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Mensaje de Junqueras en el corazón europeo: "La represión continúa"

El encuentro de este miércoles con Carles Puigdemont es el primero entre los dos líderes desde la celebración del referéndum de independencia. El líder de ERC hace un guiño para sellar la paz asegurando que no es necesaria una "reconciliación" con quien fue su president.

Oriol Junqueras
El líder de ERC, Oriol Junqueras, interviene en la primera reunión de la Permanente Nacional del partido tras recuperar su libertad. Marta Pérez / EFE

Mucho ha cambiado la vida de Oriol Junqueras durante estos diez años. En 2011 pisaba la sede del Parlamento Europeo como eurodiputado de pleno derecho del grupo de Los Verdes/ALE. Hoy ha regresado a la ciudad francesa como vicepresidente simbólico de la formación ecologista. Pero con una mochila más cargada y con un escaño en incógnita cada vez más incierto.

El líder de ERC tiene una causa abierta ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) para batallar por su escaño como eurodiputado. La Eurocámara lo reconoció como tal tras las elecciones de 2019, pero pocos meses después decidió retirarle este estatus para cumplir con el auto del Tribunal Supremo, que recogía que su toma de posesión era incompatible con la sentencia del 1-O.

A pesar de recibir varios varapalos de la máxima instancia judicial europea, Junqueras continúa optimista en ganar la batalla legal por su escaño. "Estamos pendientes de un nuevo pronunciamiento por parte del TJUE y por lo tanto no damos nunca nada por perdido. Si no lo hemos hecho hasta ahora, tampoco lo haremos hoy", ha señalado ante los medios de comunicación.

El ex vicepresidente de la Generalitat catalana ha continuado en Francia su tour europeo como hombre libre apenas dos semanas después de ser indultado. Antes de arribar a Estrasburgo, ya hizo una parada en Ginebra. Sin embargo, todos los ojos están puestos en la visita del miércoles, que le llevará a la simbólica ‘Casa de la República’ en Waterloo (Bélgica). Allí se encontrará con Carles Puigdemont, con quien durante la crisis de independencia catalana fuese su número uno. Será la primera vez que ambos líderes independentistas se vean cara a cara tras la declaración unilateral de independencia.

Casi cuatro años después, sus caminos han sido muy dispares. Uno ha pasado cerca más de 40 meses en prisión; y el otro los suma como huido en Bélgica y con varios frentes legales abiertos como la euroorden para su entrega impulsada por España. La reunión de Waterloo será la oportunidad para sellar la paz.

Aunque llega empañada por la negativa de Puigdemont de no trasladarse al Pleno de Estrasburgo para recibir a su ex vicepresidente, Junqueras le ha quitado importancia a este desaire. "Siempre es un placer tener la oportunidad de encontrarnos. Si es aquí, aquí y si no en Bélgica. No nos hace falta ninguna reconciliación porque por mi parte siempre ha habido toda la voluntad de entendernos y debatir sobre el futuro", ha señalado el republicano.

El escuadrón independentista en Estrasburgo ha estado conformado también por la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell y los exconsellers Raül Romeva, Dolors Bassa y Meritxell Serret. Debido a las restricciones sanitarias de la pandemia, solo han podido acceder a las instalaciones de la Eurocámara Junqueras y Romeva, por su condición de antiguos miembros. Durante la jornada se reunirán con representantes de "diferentes grupos políticos", aunque han evitado revelar sus siglas. El núcleo duro será, eso sí, el intercambio con delegaciones de Los Verdes/ALE de los que Romeva y Junqueras fueron miembro.

Mensaje a Europa: "La represión continúa"

La pata exterior, la internalización del ‘procés’, ha sido siempre una dimensión clave de la causa catalana. La presión externa, a veces a favor; a veces en contra, ha jugado un papel crucial tanto en los mensajes de Madrid como en los de Barcelona. Mientras la Comisión Europea siempre ha cerrado filas estos años respaldando el respeto del Estado de Derecho español, el Parlamento Europeo se ha convertido en un escenario más favorable para el mensaje independentista. Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí han recabado apoyos y despertado simpatía entre buena parte de los co-legsiladores. En respuesta, los eurodiputados Populares, Socialistas y de Ciudadanos también han puesto enormes recursos y energía en contrarrestar sus mensajes.

Por ello, la visita de Junqueras a Estrasburgo y Bruselas no es arbitraria. Responde a una estrategia que trasciende lo simbólico. A su paso por la institución que lidera David Sassoli ha señalado que su intención es denunciar la "represión" que, según él, se extrapola del pasado al presente: "El mensaje principal es sencillo. Somos dos diputados [Junqueras y Romeva] de esta casa que hemos sufrido una represión que ha sido claramente injusta. Y la seguimos padeciendo cuando se nos impide ejercer como cargos electos. Así que venimos a explicar que la represión continúa con más de 3.000 represaliados pendientes de varias formas de juicio y con personas que continúan en el exilio", ha explicado.

El líder de ECR ha asegurado que la causa pendiente del Tribunal de Cuentas es una "persecución económica sin precedentes". El organismo auditor se ha convertido en el nuevo caballo de Troya de la política española ensombreciendo la guerra sobre los indultos. La Generalitat de Cataluña ha creado este martes un fondo de 10 millones de euros para hacer frente a las multas que este tribunal ha impuesto a los presos del procés indultados. "Exigimos a Sánchez que evite esta inadmisible malversación que es un fraude de los que malgastaron el dinero de los españoles para dar un golpe al Estado. Su mesa con independentistas no permite la prevaricación. Recurriremos solicitando la inhabilitación de los que lo aprueben", ha respondido Pablo Casado, líder del Partido Popular.

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