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La virgen en tanga que busca desenmascarar a los falsos devotos "que usan la religión para bailar y beber"

La imagen ha generado una amplia polémica en Oruro, especialmente, y el resto de Bolivia, hasta el punto de que algunas instituciones y entidades de la ciudad han anunciado un proceso judicial por considerarla "una afrenta"

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Fotografía sin fecha cedida por la artista boliviana Rilma Paco, de la imagen religiosa polémica de una virgen en tanga, en La Paz (Bolivia). efe

La artista boliviana Rilma Paco mantiene que su imagen de una venerada virgen en tanga, que ha generado un amplio debate en Bolivia, busca desenmascarar a "los falsos devotos" y representar con ella a todas las mujeres vistas como objeto en el Carnaval de Oruro.

"Hay falsos devotos y son aquellos que usan la religión para bailar, para beber, para cometer varias cosas malas, luego ir a la iglesia y decir que no ha pasado nada", señala la artista, de 31 años y que profesa el catolicismo.

La imagen de la polémica está asociada con la Virgen del Socavón, cuya devoción es la esencia del desfile del Carnaval de Oruro (oeste de Bolivia), uno de los más multitudinarios de Suramérica y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La pintura ahora cuestionada muestra la silueta de una virgen sin rostro con un tanga rojo, medias oscuras, un manto negro y el abdomen a la vista

Los miles de danzarines que desfilan el sábado de carnaval en esta ciudad del altiplano andino finalizan el recorrido de rodillas ante la imagen de esta virgen en un santuario.

La pintura ahora cuestionada muestra la silueta de una virgen sin rostro con un tanga rojo, medias oscuras, un manto negro y el abdomen a la vista, en una interpretación de la Virgen del Socavón, mientras es observada por tres personajes del carnaval con botellas de licor en las manos, entre ellos un diablo típico de estos festejos.

Este año el Carnaval de Oruro se vio perturbado por dos explosiones, calificadas de atentados por el Gobierno boliviano, la primera durante el gran desfile del sábado, 10 de febrero, y la segunda el día 13, que dejaron doce muertos, entre ellos cuatro niños, sin que se suspendieran los actos festivos.

"Me molestó bastante porque ahí ves qué está pasando con nuestra sociedad, dónde está la humanidad, dónde está la sensibilidad. ¿Ya no existe?", se pregunta esta artista, nacida en Oruro e hija de mineros.

La autora sostiene que su virgen "representa a todas las mujeres" y que "no tiene rostro porque es una mujer más"

La autora sostiene que su virgen "representa a todas las mujeres" y que "no tiene rostro porque es una mujer más", como las muchas que asesinadas por violencia machista en el país y a las que, a su juicio, no se defendió lo suficiente.

La visión de la artista propicia una crítica social, explica, pues denuncia el trasfondo de la fiesta en la que "se comete acoso sexual, feminicidios, abandono a niños y peleas de pareja". Rilma Paco puntualiza que el tanga rojo, al que ella llama "simplemente un calzón", es "una denuncia" a la "objetualización" de la mujer y al machismo, secundado, a su juicio, por hombres y también por mujeres.

El manto negro representa el luto por los miles de afectados por las inundaciones que azotan regiones de Bolivia y, sobre todo, por los muertos en las dos explosiones durante el mayor carnaval del país, señala la artista para agregar: "Estábamos de luto, no había por qué hacer fiesta". Las medias negras, detalla, dan un "toque de sensualidad" a la figura de María.

La autora dice que se siente agredida porque ha recibido amenazas e insultos de hombres y mujeres a los que insiste en llamar "falsos devotos"

Paco, quien asegura que se siente tranquila, se define como creyente, aunque marca distancias con la religiosidad de su tierra natal, donde se acostumbra a agradecer los favores recibidos por dios bailando en el carnaval. "Si en algún momento dios me va a conceder algún favor, lo voy a pagar no bailando, no bebiendo, ni derrochando dinero, sino haciendo un favor a mi prójimo", sentencia.

La imagen ha generado una amplia polémica en Oruro, especialmente, y el resto de Bolivia, hasta el punto de que algunas instituciones y entidades de la ciudad han anunciado un proceso judicial por considerarla "una afrenta". La autora dice que se siente agredida porque ha recibido amenazas e insultos de hombres y mujeres a los que insiste en llamar "falsos devotos", pero a la vez recibe palabras de apoyo de artistas, periodistas y varias figuras públicas de Bolivia en defensa de la libertad de expresión en el mundo del arte.