Publicado: 13.12.2015 19:25 |Actualizado: 14.12.2015 13:54

Rajoy y Sánchez, debate a dos para rebañar el voto indeciso

Los dos aspirantes a La Moncloa protagonizarán el último cara a cara electoral por
muchos años, al que llegan muy tocados en plena recta final de la campaña por la irrupción de los emergentes. 'Público' ofrecerá la señal a través de la web.

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Mariano Rajoy y Pedro Sánchez debatirán este lunes a partir de las 22 horas.- EFE

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez debatirán este lunes a partir de las 22.00 horas.- EFE

Público ofrecerá en directo a las 22.00 horas la señal del debate 'cara a cara' entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez a través de esta página web


MADRID.- Los candidatos del Partido Popular, Mariano Rajoy, y del PSOE, Pedro Sánchez, protagonizan con el debate de esta noche la que previsiblemente será la última escena del sistema bipartidista imperante en la democracia parlamentaria española desde 1977. Con toda probabilidad, las cámaras de televisión, con emisión por varias cadenas nacionales y autonómicas, van a registrar el último debate cara a cara exclusivo en una campaña electoral, al menos durante bastantes comicios futuros.

Con el debate de este lunes, organizado por la Academia de la Televisión, apenas se contarán seis encuentros cara a cara entre los diferentes candidatos a La Moncloa del PSOE y del PP en dos elecciones nacionales. Un recuento ridículo y una gran anomalía en relación con lo que ocurre en las democracias más avanzadas desde el hito que marcó el primer enfrentamiento televisivo en Estados Unidos, en 1960, entre los candidatos Kennedy y Nixon a la Casa Blanca.



Los dos candidatos a La Moncloa llegan muy tocados a la recta final de la campaña electoral por el protagonismo que están desempeñando, bien es cierto que con algunas oscilaciones, por Ciudadanos y Podemos, las dos formaciones definidas como emergentes desde las pasadas elecciones municipales y autonómicas y al Parlament de Catalunya.

Ambas formaciones son conscientes de la trascendencia de este debate exclusivo entre ambos candidatos para fijar sus respectivas posiciones

En consecuencia, en ambas formaciones son conscientes de la trascendencia de este debate exclusivo entre ambos candidatos para fijar sus respectivas posiciones e intentar atraer a un buen número de indecisos que contemplan en estos momentos decantarse por las nuevas opciones políticas que, por primera vez, concurren a unos comicios generales con vocación de reventar el escenario conocido hasta ahora. Tanto Rajoy como Sánchez buscan “rebañar” todos los votos posibles en esta cita, según expresión coincidente tanto en el PP como en el PSOE.

Este tipo de debates, ciertamente, fueron determinantes en las cinco veces anteriores en las que se celebraron. En la primera vez, durante la campaña electoral de 1993, hubo dos cara a cara entre el socialista Felipe González, entonces presidente del Gobierno, y el aspirante, el popular José María Aznar. En el primero de ellos ganó Aznar y en el segundo González salió victorioso y, a la postre, ganó las elecciones.

Ya no hubo más debates cara a cara en las siguientes cuatro campañas electorales – 1996, 2000 y 2004 - hasta que José Luis Rodríguez Zapatero, siendo ya presidente del Gobierno, se enfrentó, precisamente, a Mariano Rajoy, en dos debates en la campaña electoral de 2008. Habían pasado quince años.

El primero de los debates dejó momentos para el recuerdo: con la regularización de inmigrantes de trasfondo, Zapatero recriminó a Rajoy, defendiéndose de sus críticas, que su opción para regularizar a los inmigrantes fuese un “bonobús”. “Y eso qué es?”, contestó el candidato conservador poniéndose en evidencia al desconocer el popular sistema de pago de los transportes urbanos en muchas ciudades españolas.

Este tipo de debates, ciertamente, fueron determinantes en las cinco veces anteriores en las que se celebraron.

Rajoy, en su última intervención, dijo: “Yo quiero que la niña que nace en España tenga una familia, una vivienda y unos padres con trabajo”. La “niña” de Rajoy fue motivo de todo tipo de comentarios, ninguno de ellos favorecedor, especialmente por la impostura con la el candidato del PP realizó su exposición. El debate lo ganó Zapatero, según todas las encuestas.

El segundo debate en unos días, también organizado por la Academia de la Televisión como el de esta ocasión, fue más ágil, con frecuentes interrupciones entre los dos candidatos. Zapatero, muy seguro tras la victoria del primer cara a cara, estuvo más convincente; Rajoy, más agresivo. Y volvió a citar, para sorpresa general, otra vez a su “niña”: “Esa niña está en mi cabeza, es la que mueve mis sentimientos y mi corazón”. Zapatero cerró su intervención con el escueto mensaje de “buenas noches y buena suerte”, en recuerdo a la frase del periodista americano Ed Murrow con la que siempre cerraba su programa de radio en los años cincuenta, uno de los referentes en defensa de la libertad de expresión. También ganó Zapatero y, días después, las elecciones.

