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Memoria Histórica Se inician los trámites para la exhumación de la fosa de Blas Infante

El ayuntamiento de Sevilla ha sacado a licitación la intervención arqueológica de una de las fosas más grandes del país. La conocida como Pico Reja es una de las ocho fosas ubicadas en el cementerio de San Fernando. Este trámite inicia la recuperación de miles de víctimas en la provincia más castigada por el terror de la guerra civil y la dictadura.

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El padre de la patria andaluza, Blas Infante./Archivo

3.500 cuerpos se hacinan en la conocida fosa del ‘Triángulo’ o Pico Reja de la ciudad de Sevilla. El investigador José Díaz Arriaza así lo referencia en su libro ‘Ni localizados ni olvidados’ donde detalla el alto número de representantes sindicales, políticos y destacadas personalidades de la Sevilla Republicana que se ubican en esta importante fosa, abierta al inicio del golpe militar de 1936. Una de las ocho del cementerio de San Fernando de Sevilla con aproximadamente 28.000 cuerpos sin identificar. Un reciente informe de actuación del Ayuntamiento de Sevilla permitirá iniciar la contratación en varias semanas del servicio de búsqueda, localización e intervención arqueológica de la fosa de Pico Reja en el camposanto.

El nombre más barajado dentro de la fosa, entre sus miles de fusilados, es el del padre de la patria andaluza, Blas Infante, que sería asesinado en la madrugada del 10 de agosto de 1936 para ser posteriormente arrojado a esta zanja junto al resto de víctimas que morían por aplicación de bando de guerra y la firma de Queipo de Llano junto a la de su auditor de guerra, Francisco Bohórquez Vecina.

La mencionada fosa se encuentra tomando la calle principal que recorre el cementerio de San Fernando. Junto a la rotonda de la Piedad, hay otro par de fosas a cada lado. En la zona izquierda se ubicaría la llamada fosa de Pico Reja, abierta en el verano de 1936.

“El administrador de Queipo de Llano firmaba cada día cuarenta sentencias de muerte convirtiendo a Sevilla en un campo de muerte”

El nieto de Infante, Javier Delmás revela a Público con detalle cómo la familia del ideólogo andaluz ha estudiado la barbarie de aquellos años oscuros para la ciudad: “El administrador de Queipo de Llano, general que a sangre fría tomó la ciudad, firmaba cada día cuarenta sentencias de muerte convirtiendo a Sevilla en un campo de muerte”, explica

También recuerda la única pista que ha permitido certificar la ubicación de Infante en la fosa de Pico Reja, una localización difusa por el paso del tiempo y los testimonios orales que ya han fallecido. “A mi abuela Angustias le dijo un enterrador del cementerio de Sevilla en plena posguerra que Blas Infante, su marido, estaba en aquella fosa de Pico Reja pero no tenemos documentación confirmada”. En plena guerra, muchos de los asesinados no se registraron en los libros de defunciones del cementerio. “Tan solo hay inscripciones o huecos en blanco para contabilizar a las víctimas. Es imposible tener un recuento total de los que están allí”.

Otro de los testimonios conservados sobre aquellas fosas es el de Antonio Bahamonde, mano derecha del general golpista que escribiría el libro ‘Un año con Queipo de Llano. Memoria de un nacionalista’. En sus escritos recuerda como “las fosas en el cementerio de San Fernando las abrían entrando por la puerta principal a la izquierda, donde está situado el mausoleo del torero Joselito, pero al fondo empiezan al lado de la tapia y terminan en el paseo central. Son zanjas de unos tres metros de ancho, bastantes profundas, que se van abriendo constantemente según se llenen las que hay hechas”.

La historiadora Eva Ruiz también detalla cómo esta fosa era conocida por los vecinos del barrio de San Jerónimo como el Triángulo, destacando incluso que se podría hallar en su interior hasta “personas asesinadas del año 1955, más de quince años después de finalizar la guerra civil”.

La familia de Infante no prioriza en la búsqueda de los restos

"Después de 81 años sin haber conseguido el cuerpo de mi abuelo, mi madre no va a poder solucionar el dolor que ha vivido"

Delmás ha destacado a Público que “la futura intervención por parte del Ayuntamiento es un paso más en la lucha pero que después de 81 años sin haber conseguido el cuerpo de mi abuelo, mi madre, María de los Ángeles Infante, no va a poder ya solucionar el dolor que ha vivido siempre. No es nuestro principal reclamo encontrar sus restos”.

