Publicado: 14.10.2016 20:41 |Actualizado: 15.10.2016 00:00

El PSC del 'no' a Rajoy frena el liderazgo de Díaz en el PSOE

La presidenta andaluza necesita ganar peso orgánico en Catalunya de cara al futuro congreso federal, pero sus alianzas están rotas por tres partes: su defensa de la abstención para dejar gobernar al PP, sus ataques a los “privilegios” catalanes y su visión “centralista” del problema territorial

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El líder del PSC y candidato a sus primarias, Miquel Iceta, y la presidenta andaluza, Susana Díaz, en una acto de campaña en Mataró.-EFE

El líder del PSC y candidato a sus primarias, Miquel Iceta, y la presidenta andaluza, Susana Díaz, en una acto de campaña en Mataró.-EFE

@DaniCela8

SEVILLA.- Felipe González solía decir que para ganar en España, había que ganar en Andalucía y en Catalunya. Ha pasado tiempo desde aquella frase y ahora los socialistas andaluces ya no recuerdan si se refería a ganar unas elecciones generales o ganar un congreso del PSOE. Susana Díaz ha intentado buscar alianzas dentro del PSC para reforzarse internamente y ganar peso orgánico en Catalunya de cara al futuro congreso federal del PSOE. De momento no lo ha logrado. Catalunya es la segunda comunidad después de Andalucía donde viven más andaluces (se la conoce como la novena provincia andaluza), pero sobre todo es la segunda región con mayor número de militantes socialistas.



La presidenta de la Junta, virtual aspirante a la secretaría general del partido, ya ha empezado a contar el censo para asegurarse los apoyos necesarios en el futuro conclave. Pero a día de hoy, la fractura entre socialistas andaluces y catalanes es total. Por primera vez, la dirección del PSOE andaluz no ha podido ni sabido con quién posicionarse en las primarias del PSC que tendrán lugar este domingo.

"Los dos candidatos del
PSC creen que una foto
con Díaz les resta apoyos",
dicen fuentes del PSOE

“Con los catalanes no podemos hablar hasta después de sus primarias, no escuchan. Su discurso ahora, enrocado en el no a Rajoy, no cuenta porque está mediatizado por su congreso. En este momento son muy reacios a sentarse con Susana porque los dos candidatos creen que una foto con ella les va a restar apoyos. Hay que dejar pasar las primarias para volver a tender puentes. Si Andalucía y Cataluña no se entienden, será muy difícil recomponer la unidad en el PSOE”, dice un miembro de la ejecutiva regional andaluza.

En las primarias para la secretaría general del PSC se enfrenta Miquel Iceta con Núria Parlon, y ambos se oponen a la abstención en la investidura de Mariano Rajoy, ambos defienden sin ambages el no a un Gobierno del PP, ambos pedirán a sus siete diputados en el Congreso que rompan la disciplina de voto si finalmente el PSOE aboga por la abstención, ambos son más sanchistas que susanistas y ambos han rehuido el diálogo con la andaluza, de la que no se fían.

Pero el conflicto entre el PSOE-A y el PSC va más allá del pulso entre Díaz y Pedro Sánchez: tanto Iceta como Parlon han fantaseado con una solución al conflicto catalán que roza los márgenes del modelo territorial que se dieron los socialistas en la Declaración de Granada en 2013 (reforma de la Constitución para implantar un Estado federal), y que guarda ciertos visos de bilateralidad con el Gobierno de España. El PSC propone un plan b por si los catalanes rechazan la reforma constitucional: un referéndum sobre la secesión de Catalunya. Díaz rechaza esta opción de plano, porque abriría un marco de diálogo bilateral entre España y Catalunya que no está dispuesta a aceptar.

Una "mujer de Estado"

Para los dos aspirantes a liderar el PSC, Susana Díaz representa un giro al centralismo, algo que la andaluza niega tajantemente. Sin embargo, es cierto que en el último año la presidenta de la Junta ha querido jugar “un papel de mujer de Estado enfrentándose desde Andalucía a los independentistas catalanes.

El problema es que en su discurso en defensa de la igualdad de oportunidades para todos los españoles, vivan donde vivan, la sevillana ha deslizado comentarios que trascienden la crítica al soberanismo, y que denuncian los “privilegios” que demanda Catalunya por encima del resto de comunidades. Estas críticas, a veces contra Artur Mas, a veces contra Ada Colau, han sido malentendidas como un ataque a las reivindicaciones catalanistas, y han irritado de rebote a sus compañeros en el PSC.

Los socialistas catalanes han plantado cara a Díaz reprochándole en público que “enfrentar territorios es peligroso”. A la presidenta andaluza no le gustan las medias tintas, nunca es tibia, siempre clara y directa: poco antes de la última campaña a las generales se presentó en Madrid como baluarte de la unidad de España y el principio de igualdad de oportunidades entre territorios, y volvió a agitar el discurso del agravio a Andalucía, esta vez directamente enfocado a Catalunya.

