¿Cómo ahorrar para un viaje? Cinco trucos para costear tus vacaciones sin deudas
Viajar es la actividad favorita de muchas personas en su tiempo libre, pero también puede ser muy caro.

Zaragoza--Actualizado a
Viajar es la actividad preferida de muchas personas. La manera ideal de desconectar de la rutina: salir del entorno en el que se desarrollan las obligaciones del día a día para construir una nueva realidad en otro escenario. Efímera, pero que sirve, como mínimo, para cargar pilas.
Después los objetivos de cada viaje los marca cada uno y están íntimamente ligados a su personalidad. Hay personas que buscan simplemente relax, otras cargan su itinerario hasta los topes para ver todo lo posible. Las hay que optan por destinos completamente masificados y quienes buscan algo más real y responsable, sumergiéndose en otras culturas o tratando de dañar lo menos posible a la sociedad de destino. Sea como fuere, todos ellos tienen algo en común: viajar supone un desembolso. Lo que implica que muchos deben ahorrar antes de subirse a un avión.
Elige las fechas y el destino
Ahorrar para un viaje no es muy diferente a ahorrar para otra meta u objetivo, aunque con un matiz importante: los precios pueden variar sensiblemente según el destino o las fechas. El turismo es una industria altamente estacional, básicamente de junio a septiembre más Semana Santa y Navidad, los precios son más altos que el resto del año. Del mismo modo, el lugar o el tipo de viaje que se desea realizar también puede variar el coste. No es lo mismo cruzar medio planeta que hacer turismo de proximidad; dormir en un cinco estrellas todo incluido que compartir habitación en un hostel.
Básicamente, cerrar el destino y fechas nos ofrecerá una cifra aproximada que nos servirá como meta. Un objetivo tangible en torno al que armar toda la estrategia de ahorro. También, el tener una cantidad concreta nos sirve para otear si se trata de un algo realista según nuestras posibilidades económicas o no. Hay que tener en cuenta que este ejercicio se ha de hacer con varios meses de antelación, así que estamos hablando siempre de estimaciones.
Imprevistos y gasto diario
Además de cubrir los vuelos o el alojamiento, los viajes también poseen otros gastos que encarecen la experiencia. Especialmente aquellos en los que cambiamos de continente. Por ello, hay que crear una bolsa para costear posibles inconvenientes, también hacer un presupuesto de gasto diario que vamos a tener. Es decir; comer y/o cenar fuera, salir a tomar algo, comprar recuerdos, hacer alguna excursión, etc. Aunque, nuevamente, depende mucho de cada uno, una buena estimación es sumar unos 50 euros por persona por cada día que vamos a pasar fuera de casa.
Cuenta con la paga extra
El artículo 31 del Estatuto de los Trabajadores recoge que “el trabajador tiene derecho a dos gratificaciones extraordinarias al año”. Es decir, las famosas 14 pagas anuales, aunque muchas personas las poseen prorrateadas a lo largo del año en su sueldo mensual. Una de estas pagas llega siempre en Navidad, mientras que la otra queda a expensas de cada empresa. Aunque lo general es recibirla para verano. Por ello, este es un dinero con el que poder contar para costear el viaje.
De hecho, lo habitual es que, las personas que no tienen capacidad de ahorro, utilicen esta segunda paga extra para poder pagar sus vacaciones. Por ello, una aproximación sería el buscar un destino que tenga como precio una cantidad similar a esta paga. No obstante, lo ideal es no emplear toda esta cantidad en un único pago, apoyándonos en el ahorro mensual conseguido.
Calcula un objetivo mensual y mantenlo
Una vez que ya sabemos el dinero total que vamos a necesitar -más o menos-, llega el momento de repartirlo en pequeños objetivos mensuales más manejables. Por ejemplo, si necesitamos 2.400 euros, la idea sería salvar 200 euros al mes durante un año. Aquí llega una pregunta clave, ¿es factible dados nuestros ingresos y gastos mensuales fijos?
Aquí podemos aplicar la regla 50/30/20, la cual nos permite ahorrar sin perder calidad de vida. Resumiendo mucho, la idea es dividir nuestros ingresos mensuales en tres partidas. La primera de ella, que debería suponer el 50% de nuestro salario, debe ir destinada a aquellos gastos que implican necesidades primarias: casa, comida, transporte, gastos académicos, etc. Por su parte, el 30% es la cantidad que podemos gastar para aquello que no es imprescindible.
Teóricamente, el 20% restante debe ir destinado al ahorro. Así, en general. Sin embargo, ahora que tenemos un objetivo concreto en mente, llega el momento de decidir si queremos sacrificar toda nuestra capacidad de ahorro para realizar el viaje. Aunque, desde luego, no parece la idea más sensata. Por ello, el dinero destinado podría salir tanto de la partida destinada a gastos no imprescindibles como de la destinada del ahorro. Los porcentajes ya dependen de las capacidades de cada uno.
Abre una cuenta separada
Para evitar posibles tentaciones de utilizar el fondo para el viaje en otros gastos, una buena idea es abrir una cuenta independiente en la que, a principio de cada mes, ir ingresando la cantidad que deseamos utilizar para viajar. Evidentemente, necesitaremos que esta cuenta no tenga ningún tipo de coste de mantenimiento.
Una posibilidad interesante es abrir una cuenta remunerada dedicada al viaje. Este producto posee la ventaja de ofrecer un cierto rendimiento a cambio de tener el dinero ahí depositado. Unos intereses que nos pueden ayudar a cumplir nuestra meta. Evidentemente, antes de decantarse por un producto u otro es importante leer la letra pequeña y asegurarnos que no existe ningún tipo de cuota de mantenimiento o condiciones que nos puedan ser desventajosas. Por ejemplo, algunas cuentas remuneradas exigen una serie de requisitos de vinculación con la entidad bancaria como: domiciliar la nómina, mantener un saldo mínimo elevado, usar la tarjeta o contratar otros productos asociados.

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