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Grammy Latino Mon Laferte, sobre Rosalía: "Fue muy valiente al decir 'Fuck Vox'"

 “Vengo de clase trabajadora, no me da miedo que mi gesto afecte a mi carrera”. La cantautora chilena reivindica su protesta en la gala de los Grammy Latino y apuesta por un 'star system' que se posicione ante las injusticias sociales.

La cantautora chilena Mon Laferte durante su discurso tras recibir el Grammy Latino al mejor álbum alternativo.- AFP

Lo único en lo que pensaba Mon Laferte era en descansar. Recluirse en el DF por un tiempo con sus pinceles y pintar mundos imaginarios llenos de color. La larga gira de su sexto álbum de estudio –Norma (Universal, 2018)– le dejó exhausta; la chilena necesitaba bajarle una marcha a su vida, tomar aliento, rearmarse. El plan se vino abajo en cuanto vio por televisión que las calles de Santiago de Chile estaban ardiendo.

“Regresé a Chile y empecé a participar muy activamente en las protestas, estuve en asambleas y cabildos, fue maravilloso encontrarme con toda esa gente, en su mayoría de una generación más joven, me sentía viva”, explica con entusiasmo la cantante al otro lado del teléfono (y del océano) desde su DF querido. De pronto, la contradicción. De pronto, la joven contestataria se da de bruces con la estrella de la música latina.

"Uno no puede ponerse de perfil en la vida"

¿Qué hace? La frase, no por manida, es menos pertinente aquí; Laferte decidió cabalgar las contradicciones. “Cuando me enteré de que tenía que estar en los Latin Grammy me sentí muy incómoda, era una situación demasiado contrastante, salir de Chile con todo lo que está sucediendo y pasear por una alfombra roja… Debía de hacer algo”.

Y vaya si lo hizo. Laferte decidió desnudar su torso en pleno photocall, poco antes de internarse en un enorme casino de color esmeralda y recoger su gramófono al mejor álbum de música alternativa. Lo hizo ante el desconcierto de los presentes y la turbación de un pacato algoritmo que tuvo a bien ocultar sus pezones. Lo hizo –y esto es lo realmente importante– con un dardo a Piñera y sus matones tatuado en la piel: ‘En Chile torturan, violan y matan’.

“Supongo que debía comparecer con un vestido apretado, alguna transparencia, maquillaje, sonrisa y tacones… Pero no podía hacerlo”, confiesa. El gesto no tardó en viralizarse y pronto comenzaron las muestras de apoyo, los murales, las performance, pero también la ridiculización sexista de una protesta con el cuerpo femenino como herramienta.

Mon Laferte durante su la protesta contra la vulneración de los Derechos Humanos en Chile.- AFP

“Quería que el mundo hablara de las torturas y de la violación a los Derechos Humanos que se está produciendo en Chile, pero también de libertad de expresión y de la dignidad del cuerpo femenino”. Algo poco habitual en el star system, acostumbrados como estamos a ese desfilar continuo de efigies inanes incapaces de husmear más allá de sus burbujas de champagne. “Creo que es hermoso cuando los artistas son humanos, uno no puede ponerse de perfil en la vida, obviamente cuando uno tiene una opinión y la comparte no sale gratis, pero no podemos convertirnos en marionetas…”.

"Vengo de clase trabajadora, no me da miedo que mi gesto afecte a mi carrera"

Laferte, con su protesta, sobrepasó en intensidad ese lacónico pero contundente “Fuck Vox” que Rosalía tuvo a bien esgrimir vía Twitter. Según la chilena, todo responde a un progresivo cambio de actitud por parte de ese firmamento de artistas que, si bien nunca se ha caracterizado por firmes posicionamientos sociales, parece estar girando la cabeza a lo que sucede a su alrededor: “Se valora mucho más a los artistas que son reales, que son conscientes del mundo en el que viven y no tienen miedo, como es el caso de Rosalía, a decir lo que piensan, creo que ella fue muy valiente al decir eso”.

Desconocemos si realmente algo está cambiando en el paraíso. Lo que sí es seguro es que con Laferte hemos topado: “Soy consciente de que hablo desde un sitio privilegiado, lo acepto, pero no es algo que me hayan contado o que haya visto a través de una pantalla, nací en una familia de clase trabajadora y he vivido las desigualdades que aquejan a Chile, de modo que no me da miedo lo que digan, no me da miedo que esto pueda afectar a mi carrera”.