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Los guerreros y toreros de gran formato de Berrocal, expuestos al aire libre

EFE

La serie de diez guerreros almogávares que el escultor Miguel Ortiz Berrocal (1933-2006) creó entre 1981 y 1983 y dos de las piezas de gran formato que dedicó a lo largo de su carrera a la tauromaquia se exponen al aire libre desde hoy hasta el próximo 27 de julio en el corazón del centro histórico de Málaga.

A la entrada de la calle Larios da la bienvenida al viandante la obra "El diestro" (1972), de fibra de carbono y resina y con más de tres metros de altura, mientras que en la plaza de la Constitución se disponen, en diagonal, los diez almogávares, de bronce patinado, y el "Torso de Luces", de fibra de carbono y resina.

La exposición, que ha sido presentada hoy por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y por Braulio Medel, presidente de Unicaja, cuya Fundación organiza la muestra, se complementa con varios paneles que explican el proceso creativo de Berrocal.

Roger de Flor, Ramón Muntaner, Bernardo de Rocafort, Sancho de Oros, Roger de Lauria, Berenguer de Entenza, Corbaran de Alet, Ximenes de Arenos, Berenguer de Rondor y Guillén de Tous son los nombres históricos con los que el artista bautizó a estos guerreros que recogen dos de los temas recurrentes en su obra, el torso y el fragmento.

Además, se da la circunstancia de que estas diez piezas desmontables fueron creadas a partir de otros tantos antiguos yunques que Berrocal encontró en los años 80.

"Eran unos yunques fantásticos del siglo XIX, enormes, de forja y consumidos por los golpes, que encontramos en las Ardenas belgas", según ha explicado Cristina de Braganza, viuda del artista, comisaria de la exposición y presidenta de la Fundación Escultor Berrocal para las Artes.

Para Berrocal, trabajar sobre estos yunques supuso un regreso "veinte o treinta años atrás", puesto que en los años 50 "ya había usado materiales de desecho como arados o piezas de otros utensilios, cuando todavía no tenía un lenguaje plástico maduro".

Al escultor le entusiasmó tanto la idea que "compró otros diez yunques con los que pensaba hacer una serie de odaliscas en las que trabajaba cuando murió, y a la que llamaba 'La serie de las mujeres pasadas por la piedra'", aunque las obras quedaron inconclusas y sólo existen bocetos, ha explicado su viuda.

En el caso de los guerreros expuestos en Málaga, Berrocal construyó unas maquetas de madera a pequeña escala con las que diseñó las piezas que se ajustarían a los yunques.

Cristina de Braganza ha mostrado su confianza en que esta exposición pueda suponer un impulso para el proyecto de crear un museo dedicado a la obra de Berrocal en su localidad natal de Villanueva de Algaidas (Málaga).

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