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Entrevista con Asif Kapadia "Maradona es un hombre sin educación que se convirtió en un dios"

El cineasta relata en ‘Diego Maradona’ el colosal éxito de un futbolista que venía de una familia muy pobre y la sonora caída que sufrió tras su paso por Nápoles. “Para Maradona no ha cambiado nada, en su universo sigue siendo famoso”.

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Maradona, en su presentación en Nápoles.

“Todo el mundo se hacía fotos conmigo”, decía Diego Armando Maradona cuando le preguntaban por una fotografía en la que salía con los Giulianni, los que fueran capos de la peligrosa Camorra napolitana. Ahora, cuando el exfutbolista está muy cerca ya de los sesenta y más de treinta años después de aquella imagen, el cineasta británico Asif Kapadia revela la verdad en su película documental Diego Maradona.

Estrenada en el Festival de Cannes y construida sobre varias entrevistas del cineasta (Senna, Amy) con Maradona y con 500 horas de metraje inédito de su vida y su carrera, la película repasa especialmente la época del exfutbolista en Nápoles (1986-1990), su drogodependencia, la ‘relación’ con la Camorra, el éxito colosal y la caída de un tipo de familia muy pobre que se había convertido en dios para millones de personas en el mundo. Hablamos con el director, Asif Kapadia:

Fueron muchos los excesos de Maradona, ¿eso es lo que le llevó a centrar la película en Nápoles?

La carrera de un deportista no es tan grande como la de un cantante o un actor. Los deportistas saben que les dura menos el éxito. Entonces, Maradona vivió esa vida con excesos, no entrenando, saliendo de fiesta por la noche, durmiendo por el día, a medio gas. Y ¿qué más les daba si ganaba y estaba al 100%? Y hay que tener muy en cuenta que a Maradona eso le pilló en Nápoles. Nápoles es una ciudad muy muy intensa. Es increíble que aguantara siete años.

Aunque había salido alguna información, no se habló nunca mucho de las relaciones de Maradona con la Camorra napolitana…

Hay una foto famosa de Maradona con los Giulianni, los capos de la camorra. Pero cuando alguien le preguntaba, él decía que no sabía quiénes eran. “Todo el mundo se hacía fotos conmigo”, soltaba.

¿Cómo consiguió que él hablara de esto con usted?

Mi trabajo es llegar a la historia real, pero en las entrevistas Maradona es brillante, ha hecho muchas en su vida, desde muy joven. Cuando le pregunté por ello la primera vez, por su relación con ese submundo, me dio otra respuesta. Es muy bueno esquivando situaciones incómodas. Él da titulares asombrosos a la prensa escrita y sabe que así no preguntarán por otras cosas. Él me esquivaba, pero yo volvía y al final me reconoció que una noche cuando le llevaron a una fiesta y vio gente con pistolas, otros en moto… bueno… Pero ahora mucha gente se ha sorprendido de que me lo contara.

En la película cuenta que la Camorra le utilizó, ¿él se sintió humillado?

Es una historia complicada. Hay que pensar que si vives en Nápoles y tienes mucho dinero, vas por la calle con un Rolex… necesitas protección. Fernando Signorini, su entrenador, y su biógrafo me contaron muchas cosas. Con ellos dos y otras personas de su entorno fui construyendo la imagen. Signorini me contó que alguna vez tuvo que llamar a la familia para que, literalmente, fueran a recogerlo.

Hablando de la Camorra y de dinero, usted ni roza el negocio que es el fútbol…

¿La Camorra? Igual es la FIFA el mayor gangster en el mundo del fútbol. Hay casos de los que se podrían haber hablado. También podría haber contado lo de aquel partido que dijeron que el Nápoles perdió porque la Camorra se lo había ordenado a Maradona. Bueno… no sé todavía si creérmelo, él era un luchador y siempre salía a ganar.

¿Qué otros casos?

Los del negocio del fútbol, pero si vamos por ahí sería otra película, además también podría hablar de un empresario que compró el Milán y luego se hizo presidente.

Maradona con los Giulianni.

La caída de Maradona decepcionó mucho a sus seguidores, ¿en sus entrevista con él habló de ello? ¿a él le preocupa haber fallado a sus fans?

Para él no ha cambiado nada. Todo lo que dice la gente de él, lo dice a sus espaldas. Y a él no le importa que hablen mal de él. Sabe perfectamente que nadie se lo diría a la cara y también sabe que todo el mundo quiere hacerse un selfie con él. Cuando se jugó el Nigeria-Argentina en el Mundial de Rusia, todo el mundo en las gradas miraba hacia el palco donde estaba Maradona, nadie miraba al campo. En su universo, no ha dejado de ser famoso. Y en cierto modo, es verdad.

Usted ha dicho que no reconocer a su hijo fue el momento clave de su caída, ¿por qué lo piensa así?

Él siempre dijo que no le importó, pero todos los que estaban a su alrededor vieron que sí le importaba y le preocupaba. Pero Maradona no es un tipo que mire atrás en la vida. Dijo que se prestaba a hacer esta película porque admiraba a Ayrton Senna y le había gustado mucho la película que yo había hecho, pero algunos días cuando le entrevistaba, tenía la sensación de que no sabía que la había dirigido yo.

Si ha visto su película, habrá mirado al pasado con ella, ¿no?

No la ha visto y no quiero que la vea en casa solo, quiero verla yo con él. Además, por contrato, todavía tengo una entrevista más que hacerle y quiero hacerla cuando vea la película. Maradona nunca ha pensado en su historia seguida y no sé cuánto recuerda de ella. Es un hombre que repite siempre el ciclo por ese motivo. Llega, se convierte en un héroe y muere. Y otra y otra vez. Pero él tira siempre para delante. No mira al pasado y no aprende de lo que ha hecho.

La película insiste en que hay un Diego y un Maradona. ¿Usted ha llegado a conocer a los dos?

No. Creo que ahora conozco a Maradona, a la leyenda. Pero no conozco al Diego joven ni después. Pero eso es algo que quizás nos pase a todas las personas, que somos más de uno. Y él, con esa vida tan agitada… El Maradona de después de la película era como todos los adictos. Creo que yo solo he conocido a Maradona.

¿Y en el plano corto, cómo es?

En los buenos días que tuvimos en las entrevistas es amable, carismático, un caballero. Pero también tuvimos malos días. Cuando la pregunté por las drogas, se cabreó un poco al planteárselo. Le pasó igual cuando le pregunté por qué no reconoció a su hijo. Aquel día me dijo: “Verdaderamente, tienes huevos. Te respeto, porque la mayoría no se atrevería a decir esto en mi cara”.

Ha hecho películas sobre Ayrton Senna, Amy Winehouse y Maradona, ¿cree que son buenos referentes hoy?

Espero que lo sean. Senna murió en 1994 y yo hice la película en 2010, fue un hombre asombroso. Con Amy Winehouse no había pasado un año desde que murió cuando me puse con la película. Ella vivía en mi ciudad, en Londres, y me interesaba mucho la sociedad en la que vivía. Era un lugar horrible para los medios de comunicación, las estrellas… Haciendo aquella película sentí la empatía con ella y el cabreo que tenía la gente, que se había quedado en shock. Era su historia y un retrato de la sociedad y de su entorno. Una joven atacada por los paparazi, que se enamoró de la persona equivocada… Maradona está un poco en medio de los dos. Es un hombre sin educación que se convirtió en un dios. La pregunta es ¿cómo no se volvió loco?