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Amor, deseo y sexo en Lorca

Una exposición en el centro consagrado al poeta en Granada aborda el poso que tuvo en su obra el modo en que sintió y amó. 'Jardín deshecho' se sirve de un buen número de documentos –algunos nunca exhibidos– para evidenciar esa pulsión entre un deseo inconfesable y un decoro impuesto por una sociedad anclada en el pasado que impregnó su poética. 

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De izda. a dcha.: el escritor uruguayo Enrique Amorim, Federico, Juan José Amorim y el musicólogo Luis Pedro Mondino; en la finca de éste, Salto, Uruguay, enero o febrero de 1934.- CENTRO FEDERICO GARCÍA LORCA

"A mi queridísimo Federico García Lorca, único que me conoce y sabe ahondar todo el encanto de tristezas que tiene mi corazón. Su propio corazón". Sirva esta autodedicatoria, que el joven Federico se brinda en el libro Impresiones y paisajes, publicado en 1918, para acercarnos a ese torbellino que fue el sentir del poeta, punta de lanza de un periplo existencial marcado por la pasión homoerótica, la imposibilidad de amar y la poesía como redención.

Un torbellino hecho de sinsabores pero también de grandes alegrías del que fue dejando huellas en su obra, un rastro que ahora –y hasta el 6 de enero– el Centro Federico García Lorca de Granada ha querido reunir en la gran exposición Jardín deshecho. Lorca y el amor, nutrida en buena medida por los fondos que en junio de 2018 se trasladaron a Granada desde la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Manuscrito autógrafo del soneto '¡Ay voz secreta del amor oscuro!'.- CFGL.

La muestra contiene arrebatadas cartas de amor, iconografía del querer lorquiano, manuscritos literarios, ensayos tempranos sobre el amor, escenas de Viaje a la luna, El público y La destrucción de Sodoma, así como la serie completa de los Sonetos del amor oscuro. Un despliegue documental sin precedentes que sortea con éxito el riesgo habitual de confundir a Lorca con sus personajes. “Es en las cartas donde abre su corazón, aunque nos empeñemos en ver lo autobiográfico en su obra, que por supuesto lo hay, sus escritos a amigos y amantes evidencian, a veces en clave sentimental o irónica, los temas que realmente le preocupan”, apunta Sara Navarro, directora del centro consagrado al escritor.

Laura García-Lorca de los Ríos, sobrina del poeta y presidenta de la Fundación García Lorca –institución encargada de la dirección artística de la muestra–, detalla los posibles ámbitos desde donde escrutar las vidas del poeta que se han tenido en cuenta a la hora de concebir la muestra: “El Lorca público era el Lorca que se podía contar en aquella Granada que era por aquel entonces una sociedad muy cerrada, mientras que su vida privada, aunque la llevó con secretismo, se podría decir que la vivió con mucha libertad, disfrutando de su sexualidad y de sus historias de amor”.

Sara Navarro: "Es en las cartas donde Lorca se abre y expresa lo que le preocupa"

Es en su vertiente literaria donde el poeta lidia con la pulsión del deseo, por un lado, y los rigores de un decoro impuesto, por otro. Una tensión constante que irá impregnando su obra de lo que, en palabras de su sobrina, conforma “su lado más universal, aquel que tiene que ver con la dificultad de un amor sin cauce o imposible”. Sara Navarro identifica, por su parte, el poso que ese amor inconfesable deja en su poética: “El hecho de no poder amar como quería deja huella en su obra, los deseos no cumplidos fueron un tema recurrente en Lorca; en su teatro encontramos siempre mujeres que no han podido tener el hijo que deseaban o la relación que anhelaban”.

La exposición testimonia esa angustia a través de textos publicados pero también de aquellos que el poeta reservaba en un cajón o destinaba a sus amantes. Una frustración de la que se fue progresivamente liberando coincidiendo con su salida de Granada. “Llegó un momento en el que no ocultaba ni sus pasiones ni su forma de ver las cosas, a medida que fue madurando se hizo más explícito a la hora de hablar de sus pasiones y preferencias sexuales”. Su llegada a Madrid supuso, en ese sentido, una sacudida personal que inevitablemente transformó su obra poética.

Laura García-Lorca: "Vivió su vida privada con mucha libertad, disfrutando de su sexualidad y de sus historias de amor"

“Sus primeras cartas y publicaciones tienen una impronta del romanticismo muy marcada, pero es llegar a Madrid y romper con todo eso, de repente entra en la modernidad, en la vanguardia”, explica Laura García-Lorca. Muestra de ello es su correspondencia con Dalí y los dibujos que se conservan de aquel período –presentes en la exposición–, pero también de su producción lírica posterior. Nueva York, La Habana, Buenos Aires, Monteviedo… Lorca se lanza a los caminos y experimenta la verdadera libertad. “Aunque por aquel entonces ya es una figura pública –su teatro y poesía ha alcanzado cierta relevancia– puede moverse con total libertad, y lo que es mejor; puede vivir y escribir con libertad”.