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El Atlético agota la paciencia del Calderón, que increpa al palco

EFE

Se agotó la paciencia de los aficionados rojiblancos. El vaso de la paciencia rebosó y la hinchada del Calderón, que mantuvo la calma durante la primera parte del partido ante el Athletic, estalló contra el palco después de que Gaizka Toquero sentenciase el duelo al anotar el 0-2.

El Atlético no lleva buen ritmo en 2011. Sólo han hecho falta 30 días del nuevo año para destapar definitivamente las carencias del equipo.

La eliminación en Copa ante el Real Madrid y las últimas derrotas ligueras, unido al KO europeo que se arrastra desde diciembre, han teñido de pesimismo el horizonte rojiblanco.

Poco hay a lo que agarrarse. Los fallos defensivos están lastrando al equipo y en el centro del campo falta un claro director que conduzca el juego.

El brasileño Elías Mendes, que erró con gravedad en el primer gol de Toquero, poco ha aportado desde su llegada y Juanfran Torres, "el deseado" tras la marcha de Simao, no goza de la titularidad que todos le presumían.

En el Calderón se preguntan por qué. Tampoco se entiende que el croata Ivan Rakitic, seguido por el Atlético desde hace tiempo, haya recalado en el Sevilla por dos millones de euros, mientras que la llegada de Elías ha supuesto un desembolso de ocho.

Interrogantes, unidas a la incertidumbre sobre el futuro de Forlán y Agüero en el club, que han provocado una gran desazón entre la hinchada, que reeditó viejos gritos contra la directiva. Tampoco fue clemente con Diego Forlán, que fue abucheado cuando fue sustituido por Diego Costa.

En medio del desconcierto, el Athletic pescó en el Manzanares. Y lo hizo exhibiendo un buen tono. Con dos jugadores, Javi Martínez y Fernando Llorente, que sobresalen por encima del resto y con Toquero como goleador.

El primero se hizo dueño del centro del campo, y el segundo, que falló su segundo penalti en la temporada, volvió a demostrar, no obstante, que es un magnífico jugador al que al Athletic la va a ser complicado retener el próximo verano.

Joaquín Caparrós está haciendo un buen trabajo en Bilbao. Ha dotado al equipo de una gran autoestima que le hace aspirar a cotas otra vez altas y sabe cómo nadie gestionar una cantera inagotable. El Athletic es un equipo compacto y bien construido y lo demostró en el Calderón.

Atlético y Athletic cerraron el mes y la cuesta de enero con sensaciones opuestas y con un futuro por delante con distinto signo. Prometedor para los de San Mamés y muy oscuro para los madrileños, que la próxima semana visitarán el Camp Nou.

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