El siguiente debate a dos en una campaña electoral, en 2011, también tuvo como protagonista a Mariano Rajoy como aspirante. En esa ocasión, la última antes de la cita de este lunes, tuvo enfrente a un aspirante novato, el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba que tomaba el relevo de Zapatero que renunció a ser cartel electoral del PSOE pese a ser el presidente del Gobierno en ejerció y líder del partido.

Las audiencias televisivas fueron importantes alcanzando porcentajes superiores al 60% de la cuota de pantalla

La capacidad de Pérez Rubalcaba para esgrimir argumentos e incluso para polemizar no fueron suficientes para superar el lastre de la gestión del Gobierno socialista para hacer frente a la crisis económica, que fue el asunto central del debate junto a las elevadas tasas de paro. Fue un cara a cara enconado pero el socialista no pudo superar a su contrincante y, aunque por poco, Rajoy ganó el debate. Unos días después venció, por mayoría absoluta, las elecciones y el PSOE cosechó los perores resultados de su historia.

En todos los casos, las audiencias televisivas fueron importantes alcanzando porcentajes superiores al 60% de la cuota de pantalla y cifras de 13 millones de telespectadores. Unos datos que ponen de relieve el gran atractivo que este tipo de debates tienen para una parte significativa del electorado.

En esta ocasión este debate televisivo a dos también será importante, aunque va a ser difícil determinar su influencia final entre el electorado, especialmente entre el 40% de indecisos que indicaba la macroencuesta del CIS dada a conocer hace casi dos semanas. Una de las características de esta campaña electoral es el protagonismo de la televisión en sus más variados formatos de programas. Además, los debates celebrados con participación de los aspirantes a La Moncloa – el de El País vía Internet y el de Atresmedia, a los que no acudió Rajoy – tuvieron unas audiencias significativas; incluso el reciente a “nueve” convocado por TVE.

El candidato socialista Pedro Sánchez es quien más arriesga en este debate cara a cara con Rajoy. Llega con fuerzas muy limitadas por el acoso al que le han sometido las formaciones políticas emergentes. Las declaraciones y actitudes de Albert Rivera -Ciudadanos– y de Pablo Iglesias –Podemos– traen el recuerdo de la “pinza” que ejercieron Aznar y Anguita respecto a González en la legislatura de la “crispación” entre 1993 y 1996, según algunos observadores.

Sánchez necesita una victoria muy clara frente a Rajoy para reivindicar su opción ganadora de la que tanto alardea

En cualquier caso, Sánchez necesita una victoria muy clara frente a Rajoy para reivindicar su opción ganadora de la que tanto alardea; también para dar un empujón definitivo a los pronósticos de las encuestas, en torno a un parco 20%, que pone a tiro ser superado por Ciudadanos e, incluso, Podemos en algunas circunscripciones.

Y, además, si se confirmasen los negros augurios, también su liderazgo al frente del PSOE. “La verdad es que es una apuesta a todo o nada”, reconoce un colaborador cercano. A su favor cuenta la experiencia adquirida en poco más de un año en los “cara a cara” con Rajoy en las sesiones de control parlamentario al Ejecutivo. A medida que pasaba el tiempo Sánchez fue adquiriendo una gran solidez en sus enfrentamientos con el presidente del Gobierno, quien en no pocas ocasiones salió escaldado de estros rifi-rafe. Sus denuncias por los recortes del Gobierno conservador han sido convincentes en el hemiciclo del Congreso.

Por su parte, Rajoy, que vivirá su cuarta experiencia en un cara a cara electoral, lo ha fiado todo a este único debate, en términos televisivos. “Yo debato como siempre”, ha llegado a decir; incluso ha reprochado públicamente a Sánchez que acudiese a debates con los candidatos Rivera e Iglesias. Su principal argumento será el eje de su campaña: confrontar las cifras macroeconómicas de diciembre de 2011, y la consabida “herencia recibida”, con las actuales.

El debate comenzará a las 22 horas de este lunes y la única exigencia aceptada ha sido la planteada por el PP para que el cara a cara se plasme con ambos candidatos sentados. Ambos estarán a una distancia de 1,70 metros y la duración será de 110 minutos –algo menos de dos horas-, con cinco minutos de descanso a la mitad, divididos en cuatro bloques: economía y empleo, estado del bienestar, reformas institucionales, con Catalunya presente, y, finalmente, un bloque para hablar de España en el mundo, con referencias a las amenazas del terrorismo yihadista.

El debate, que estará moderado por Manuel Campo Vidal, será retransmitido por La 1, Antena 3TV, la Sexta, 24 Horas, 13 TV, Canal Sur, Telemadrid, Aragón Televisión, Canal Extremadura y castilla-León Televisión, entre otras emisoras. Otros medios digitales ofrecerán el debate en streaming. La audiencia potencia puede superar los 15 millones de telespectadores, según algunos analistas.