saqueos a comercios, no son muy diferentes de los que se solían producir cada año en las manifestaciones del primero de mayo berlinés, que llegó a denominarse popularmente como “Krawallen (disturbios) de Berlín”. Es por eso que el ‘modus operandi’ policial ha sido similar al que se utiliza en la capital cada uno de mayo: miles de efectivos cercan las calles con vallas, policías francotiradores vigilan desde las azoteas de los edificios, tanques del ejército campan por las calles, los helicópteros policiales vigilan desde el aire y camiones cisterna con cañones de agua están preparados para actuar y disolver las protestas.

Manifestantes portan una pancarta durante la manifestación de este sábado. - REUTERS

"Derechos sistemáticamente suspendidos"

“Queremos que se den cuenta de que hay una alternativa a este sistema capitalista, que es global, antirracista y feminista”, cuenta Ana Barrena, partiicpante en la manifestación. Algunos representantes políticos también se dieron cita en la marcha. “Hamburgo se ha convertido en una zona sin democracia estos días. La cumbre ha ido acompañada de diversas restricciones a los derechos civiles, derechos fundamentales, como el derecho a manifestación, han sido sistemáticamente suspendidos. Los costes de este evento, que se produce en medio de una gran crisis económica y social, son de miles de euros por día. Es ridículo. Pensamos en qué se podría invertir ese dinero, por ejemplo educación, infraestructuras sociales o vivienda pública. Ha sido la operación policial más grande de la historia de Hamburgo”, cuenta Judith Benda, candidata de Die Linke.

"La policía empleó cañones de agua y gas pimienta, prohibido en otros países, contra más de 10.000 manifestantes pacíficos"

Sobre la cobertura informativa de la mayoría de los medios de comunicación comenta que “normalmente se nos llama ‘radicales’ e informa sólo de las protestas violentas, pero el pasado jueves vimos que la policía empleó cañones de agua y gas pimienta, prohibido en otros países, contra más de 10.000 manifestantes pacíficos", denuncia. 

“Los refugiados más caros son los ‘refugiados fiscales’, ya que más de 30 trillones de dólares se encuentran actualmente en paraísos fiscales. Las guerras en Oriente Medio han creado el caos, terror y colapso del estado. Nuestros gobiernos las apoyan con la exportación de armas o el amiguismo con países como Arabia Saudí. También colapsan el resto del mundo con acuerdos comerciales como el CETA. En el G-20 se han discutido intervenciones militares contra refugiados, mientras se apoyan acuerdos vergonzosos, como el que actualmente tiene la Unión Europea con Turquía para impedir el paso a los solicitantes de asilo”, concluye.