Publicado: 21.07.2016 22:11 |Actualizado: 21.07.2016 23:30

Ciudadanos se hace de rogar con el PP

Ambas formaciones mantienen un rifirrafe continuo desde que las votaciones para la Mesa del Congreso desvelaron un posible pacto de los conservadores con los nacionalistas, pero los populares aún confían en que los de Rivera le den el sí a Rajoy, pese a sus reticencias.

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Mariano Rajoy y Albert Rivera, en una de sus reuniones en Moncloa. Archivo REUTERS

Mariano Rajoy y Albert Rivera, en una de sus reuniones en Moncloa. Archivo REUTERS

MADRID.- En campaña dijo no, se movió a la abstención después, y ahora amenaza con volverse otra vez al no. Albert Rivera ha variado su opinión con respecto a la futurible investidura de Mariano Rajoy en infinidad de ocasiones. Es su forma de hacerse de rogar para intentar arañar lo máximo posible de los conservadores y, de paso, no quemar la imagen de Ciudadanos demasiado pronto. 

En el PP se muestran convencidos de que lograrán el apoyo de la formación naranja y, así, serán más fuertes frente al PSOE para pedir a los socialistas que se abstengan y eviten la repetición de elecciones "en favor de todos los españoles". Pero en C's no sólo mantienen firme la decisión de su Ejecutiva de simplemente abstenerse en segunda votación -un "gesto" insuficiente que ellos definen como "decisión técnica"- sino que advierten a sus socios de que regresarán a su posición inicial si éstos continúan su acercamiento con los nacionalistas. 



Los de Rivera aprovecharon los acontecimientos de la última semana -la votación de la Mesa del Congreso y la cesión de senadores al PNV- para forzar que los populares sigan bailándoles el agua, pese a no sumar suficientes escaños -sólo tienen 32- para convertirse en imprescindibles para ellos. 

Descartado el apoyo activo o pasivo del PSOE, Rajoy podría salir investido con el sí de Ciudadanos y la abstención de CDC, PNV y Coalición Canaria

Rajoy, descartada la posibilidad de mayoría absoluta (incluso aunque Ciudadanos le diera el sí sumarían 169 escaños, por debajo de los 176 necesarios), tiene dos opciones para intentar ser investido. La primera -que oficialmente quieren tanto PP como C's- es conseguir la improbable abstención de los 85 diputados socialistas en segunda votación para que el resto de la oposición no pueda conseguir alcanzar más síes que noes. En ese caso, ni siquiera necesitarían a los naranjas, aunque éstos ya han dicho -de momento- que también se abstendrán. 

Rajoy y Rivera en la Sala del Comedor contiguo al Palacio del Congreso. EFE

La otra, que ellos niegan, supone una carambola más complicada pero es viable, y de ahí la presión de Ciudadanos. Si el PP logra que los de Rivera les den el sí y, a su vez, pacta con CDC (8 escaños), PNV (5) y Coalición Canaria (1) su abstención, el resto del arco parlamentario (PSOE -85-, Unidos Podemos y sus confluencias -71-, ERC -9- y EH-Bildu -2-) sólo sumaría 167 votos en contra frente a los 169 a favor que obtendría la derecha. 

En ambos escenarios, Ciudadanos se deja querer. Y por ello da una de cal y otra de arena a los populares. Prometida ya su "abstención técnica", los naranjas permitieron que la exministra de Fomento Ana Pastor saliera elegida presidenta del Congreso. A cambio, los conservadores cedían dos de sus puestos en el máximo órgano de dirección de la Cámara baja a Rivera, a quien no le correspondían cargos en la misma. Hasta ahí, la arena. 

"Patriotas de hojalata. No nos manchéis", espetó Girauta a una dirigente popular en Twitter

Pero tras sospecharse que algunos diputados de CDC -ahora Partit Demòcrata- y PNV contribuyeron a las 96 papeletas que obtuvo Ignacio Prendes para ser elegido vicepresidente primero, los naranjas soltaron su primera advertencia. Si ello supone un futuro acuerdo de investidura en el que el PP dé "cualquier contrapartida" a los soberanistas a cambio, bien de su abstención, bien de su apoyo expreso, ellos volverán al no y ya no habrá vía posible. Y aquí, la cal.

Los populares respondieron entonces con ironía y aprovecharon la ocasión para volver a exigirle el sí. Si no hay apoyo activo de C's, no habrá investidura -porque dan por hecho que tampoco lograrán convencer a los de Pedro Sánchez sólo con sus 137 diputados- y los naranjas, de alguna manera, estarán permitiendo que el PSOE intente formar gobierno con Podemos y los nacionalistas, vinieron a decirle. 

En el partido naranja obviaron su respuesta y mantuvieron su mensaje de advertencia: si el PP se acerca a los nacionalistas, ellos se quedarán fuera del pacto. Y aunque tanto los conservadores como CDC y PNV niegan cualquier acuerdo -otras fuentes soberanistas también lo descartan porque creen que los convergentes pagarían un precio demasiado alto en Catalunya por ceder al Gobierno de Rajoy-, los plazos apremian y los nervios están ya a flor de piel. 

El PP está dispuesto a ceder en materia de Educación y Justicia para seducir a Rivera

De ahí que el portavoz de C's en el Congreso reaccionara ayer insultando al PP llamándoles "patriotas de hojalata". El Partit Demòcrata había logrado registrarse como grupo parlamentario -aunque la Mesa tomará la decisión final sobre la configuración de los mismos el próximo 27- y los conservadores se habían mostrado a favor de que no tengan que irse al Grupo Mixto pese a no cumplir los requisitos para ser un grupo independiente. Además, el PP también confirmó su intención de ceder cuatro de sus senadores al PNV con ese mismo fin, del mismo modo que el PSOE lo hizo con ERC y CDC en la pasada legislatura

Desde las filas conservadoras echaron en cara a Juan Carlos Girauta, vía Twitter, que fuera más crítico ahora con ellos de lo que lo fue con sus exsocios socialistas en aquel entonces. Y el dirigente de Ciudadanos estalló: "La incoherencia es vuestra, patriotas de hojalata. No nos manchéis", les exigió. "Si vamos de la mano con un pacto abierto, sincero y transparente, no habrá nacionalista que se nos acerque", le contestó su contertulia popular, Isabel Díaz Ayuso, incidiendo en el mensaje de las filas conservadoras: con el sí de Ciudadanos se arreglaría todo, insisten. 

Así las cosas, todo apunta a que el tira y afloja entre ambas formaciones continuará en los próximos días. Los contactos, los debates, las peleas y las negociaciones continuarán hasta que el rey nombre a un candidato oficial y se produzca el pleno de investidura. Según Génova, están dispuestos incluso a ceder en algunas cuestiones que Ciudadanos propone en cuestión de Educación y Justicia para seducirles. Y Rajoy incluso ha mandado ya un documento para hablar de los futuros Presupuestos Generales del Estado, pese a que un Gobierno en funciones no puede aprobarlos y C's se ha negado oficialmente a hablar de medidas hasta que la legislatura eche a andar. Hasta entonces, los populares seguirán buscando el sí de los naranjas y éstos, a su vez, haciéndose de rogar