"En Catalunya equiparan a Susana Díaz con Albert Rivera, como si fueran la misma cosa”, se quejan en la Ejecutiva del PSOE-A

A cambio de ser vista como una “mujer de Estado”, se dejó en el camino la confianza de sus compañeros del PSC. “Allí equiparan a Susana Díaz con Albert Rivera, como si fueran la misma cosa”, se queja un miembro del PSOE-A.

Dos de las frases de la sevillana que más han irritado a los socialistas catalanes son éstas: “Que tengan claro que los votos de los andaluces no les van a servir para pagar un peaje a las mareas ni los privilegios de Ada Colau o los desvaríos independentistas con los que (Pablo Iglesias) está comprometido”, dijo. La entonces candidata del PSC en las generales, Meritxell Batet, tuvo que salir a replicarle: “En España no hay saqueo entre territorios, los únicos que nos roban son Bárcenas y Pujol”.

En otro momento, Díaz cargó contra la Generalitat, pero usó un planteamiento que enervó a los socialistas catalanes. “¿Están diciendo a los andaluces, por ejemplo, que cuando paguen sus préstamos, sus hipotecas en La Caixa, que es la primera entidad financiera en Andalucía, sus intereses van a ir a Catalunya y a cotizar en esa hacienda catalana?”, se preguntó durante la campaña electoral del 26-J.

No es casual que por primera vez en la historia la presidenta andaluza no visitara Catalunya durante la campaña de las últimas generales. “Díaz ha puesto mucho énfasis en hacer frente a los independentistas catalanes desde Andalucía, está convencida de que es su deber, pero en esa estrategia ha abierto heridas en las filas del socialismo catalán, y eso es difícil de recomponer”, admite uno de sus consejeros. La sevillana ha mantenido conversaciones personales con Iceta y con Parlón, ha tratado de buscar la complicidad de la segunda, porque es consciente de su la desconfianza que genera en el actual líder del PSC, principal pilar de Pedro Sánchez, pero tampoco ha logrado una fisura por la que colarse. Es la primera vez que la sevillana no sabe por donde empezar a contar avales.

Riesgo de escisión

De momento, la posición de la dirección del PSOE andaluz es hacer oídos sordos a los discursos en defensa del no a Rajoy de Iceta y de Parlon, lo enmarcan en clave interna, aunque asumen que “ahora lo que vende de cara a la militancia socialista catalana es el no a Rajoy, y eso no se acaba con las primarias del domingo”. La ejecutiva de Díaz sostiene que el PSC tendrá que acatar la decisión mayoritaria que adopte el próximo Comité Federal. “No puede ser que la acaten si les gusta y que no la acaten si no les gusta”, asegura el portavoz de la gestora, Mario Jiménez.

Pero la presidenta andaluza sabe que la disputa entre el PSOE y el PSC no es coyuntural, cree que subsiste un “debate de fondo nunca resuelto”, y que una vez se haya desbloqueado la investidura, será necesario replantear la relación entre ambas formaciones. El PSC es un partido propio, aunque sí forma parte del grupo parlamentario socialista. Los socialistas catalanes pueden votar al secretario general del PSOE, pero el resto de socialistas no puede votar al líder del PSC, porque no se trata de una federación, como puede ser la andaluza o la madrileña.

La posibilidad de una escisión es palpable, es una opción que preocupa en el seno del PSOE andaluz porque acrecentará aún más la imagen de “desgarro irreversible del partido”, pero la visión de algunos dirigentes andaluces va mucho más allá de los próximos meses. “Ahora estamos abiertos en canal, si vamos a un proceso de refundación, es el momento de planteárselo todo, porque el debate territorial con Catalunya no se va a acabar con la crisis del PSOE”, dice un alto cargo de Díaz.

Algunos creen que la posición de los líderes del PSC se suavizará tras las primarias, otros temen que los socialistas catalanes hayan llegado a un punto de no retorno, y que no tengan más remedio que romper con el PSOE para recuperar su espacio político en Catalunya. “Felipe González decía que para ganar en España había que ganar en Catalunya y en Andalucía, ahora el PSC ya no aporta tantos votos como antes”, advierte una dirigente andaluz.

En las últimas elecciones, el PSOE andaluz obtuvo la cuarta parte de los escaños al Congreso (20 de 85), mientras el PSC se desplomó, pasando de 14 a siete diputados, cuarta fuerza política con 556.000 votos, un 16%. A pesar de todo, Susana Díaz es consciente de que fragmentar el PSOE en Catalunya es fragmentar a la militancia socialista allí, y eso es un riesgo que nadie de momento quiere asumir.