Publicado: 27.05.2015 17:16 |Actualizado: 27.05.2015 17:44

Aún hay 795 millones
de personas que pasan hambre en el mundo

Aunque supone un progreso con respecto a décadas anteriores, la cifra queda muy lejos del objetivo marcado por la Cumbre Mundial de Alimentos para el año 2015.

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Una de las regiones más perjudicadas en África subsahariana.

Una de las regiones más perjudicadas en África subsahariana.

En el mundo hay todavía 795 millones de personas que no pueden consumir una ración de alimentos suficiente para llevar una vida activa y saludable. Es decir, una de cada nueve personas en todo el mundo está subalimentada.

La cifra, difundida por la FAO en su informe anual, supone una reducción con respecto a los datos de años anteriores (la proporción de personas que pasan hambre se ha reducido del 18,6% en 1990 al 10,9% en 2015, incluso en un contexto de población mundial creciente) pero la propia organización reconoce que se trata de “un número inaceptablemente alto de personas”.

Debemos ser la generación del hambre cero. Ese objetivo debe integrarse en todas las intervenciones públicas y en el centro de la nueva agenda de desarrollo sostenible que se establecerá este año”, sostiene el director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, José Graziano da Silva, en una nota con motivo de la presentación del informe en Roma.



El estudio, publicado junto al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) analiza el estado mundial de la inseguridad alimentaria cuando culmina el periodo para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un compromiso adquirido en el año 2000 y que entre sus metas incluye la de reducir a la mitad el porcentaje de personas hambrientas entre 1990 y 2015.

Según el Programa Mundial de Alimentos, la cifra debía reducirse en 515 millones y no en los 265 actuales

Según el informe, este objetivo se ha conseguido en 72 de los 129 países en desarrollo analizados, aunque la FAO considera que desde la perspectiva del desarrollo, la “esencia” del compromiso se ha conseguido a escala mundial.

El grado de éxito, sin embargo, es muy desigual de unas regiones a otras. De los 795 millones de personas subalimentadas, la inmensa mayoría, 780 millones, se concentra en los países en desarrollo. Y no en todas por igual. Mientras algunas zonas como América Latina y las regiones oriental y suroriental de Asia han experimentado grandes progresos, otras como África central o Asia occidental han aumentado su proporción de personas subalimentadas en comparación con el trienio 1990-92.

El estudio también mide otro de los objetivos marcados por la Cumbre Mundial de Alimentos en 1996 y que pretendía reducir a la mitad la cifra absoluta de personas hambrientas para 2015. El fracaso aquí es mucho más evidente: desde 1990 tendrían que haber abandonado la malnutrición 515 millones de personas, cuando sólo lo han hecho 265 millones. Es decir, según este compromiso, la cifra actual de personas hambrientas en el mundo tendría que ser de 280 millones y no los 795 actuales.

MAPA

La FAO achaca a las dificultades económicas que han sacudido el mundo en los últimos años como uno de los factores que “ha obstaculizado el progreso hacia el logro total de los objetivos de seguridad alimentaria de 2015”.

No obstante, destaca que durante los últimos 30 años las crisis han evolucionado y han pasado de ser eventos catastróficos graves a corto plazo y de gran visibilidad a situaciones prolongadas, debido a una combinación de factores, “especialmente desastres naturales y conflictos, agravados con frecuencia por el cambio climático, las crisis financieras y las fluctuaciones de precios”, dice el informe, que asegura que 24 países africanos se enfrentan actualmente a crisis alimentarias, el doble que en 1990.

“Las tasas de hambre en los países que sufren de crisis prolongadas son más del triple que en otros lugares. En 2012 unos 366 millones de personas vivían en situaciones de este tipo -de las cuales 129 millones estaban subalimentadas”.

Por último, las agencias de la ONU destacan como factores clave en la lucha contra la desnutrición es el crecimiento económico inclusivo, las inversiones agrícolas, la protección social, la estabilidad y la voluntad política.