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La sucesión de Rajoy El PP desnuda su cifra real de militantes, mientras los candidatos aceleran sus campañas

Este lunes se cierra el plazo para que los afiliados puedan inscribirse para votar en el congreso que designará al sucesor de Mariano Rajoy al frente del partido. Los seis precandidatos oficiales llenan de actos sus agendas, mientras José Luis Bayo está al borde de quedarse definitivamente fuera de la carrera sucesoria

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Los candidatos a presidir el PP: Pablo Casado, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría./EFE

Pasar del dedazo a la votación para elegir a su líder está dejando todas las costuras del PP al descubierto. El Partido Popular ya atisba su músculo militante es bastante más débil de lo que se presumía, a apenas unas horas de expirar el plazo para que sus afiliados se inscriban para participar en el proceso de elección de su nuevo presidente.

Para poder votar es necesario acudir a una sede de la formación y estar al día en el pago de la cuota -o abonar la 'tarifa plana' de 20 euros que ha establecido la Comisión Organizadora del XIX Congreso-. Pasadas las 14.00 horas de este lunes, cuando se cierre el plazo de inscripción, los conservadores estarán finalmente frente al espejo: en teoría cuentan con 869.533 militantes, pero en Génova reconocen que este número está lejos de la realidad.

Desde el partido afirman también que no facilitarán una cifra de inscritos en el proceso congresual, al menos, hasta el martes. Este número serviría como termómetro del estado vital de sus bases, y a todas luces estará muy por debajo de los que han registrado PSOE o Podemos en sus procesos internos -fueran consultas o primarias-.

El viernes, el presidente de la Comisión, Luis de Grandes, distinguía entre partidos políticos europeos y estadounidenses, incidiendo en que los segundos son partidos "durmientes" fuera del proceso inmediatamente electoral, a diferencia de los primeros.

Tal vez su partido no durmiera, pero sí funcionaba con lógicas mucho más verticales: Rajoy fue designado directamente por José María Aznar, y éste a su vez por Manuel Fraga. Por primera vez, con cierta confusión e incertidumbre, los militantes elegirán al líder de la formación con su voto, con un sistema de doble vuelta desarrollado en el último Congreso, en 2017.

En este escenario, los seis precandidatos tienen hasta el 4 de julio para seguir haciendo campaña; el día 5 se elegirá a dos de ellos, así como a los compromisarios que decidirán entre los dos aspirantes que pasen a esta segunda fase, los días 20 y 21 de julio.

Por su parte, el expresidente de Nuevas Generaciones del PP de la Comunidad Valenciana, José Luis Bayo, ha amenazado con emprender acciones legales si su partido no investiga los "obstáculos" que, como él denuncia, habría puesto el PP valenciano a algunos aspirantes. La tensión crece en la formación conforme pasan los días, y dirigentes conservadores reconocen que cualquier chispa puede bastar para desatar un incendio.

El presidente del Comité Organizador del XIX Congreso del PP, Luis de Grandes, comparece ante los medios. EFE/Javier Lizón

Casado, Cospedal y la foto con Feijóo

En otro orden de cosas, y desde que empezó formalmente la campaña, el sábado, los candidatos se han afanado por organizar actos en distintas sedes del partido repartidas por todo el territorio nacional, para vender sus respectivos proyectos. Desde el equipo del aspirante Pablo Casado aseguran que su reto es visitar todas las provincias, mientras que desde la candidatura de María Dolores de Cospedal avanzan que la candidata a presidir el PP tiene previsto visitar Murcia y Almería el lunes; varias ciudades en Andalucía y Ceuta entre martes y miércoles, para llegar a Galicia el fin de semana (con parada en Madrid el jueves).

Previsiblemente, Cospedal buscará aquí la foto con el que estaba llamado a liderar el PP, aunque decidió quedarse fuera de la carrera sucesoria a última hora, Alberto Núñez-Feijóo. El presidente de la Xunta de Galicia ya acudió a arropar a Casado el sábado, y desde su equipo han explicado que hará lo propio con el resto de candidatos que así se lo propongan.

Además de Casado y Cospedal, como favorita parte también la diputada Soraya Sáenz de Santamaría. Las estrategias de cada uno de ellos son claras: Santamaría recuerda que quien preside el PP debe representarlo en las elecciones generales, y usa su experiencia como vicepresidenta del Gobierno como aval, consciente de su buena valoración como candidata a La Moncloa.

Cospedal, a pesar de llevar 10 años como número dos del PP, se vende como la candidata de las bases, y presume de su amplio conocimiento del partido, y de cómo se ha "partido la cara" para defenderlo en los momentos más complicados, en especial los relacionados con la corrupción.

Por su parte, y pese a que también cuenta con una larga trayectoria en política -a pesar de ser el más joven-, Casado, cuya imagen está menos abrasada que la de Santamaría y Cospedal, -inevitablemente vinculadas a Rajoy- se vende como el representante del cambio generacional en el aparato del partido.

Junto a ellos concurren también el exministro de Exteriores de Rajoy, José Manuel García Margallo; el diputado y secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales del PP, José Ramón García-Hernández, que fue el primero en anunciar este paso, y Elio Cabanes, concejal de La Font de la Figuera (Valencia)