Hay diversas formas de preparar en frío las infusiones para disfrutarlas de manera que te refresquen en las épocas de más calor. Para sacar todo el partido de las hierbas, lo ideal es infusionarlas en caliente y luego dejarlas enfriar en la nevera o con cubitos de hielo. Pero también puedes introducir las hierbas directamente en una botella con agua fría e introducir en el frigorífico unas 12 horas. Luego ya podrás degustarla.

Sea cual sea el método que elijas de los dos anteriores, nosotros te ofrecemos algunas recetas refrescantes de infusiones frías para que te animes a probarlas este verano. Resultan mucho más saludables que los refrescos y saciarán mucho mejor tu sed. ¿Nos preparamos una?

Receta de té frío

Infusiones frías
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La primera receta que tienes que preparar para disfrutar de una infusión refrescante es todo un clásico: el té frío. Para ello usaremos unos 20 gramos de té verde o té negro, 1 litro de agua, hielo y un poco de miel o azúcar moreno al gusto. Hierve el agua e introduce las hojas de té. Deja reposar 5 minutos y espera a que enfríe a temperatura ambiente. Luego, introdúcelo en la nevera y añade el azúcar o la miel.

Cuando lo vayas a tomar puedes añadir el zumo de medio limón y adornar con una rodaja, así como echar varios cubitos de hielo si lo quieres bien helado. Y si prefieres probar otra cosa, sustituye el té verde por roiboos. Delicioso.

Infusión fría de té verde moruno y cerezas

El té verde moruno es uno de los más sabrosos que puedes tomar bien caliente, pero en frío hay una forma estupenda de degustarlo: con cerezas. Para un litro de agua, necesitas 5 bolsitas de té verde moruno y 16 cerezas. Llena una jarra con el agua, las bolsitas de té y las cerezas partidas por la mitad. No es necesario deshuesarlas. Mete la jarra en la nevera durante 12 horas y luego ya podrás disfrutar de esta bebida tan especial. Sirve decorado con unas hojas de menta.

Infusión fría de té verde con frutos del bosque

té frío
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El té verde es uno de los más adecuados para tomar en frío y aprovechar así todas sus propiedades antioxidantes. En esta receta te proponemos prepararlo con frutos del bosque, lo cual lo convierte todavía en más beneficioso para tu salud.

Como ingredientes necesitas 20 gramos de té verde, 20 gramos de frambuesas y 20 gramos de arándanos frescos, así como 5 gramos de cúrcuma. Caliente un litro de agua y cuando rompa a hervir introduce el té verde y el resto de ingredientes y dejar reposar tapado 10 minutos. Fíltralo luego y guarda en el frigorífico toda la noche. Para servir añade cubitos de hielo y decora con unas hojas de menta o de hierbabuena. Su sabor agridulce tiene un toque refrescante ideal para el verano.

Infusión fría de roiboos y melocotón

Aprovechamos los melocotones del verano para preparar una infusión fría que te encantará. Para la infusión fría de roiboos y melocotón necesitas 4 bolsitas de roiboos, y melocotón pelado y cortado en rodajas, el zumo de un limón, hojas de menta, una ramita de canela, hielo y un litro de agua.

Pon el agua a hervir y cuando llegue a ebullición, apaga el fuego e introduce la rama de canela y las bolsitas de roiboos. Deja infusionar unos 5 minutos. A continuación cuela la infusión y, una vez que enfríe a temperatura ambiente, añade el zumo de limón, las rodajas de melocotón y las hojas de menta. Introduce en la nevera durante varias horas antes de consumir o si lo quieres tomar al momento añade a la infusión muchos cubitos de hielo.

Infusión fría de manzanilla y jengibre

infusión
Fuente: Pixabay/JillWellington

La manzanilla no solo puede tomarse caliente, también puedes aprovechar sus propiedades saludables y digestivas en un refrescante bebida. Para ello, tienes que infusionar 5 bolsitas de manzanilla y unos 3 centímetros de jengibre laminado. Luego deja enfriar e introduce a continuación en la nevera. Aparte prepara un zumo con medio limón y media lima, y corta el resto en rodajas. Mezcla este zumo con la infusión que tenías en la nevera y añade azúcar al gusto, hielo y las rodajas en el momento de servir.

Infusión fría de menta y moras

La infusión fría de menta y moras es una de las que más buenas está y es muy sencilla de hacer. Coge un puñado de moras, un par de hojas de menta y añade agua. Luego, solo tienes que meterla en el frigorífico durante toda la noche. Al día siguiente, ya la podrás servir con mucho hielo.

Las moras ya tienen bastante azúcar, así que no hace falta que añadas nada más. Si las coges con los más pequeños en una de las salidas al campo, les encantará preparar esta infusión a ellos solos.

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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