Publicado: 04.09.2016 22:30 |Actualizado: 04.09.2016 22:30

La orquesta de Bruselas sigue tocando mientras el TTIP se hunde

Bruselas obvia la promesa del Gobierno francés de exigir la suspensión de las negociaciones del acuerdo comercial con EEUU y se afana por mantener su hoja de ruta. Organizaciones sociales afirman que el TTIP está gravemente herido, pero sigue con vida

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Manifestación contra el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP). REUTERS

Manifestación contra el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP). REUTERS

@Alopezdemiguel

MADRID.- Las negociaciones del TTIP pasan por sus horas más difíciles; mientras el Gobierno de Francia considera hundido el tratado de libre comercio entre la UE y EEUU y Alemania reconoce que la nave hace aguas, y con el calendario corriendo en su contra, Bruselas hace oídos sordos e intenta tapar algunos de los agujeros del casco para salvar el polémico acuerdo.

“La Comisión Europea recibió nuevamente la confirmación unánime de los estados miembros del mandato para seguir negociando”, aseguran a Público fuentes del Ejecutivo comunitario. Se refieren a las conclusiones del último Consejo Europeo celebrado antes del parón estival, y recuerdan que la Comisión negocia en base a este mandato, aprobado por los 28 en 2013, cuando comenzaron las negociaciones.

“La Comisión Europea ha recibido nuevamente la confirmación unánime de los estados miembros del mandato para seguir negociando”, aseguran desde el Ejecutivo comunitario

Bruselas aprovecha cada comparecencia para reutilizar argumentario, y evita pronunciarse sobre las declaraciones de miembros del Gobierno alemán, galo o austriaco contra el Transatlantic Trade and Investment Parternship (TTIP, en inglés). Por contra, destaca que la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, ha conversado en varias ocasiones con su homólogo estadounidense -Michael Froman- durante el verano, y que volverán a verse en la capital belga a mediados de mes, sin precisar más detalle.

“La UE mantiene sus intensas negociaciones sobre el TTIP”. “No comparto los comentarios sobre el fracaso de las negociaciones”, aseguraba recientemente Malmström, reforzada por sus socios al otro lado del Atlántico. Washington afirma que sigue "completamente comprometido con las negociaciones", aunque las inminentes elecciones estadounidenses juega en contra de la estrategia comercial de la Administración Obama.

Por su parte, las organizaciones sociales que llevan años peleando contra este acuerdo aseguran que el TTIP está herido de gravedad, pero recelan de las palabras y promesas de París o Berlín, y alertan de que sus gobernantes se ven forzados a criticar el TTIP por la creciente oposición social al tratado transatlántico, con el ojo puesto en sus respectivos procesos electorales.

Las organizaciones sociales recelan de las promesas de París o Berlín, y alertan de que sus gobernantes se ven forzados a criticar el TTIP por la creciente oposición social al tratado, con el ojo puesto en sus respectivos procesos electorales

“Lo que tiene que hacer el Gobierno francés para que confiemos en su palabra es demandar formalmente la retirada definitiva del mandato al Consejo Europeo y conseguir la mayoría necesaria en el Consejo para lograrla”, asegura a este diario Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción y portavoz de la Campaña estatal contra TTIP, CETA (acuerdo comercial UE-Canadá) y TiSA (Acuerdo Global de Servicios).

El activista, conocedor del funcionamiento de la maquinaria política europea y de este tipo de acuerdos comerciales, recuerda la reunión informal de Ministros de Comercio de la UE prevista para el 22 y 23 de septiembre en Bratislava, en la que Francia se ha comprometido a pedir la paralización de las negociaciones. Al mismo tiempo, alerta de que el ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, ya ha reaccionado a las presiones de distintos poderes económicos -y de la propia canciller Angela Merkel- para plantear que el TTIP podría “volver al orden del día” tras las elecciones en EEUU, como recogen distintos medios germanos.



“Cortina de humo” para camuflar la aprobación del ‘TTIP canadiense’

Por otro lado, los activistas advierten de que las críticas de Alemania o Francia al acuerdo deben mantenerse en cuarentena, ya que podrían tratarse de una suerte de “cortina de humo” para desviar la atención del tratado comercial entre la UE y Canadá, que previsiblemente será sometido a la ratificación del Consejo en octubre. Hasta la fecha, Bélgica es el país que se opone completamente al CETA, mientras Rumanía y Bulgaria establecen nuevas condiciones a cambio de apoyar este acuerdo.

Kucharz: “Lo que debe hacer Francia para que confiemos en su palabra es demandar formalmente la retirada definitiva del mandato al Consejo y conseguir una mayoría para lograrla”

El Ejecutivo francés sí apoya la alianza comercial con Canadá, menos conocida y cuestionada que el TTIP, a pesar de que incorpora algunos de los mecanismos más criticados de este tratado -y otros similares-, como los polémicos tribunales de arbitraje. “Francia debe rechazar la firma del CETA, o todo quedaría igual”, sostiene Kucharz.

En España, el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy está entre los principales valedores del CETA -y del TTIP-, también apoyado por Ciudadanos, con Podemos e IU situados al otro lado del ring. Sin embargo, la posición del Partido Socialista al respecto del acuerdo con Canadá aún no está clara, como tampoco lo está la de su grupo en el Europarlamento (S&D).

El PSOE aún no tiene una posición clara sobre el CETA, como tampoco la tiene su grupo en la Eurocámara

En una reunión del Comité de Comercio Internacional de la Eurocámara (INTA) celebrada esta misma semana en Bruselas, distintos miembros del grupo de Socialistas & Demócratas (S&D) evidenciaron sus discrepancias sobre el acuerdo, y desde la delegación del PSOE en la cámara afirman que el debate sobre la posición del grupo -y del partido- aún no han tenido lugar. Teniendo en cuenta que los 28 previsiblemente votarán el TTIP canadiense en algo más de un mes, el S&D tiene poco tiempo para intentar lograr una postura unitaria, algo que hasta el momento tampoco ha conseguido en lo que respecta al acuerdo con Washington.