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Rubén Castro atribuye la denuncia por agresión de su exnovia a los "celos"

El futbolista del Betis declara en el juicio que "jamás" le ha puesto "la mano encima"

Rubén Castro, durante su declaración en el juzgado. EFE/Jose Manuel Vidal

AGENCIAS

El futbolista del Real Betis Balompié Rubén Castro, para quien la Fiscalía de Sevilla solicita cuatro años de cárcel por los malos tratos cometidos supuestamente sobre su expareja sentimental, ha asegurado este jueves que "jamás" le ha puesto "la mano encima" a la denunciante y ha atribuido la denuncia a los "celos" de ella.

Durante su declaración en el juicio que se celebra en el Juzgado de lo Penal número 14, que se ha prolongado por espacio de 35 minutos, el delantero del Betis ha puesto de manifiesto que "nunca" ha maltratado, golpeado ni amenazado a su exnovia, a la que conoció cuando ella trabajaba de gogó en una discoteca de la capital hispalense y con la que mantuvo una relación sentimental de dos años entre 2011 y 2013.

De este modo, ha negado uno por uno los episodios de maltrato denunciados por su expareja y ha relatado hasta dos ocasiones en las que ella arremetió contra él, en una de las cuales, desarrollada en una discoteca del parque María Luisa de Sevilla, ella le llegó a "agarrar del cuello", mientras que en otra ocasión la supuesta víctima se puso "muy furiosa y brava" y se montó en su vehículo "con intención de atropellarle".

El futbolista, para quien la acusación particular que ejerce ella reclama ocho años y nueve meses de prisión, ha asegurado que no estaba enamorado de su exnovia y que entre ellos únicamente existía "una profunda atracción sexual".

Después del futbolista, ha declarado su expareja, una comparecencia que se ha desarrollado a puerta cerrada a petición de la acusación particular y durante la cual ha negado que intentara atropellarle y ha detallado, entre sollozos, que había sufrido al menos ocho agresiones, han informado personas presentes en la declaración. Una de esas agresiones consistió en una patada en el estómago que le propinó el futbolista, según ha dicho una amiga de la mujer que presenció la agresión y que declaró como testigo.

Otras amigas de la denunciante han subrayado que no habían visto el resto de las agresiones, que conocían porque ella se las contaba, y han apuntado que la víctima les envió en varias ocasiones fotografías con los daños físicos que les producían las agresiones, como moratones en un ojo, en el cuello y en los brazos.

Las amigas, que han calificado la relación entre ambos como "tóxica", han añadido que han tenido que maquillarla tras las agresiones para que los padres de ella no se percataran de las lesiones que sufría. También han explicado las amigas que era una práctica habitual que Rubén Castro le pagara estancias en hoteles para que no saliera a la calle hasta que bajaran las inflamaciones en la cara provocadas por las agresiones.

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