Publicado: 20.09.2016 20:49 |Actualizado: 20.09.2016 23:15

Un mes y un día en los que Sánchez puede tocar el cielo… o el suelo

Desde la Ejecutiva del 26 de septiembre hasta el 27 de octubre, fecha última para un nuevo pleno de investidura, el líder del PSOE aún puede ser presidente del Gobierno, volver a intentar ser candidato en unas terceras elecciones, dejar de ser secretario general del partido o quedarse como diputado raso

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Foto de archivo del líder socialista, Pedro Sanchez, durante un debate de investidura. / SUSANA VERA (REUTERS)

Foto de archivo del líder socialista, Pedro Sanchez, durante un debate de investidura. / SUSANA VERA (REUTERS)

MADRID.- Como si fuera una condena, Pedro Sánchez tiene un mes y un día en el que puede tocar el cielo o el suelo en su trayectoria política. Entre el día 26 de septiembre en el que previsiblemente habrá Ejecutiva Federal tras las elecciones vascas y gallegas; y el 27 de octubre, fecha última para convocar un nuevo pleno de investidura antes de la convocatoria automática de terceras elecciones -según aseguró a Público un letrado del Congreso-, su futuro está por escribir y tiene múltiples variantes.

La primera opción es que aún puede ser presidente del Gobierno, a lo que no renuncia, y a lo que se piensa dedicar desde el mismo lunes con la máxima intensidad. Sánchez sigue creyendo en la posibilidad de un Gobierno con Podemos y Ciudadanos. El líder socialista explora esa vía porque sabe que es la única que cuenta con el respaldo del PSOE. Tiene buena relación con Albert Rivera y, más allá de las declaraciones políticas públicas del líder de Ciudadanos, aún cree que puede convencerlo con un proyecto de Gobierno a compartir. Piensa que, en esta ocasión, el pacto con Pablo Iglesias sería más fácil, pero también asume que habrá dificultades.



Pero también en este periodo hay quien no descarta que la batalla interna en el PSOE está servida en el próximo Comité Federal, que tiene que autorizar cualquier pacto de Gobierno, y no es improbable que la tantas veces anunciada votación para su destitución como secretario general se pueda plantear en este órgano. Si la perdiera, en Ferraz se duda que se plantee y también de que se pierda, el periplo de Sánchez en el PSOE habría acabado en sólo dos años y dos meses.

Sánchez, en esa situación, lo que sí mantendría es su acta de diputado, pero con toda seguridad dejaría la presidencia del Grupo Socialista y pasaría a ser un parlamentario raso en el Congreso.

De darse esta última hipótesis, que nadie dé por muerto al incombustible líder del PSOE. Si hay terceras elecciones habrá primarias para elegir un candidato y podría presentarse ocurra lo que ocurra en el Comité Federal, sobre todo, si su destitución se diera por un estrecho margen de votos. Quien así lo piensa, asegura que el “no es no” de Sánchez tiene mucha fuerza entre la militancia del PSOE y recuerda que el líder socialista fue el primer secretario general elegido por los afiliados del partido. Sánchez siempre ha dicho que a él le pusieron los militantes y le quitarán los militantes.

Pedro Sánchez es aplaudido por los diputados socialistas tras su discurso en el debate de investidura celebrado en agosto. / ANDREA COMAS (,REUTERS)

Sánchez es aplaudido por los diputados socialistas durante un debate de investidura. / ANDREA COMAS (REUTERS)

Todo esto le podría ocurrir a Pedro Sánchez en tan corto periodo de tiempo pero, su equipo más cercano asegura que lo afronta con tranquilidad. “Le han dado por muerto muchas veces ya y ahí sigue, ya se verá qué pasa, porque él sigue trabajando por ser presidente del Gobierno”, afirma una dirigente de la Ejecutiva.

La reflexión, no obstante, de otro veterano socialista es que más allá del futuro de Sánchez el PSOE está en una situación crítica, totalmente dividido y a la deriva en cuanto a un proyecto que conecte con los ciudadanos, y recuerda que todo apunta a que así se verá este domingo en las elecciones gallegas y vascas si se cumplen las encuestas.

Será a partir de esa noche del domingo y con esos resultados malos que se esperan, cuando Sánchez empiece a jugar la partida, para la que tiene malas cartas y ni si quiera ya le vale ir de farol. Lo que es seguro es que la va a jugar en todos los frentes.

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