A pesar de la falta de interés constada por la familia de Infante, el nuevo avance para la localización y exhumación de los restos de la fosa de Pico Reja se encuentran en su último trámite antes de iniciar la intervención, por parte del consistorio sevillano.

El informe, presentado por el ayuntamiento de Sevilla indica que la zona que se excavará tiene un “registro de enterramientos entre julio y finales de agosto de 1936” El documento constata que podrían hallarse “253 cuerpos con partidas registradas, 775 cuerpos con partidas en blanco y 75 sin registrar”. Para la actuación, el gobierno local ha destinado, por ahora, un presupuesto de 17.378,02 euros.

Adela Castaño, delegada de Educación y Participación Ciudadana, ha señalado que la intervención contará con un importante equipo con el que trabajar sobre el terreno: un antropólogo forense o físico, dos arqueólogos, un historiador, un documentalista, dos auxiliares y un director encargado de las actuaciones.

Los trabajos en la zona se han iniciado tras la aparición en el BOJA el pasado 1 de agosto de la autorización de una serie de intervenciones por parte de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, donde se encontrada esta fosa de la capital andaluza.

La delegada municipal del ayuntamiento ha destacado también que se trata de una "medidas sin precedentes en la ciudad", porque "es la primera vez que en el cementerio de San Fernando se buscan certezas sobre los represaliados de la dictadura franquista y la guerra civil".

El Pleno del Ayuntamiento de Sevilla ya aprobaría en el año 2015 la señalización de cada una de las ocho fosas del camposanto, así como la protección de los enclaves donde se ubican las víctimas de la represión. Sin embargo, asociaciones memorialistas como el Grupo Recuperando la Historia Social de Andalucía de CGT-A reclaman “la falta de interés en materializar esas medidas”, sin ninguna visibilidad en el cementerio.

Otras víctimas enterradas en la fosa Pico Reja

Hambrientos, hacinados y casi sin oxígeno, los mineros encarcelados procedentes de la cuenca minera de Río Tinto por desafiar la autoridad de Queipo de Llano, pasaron meses en los sótanos del conocido buque prisión Carvoeiro, atracado a las puertas de Sevilla al inicio de la represión, hasta su fusilamiento en las tapias del cementerio de Sevilla y su traslado a la fosa de Pico Reja. Setenta cuerpos que fueron poco a poco llenando el registro de una nueva macro fosa en España.

“Enfermo lo subieron al camión en el que se apilaban parte de las pertenencias que le habían robado”

Otra de las víctimas que se hallaría dentro de Pico Reja son los restos del maestro José Sánchez Rosa, asesinado con setenta años a finales del mes de julio de 1936. Este obrero autodidacta y pionero en la enseñanza conocido como el “Zapaterillo de Grazalema” fue secuestrado de su casa en la plaza de la Mata por un grupo de falangistas. Los testimonios narran como “enfermo lo subieron al camión en el que se apilaban parte de las pertenencias que le habían robado”. Durante la madrugada del 1 de agosto sería asesinado en el cementerio y arrojado sin piedad a la tierra.

José González y Fernández de la Bandera fue compañero de muerte de Blas Infante, diez días después de asesinato del maestro Sánchez Rosa. Este doctor de 57 años había sido funcionario del Laboratorio Municipal y uno de los hombres con más experiencia en la Administración Municipal de la Sevilla republicana.

La misma tarde del 18 de julio en el hotel “Majestic”, La Bandera se encontraba con el también doctor Puelles. La suerte de ambos parecía estar echada. El doctor Puelles sería asesinado durante la noche del 5 al 6 de agosto de 1936, junto con el también médico José Luis Relimpio, Delegado Provincial de Trabajo republicano y el abogado, Rafael Benavente.

El doctor Labandera fue fusilado la noche del 10 al 11 de agosto de 1936, junto con el diputado y presidente provincial del PSOE Manuel Barrios Jiménez, el teniente de alcalde de Izquierda Republicana Emilio Barbero Núñez, el funcionario municipal de Arbitrios Fermín de Zayas Madera, secretario de la masonería andaluza y el notario e ideólogo andaluz, Blas Infante.