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Francia se despierta con una huelga de transportes que podría prolongarse una semana

La huelga, la segunda en un mes, protesta contra la reforma de las pensiones.

AGENCIAS

Por segunda vez en menos de un mes, Francia se ha despertado con una importante parálisis en los transportes públicos, en el primer día de una huelga de trabajadores de ferrocarriles y metro que protestan contra la reforma de los regímenes especiales de jubilación, el primer paso del importante reto sindical a los planes de reforma económica de Nicolas Sarkozy.

Los sindicatos franceses esperan renovar, e incluso superar, el éxito de una primera jornada de huelga, el pasado 18 de octubre, que logró un seguimiento récord contra esta medida estelar del programa del Presidente.

El movimiento comenzó en la noche del martes, a las 20.00 hora, en los ferrocarriles y podría prolongarse hasta la próxima semana.

El tráfico era 'casi nulo' en el metro parisino en la mañana de hoy y se registraban fuertes perturbaciones en los ferrocarriles regionales y de cercanías.

La dirección de la empresa de ferrocarriles franceses SNCF anunció que sólo 90 de los 700 Trenes de Gran Velocidad (TGV) circularían en la red nacional.

El tráfico seguirá viéndose 'muy perturbado' el jueves y 'muy probablemente todavía el fin de semana', advirtió la SNCF, que anunció sin embargo un 'servicio normal' para los trenes europeos Eurostar y Thalys.

Con la experiencia de la huelga del 18 de octubre pasado, que prácticamente paralizó el país durante varios días, los franceses habían comenzado desde la semana anterior a organizar los medios en que podrán ir a trabajar en los próximos días.

Para aquellos que viven en las comunas de la periferia de las grandes ciudades, dos soluciones parecían ser las más solicitadas: el alojamiento en casa de amigos o parientes, o incluso el hotel, o bien el automóvil compartido entre varias personas. Para los demás, bicicletas, marcha a pie, o incluso quedarse en casa pueden ser las soluciones.

Transportes y más 

Hoy se espera que se unan al paro masivo los trabajadores del transporte local y los sindicatos del sector energético, con lo que la huelga podría convertirse en la mayor que haya visto Francia en más de una década. Aparte, hay convocado un paro en el sector público para el 20 de noviembre.

Sarkozy mantuvo una reunión de última hora con la dirección de las empresas ferroviaria y eléctricas, y aseguró que permanecerá firme. 'Seguiré con las reformas hasta el final', declaró en el Parlamento Europeo. 'Nada me apartará de mi curso'.

Privilegios pasados de moda

Los sondeos muestran un apoyo al plan de Sarkozy de reformar un sistema que permite a algunos funcionarios jubilarse tras contribuir durante 37,5 años al sistema, en lugar de los 40 del resto de los trabajadores.

Pero el amplio descontento por cuestiones como el coste de la vida y de la vivienda podría aumentar el malestar si la disputa se prolonga.

Sarkozy ha dicho que los privilegios están pasados de moda y son injustos con otros trabajadores.

'Si no hacemos esta reforma, más nos valdría parar, porque no aprobaríamos ninguna', dijo al diario de Libération Henri Guaino, uno de los asesores del presidente.

Los estudiantes izquierdistas han amenazado con unirse a la protesta bloqueando estaciones de ferrocarril, aunque los principales sindicatos de estudiantes y ferroviarios se han distanciado del llamamiento.

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