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Inmigración Varios barcos con miles de migrantes rescatados por ONG, bloqueados en el Mediterráneo por la cumbre del G7

Las casi 1.500 personas rescatadas en 12 operaciones de salvamento que permanecían desde el jueves a bordo de un barco de Médicos Sin Fronteras (MSF) tras impedirles su desembarco en Sicilia han atracado este domingo en Nápoles. 

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Casi 1.500 personas viajaban a bordo del 'Prudence' desde el pasado jueves.TWITTER/@MSF_Prensa

Casi 1.500 personas, rescatadas en 12 operaciones de salvamento en las aguas del Mediterráneo, han estado bloqueadas desde el jueves en el Mediterráneo a bordo del Prudence, el barco de búsqueda y rescate de Médicos Sin Fronteras (MSF). La embarcación, con capacidad para 600 personas, no podía regresar a Sicilia. ¿El motivo? Las fuertes medidas de seguridad adoptadas con motivo de la cumbre del G7, celebrada en la ciudad de Taormina (situada en la costa este de la isla) entre este viernes y este sábado. 

La delegación italiana de Médicos Sin Fronteras llevaba días alertando de la "situación tan insostenible" que han vivido las 1.446 personas, entre ellas 140 mujeres y 45 niños, que viajaban a bordo del Prudence desde el pasado jueves. 

Esta mañana, "después de una travesía muy difícil, Prudence ha llegado finalmente al puerto de Nápoles con 1.446 personas", tuiteó este domingo la ONG tras el atraque de su barco en la capital de la región de Campania.

El barco tuvo que hacer una escala previa en Palermo, la capital siciliana, para proveerse de suministros tras el llamamiento de MSF, que alertó de las difíciles condiciones en las que estaba transportando a los migrantes ante la imposibilidad de desembarcarlos en la isla.

"No podemos garantizar su seguridad"

"En estas condiciones es simplemente imposible proporcionar una alimentación adecuada y atención médica a cientos de hombres, mujeres y niños, y el primer puerto disponible para la descarga (Nápoles) está a 48 horas de nuestra posición actual. Después de rescatar a cientos de personas de una muerte segura en el mar, ahora no podemos garantizar sus condiciones de seguridad a bordo, debido al gran hacinamiento", denunciaba este sábado Michele Trainiti, coordinador italiano de las operaciones de búsqueda y rescate de MSF, a través de un vídeo publicado en Twitter.

"En este momento, a pesar de nuestras solicitudes de apoyo hechas a las autoridades italianas, ningún buque militar o comercial ha enviado ayuda para parar esta situación desesperada. ¿Dónde están los demás? La Unión Europea ha fallado en su deber de proteger la vida en el mar", criticaba Michele Trainiti.

Cuatro días de bloqueo para el barco de Open Arms

Por su parte, la ONG catalana Proactiva Open Arms ha denunciado a Público una situación similar. El pasado martes 16 de mayo, su barco de búsqueda y rescate Golfo Azurri, partía hacia Malta en una nueva operación de salvamento. Tras 24 horas de rescate, las autoridades italianas impidieron el regreso a la isla de Sicilia de la embarcación, con 349 personas a bordo. 

"No nos dejaban acercarnos a la costa ni por asomo. Nos decían que era por 'medidas de seguridad' con motivo de la cumbre del G7", ha explicado a este medio la portavoz de la ONG, Laura Lanuza. 

El Golfo Azurri se vio obligado a cambiar el rumbo y, tras casi cuatro días de travesía por las aguas del Mediterráneo, consiguió llegar al puerto del municipio italiano de Crotone.

PorCausa: la solución pasa por "abrir las fronteras"

Lucila Rodríguez-Alarcón, directora general de la fundación PorCausa, considera que esta situación es "una gota más en esta nave de despropósitos". Con respecto a las medidas migratorias que ha adoptado la UE en los últimos años, Rodríguez-Alarcón ha subrayado a Público que "sólo incrementan el volumen de muertos y de mafia".

Asimismo, la directora general de esta fundación de investigación y periodismo ha criticado la vulneración de los derechos humanos y de la ley de asistencia marítima. Preguntada por las claves para resolver esta crisis migratoria, Lucila Rodríguez-Alarcón cree que lo importante es "abrir las fronteras de forma ordenada y redistribuir los fondos destinados al control de las mismas -17.000 millones de euros en tres años, según PorCausa- para que la acogida no ocasione ninguna carga a los países".