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Los cardenales abogan por la "purificación de la memoria" para favorecer el ecumenismo

EFE

El Papa y los cardenales llegados de todo el mundo para el consistorio de este fin de semana analizaron hoy el ecumenismo y subrayaron el "compromiso" de proseguir con la "purificación de la memoria" y de usar "formas de comunicación que no hieran la sensibilidad de los otros cristianos".

La reunión de Benedicto XVI con los purpurados precedió el Consistorio de mañana y pasado, el segundo de su Pontificado, en el que el Papa Ratzinger nombrará 23 nuevos purpurados, entre ellos tres españoles, dos argentinos, un mexicano y un brasileño.

A la cita de hoy asistieron 143 purpurados, además de los 23 que mañana recibirán el capelo, y en la misma se resaltó el compromiso ecuménico de los cristianos en el campo social y caritativo y en la defensa de los valores morales en la transformación de la sociedad moderna, precisó el Vaticano en un comunicado.

La reunión se celebró en el Aula Nueva del Sínodo y comenzó con una plegaría a la que siguió un breve discurso del decano del Colegio Cardenalicio, el ex secretario de Estado Angelo Sodano, que hoy cumplió 80 años, por lo que deja de ser elector en un eventual cónclave.

Tras la intervención de Sodano, el Papa introdujo el tema de la jornada: "el diálogo ecuménico a la luz de las plegarias y del mandato del Señor: Ut unum sint (Para que todos seamos una misma cosa)", sobre el compromiso ecuménico.

Después le tocó el turno al cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, que trazó el actual cuadro del diálogo y de las relaciones ecuménicas.

Kasper habló de las relaciones con las iglesias orientales y ortodoxas, con las Comunidades Eclesiales nacidas de la Reforma del siglo XVI y con los movimientos carismáticos y pentecostales surgidos especialmente el pasado siglo.

En referencia a la unidad de los cristianos, el cardenal dijo que será todavía necesaria "una continúa purificación de la memoria histórica y muchas plegarias para que sobre la base común del primer milenio (antes del cisma de 1054) logremos cerrar las fracturas entre Oriente y Occidente y lograr la plena unidad".

"La doctrina social de la Iglesia y su actuación han sido indicadas (por los cardenales) como uno de los campos más prometedores para el ecumenismo y se ha hablado del compromiso de proseguir la 'purificación de la memoria' y de usar formas de comunicación que no hieran la sensibilidad de los otros cristianos", puntualizó el Vaticano.

La "purificación de la memoria" trae al recuerdo el perdón pedido por Juan Pablo II durante el año jubilar 2000 por los daños causados por los católicos a los otros cristianos a lo largo de los siglos.

En la reunión también se analizó la reciente asamblea ecuménica de Sibiu (Rumanía), el encuentro ecuménico e interreligioso de Nápoles (Italia) del pasado octubre, el viaje del patriarca ortodoxo ruso Alejo II a París y otras reuniones ecuménicas celebradas recientemente.

Las relaciones con el judaísmo y el diálogo interreligioso también fueron tratados por los cardenales.

Kasper dijo a la prensa que, para Benedicto XVI, el ecumenismo "no se pone en duda, es un mandato" y reiteró que el camino hacia la unidad de los cristianos es todavía "largo".

El encuentro se celebró pocos días después de que el Vaticano publicara el comunicado conjunto aprobado por la Comisión Mixta para el Diálogo Teológico entre Católicos y Ortodoxos, que se reunió en octubre en Rávena (Italia), en el que las iglesias ortodoxas reconocen al Papa como "Primer Patriarca", aunque discrepan con los católicos sobre la interpretación de sus prerrogativas.

El documento, precisó el Vaticano, no debe entenderse como una "declaración magisterial" y, aunque es importante, ya que los ortodoxos reconocen al Papa como el Primer Patriarca, "no hay que exagerar, ya que el camino hacia la unidad de los cristianos es todavía muy largo". Hoy Kasper reiteró ese punto de vista.

Oriente y Occidente se separaron por el cisma de 1054, con las excomuniones del papa León IX y del patriarca Miguel Celurario.

Les separan razones teológicas, como el rechazo de los ortodoxos al primado de la Iglesia de Roma y la negativa de la infalibilidad del Papa.

Los ortodoxos no reconocen la validez de los sacramentos católicos, al contrario que la Iglesia católica, que sí admite, desde el Vaticano II, los de la Iglesia ortodoxa.

Los ortodoxos culpan a Roma de proselitismo y de intentar expandirse en territorios hasta ahora bajo su control.

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