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Nazis (no, gracias) ¿Grupos musicales españoles fascistas? Cuando todo es provocación o postureo

Vulpess, Decibelios, Gabinete Caligari, Glutamato Ye-Yé, Ilegales o Los Nikis fueron tachados de ultraderechistas por crasos errores y malentendidos. Parece propio de otro siglo, pero otras bandas también han sido boicoteadas en los últimos años.

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Iñaki Glutamato, Vulpess, Decibelios y Jorge Ilegal.

El rollo nazi venía del norte, aunque no precisamente de Alemania, léase el Reino Unido y bandas como Sex Pistols o Lonson SS, germen de estrella roja del punk The Clash.

Nazi, fascista o marcial, la estética y la verborrea de un puñado de bandas españolas llevó a crasos errores desde los ochenta, infelizmente repetidos en lo que va del reciente siglo.

Los malentendidos, la ignorancia o el papismo izquierdista más papista que el del propio papa han llevado a boicotear, recientemente, conciertos de bandas que pasaban por ultraderechistas, cuando en realidad sus miembros tiraban hacia la siniestra e, incluso, hacia lo siniestro, de ahí, a veces, el equívoco.

Que se lo digan a Reserva Espiritual de Occidente o a Alberto Monreal, programador del concierto de los británicos Death in June, quien tuvo que vérselas con los antifascistas a las puertas de la sala de turno : “Yo, que soy un tío de izquierdas”.

Pasemos, pues, a enumerar a algunos cantantes y bandas que han pasado por fachas cuando su paleta de colores ideológica se degradaba, progresivamente, del rojo al rosa, del rojerío a la progresía.

La SS de las Vulpess fue objeto de polémica nazi.

Las SS de las Vulpess

La doble ese de las Vulpess remitia a las SS, la fuerza de combate de élite hitleriana, unos animales de bellota sobradamente preparados para el oficio de carnicero. ¿Pero eran las bilbaínas Evelyn Zorrita, Anarkoma Zorrita, Ruth Zorrita y Pigüy Zorrita unas filonazis? La respuesta es obvia.

Su interpretación de Me gusta ser una zorra —vulpesiana adaptación del I wanna be your dog, de Iggy Pop and The Stooges— en Caja de Ritmos y la reacción reaccionaria de la prensa casposa y los políticos trasnochados se llevó por delante al director del programa, Carlos Tena, y al propio espacio musical de TVE.

Sería bonito decir que eran otros tiempos, si no fuese porque hoy algunas tergiversadas manifestaciones punks y oscuras también han sido objeto de la censura y el dardo, paradójicamente, izquierdista. Quien esté libre de pecado, ya saben.

Decibelios y la bandera de España.

Decibelios: ¿nazis o sharps?

El género Oi! daría para cientos de tesis doctorales. Partamos de que era un movimiento musical de izquierdas, rapado y antirracista, cuyo primer exponente en España fue la banda pratense Decibelios. Una grabación muestra al grupo actuando con una bandera española, sin aguilucho, a sus espaldas: ¿nazis o sharps? O sea, ¿ultras o skinheads contra los prejuicios raciales, cuyo acrónimo en inglés es SHARP?

La polémica siempre estuvo servida sobre un mantel rojigualda. Aceptemos el menú propuesto por su batería, Miguel Alférez, en una entrevista a The Metal Circus: “Creo que es bueno que la gente te recuerde, ya sea por lo bueno o por lo malo, aunque personalmente prefiero a los que recuerdan a Decibelios por sus discos y sus directos, que son muchos. En cuanto a los intentan ver algo que nunca existió, sólo les puedo decir: que se lo hagan mirar”.

Ilegales y su ¡Heil Hitler!: "simpáticos los nazis", provocador Jorge Martínez.

El ¡Heil Hitler! de Ilegales

Jorge Martínez, también conocido como Jorge Ilegal, se defiende él solito.

La letra de ¡Heil Hitler! es la que sigue: “Hippies, no me gustan los hippies. / Hay una cosa que se llama jabón, mata los piojos y te quita el olor. / ¡Heil Hitler! / Nazis, simpáticos los nazis. / Nazis, conozco muchos nazis. / En la noche alemana, los judíos rezan ¡Heil Hitler!”.

Jorge Martínez puede ser lo que le salga de donde le salga. Aunque sus Ilegales siguen en forma y ha flirteado con los boleros al frente de Los Magníficos, algunas de sus composiciones legendarias cobran hoy más vigencia que nunca, escúchese Europa ha muerto. Crítica y denuncia social.

Podrán encerrar al lucidísimo Jorgito en un psiquiátrico, pero no convendría hacerlo en una checa. Una posterior entrega de esta monserga contextualizará la animadversión hacia los jipis, no sólo en España —ni en Vigo, escúchese Matar hippies en las Cíes, de Siniestro Total—, sino también en los países anglosajones. ¿Heil Jorge?

Iñaki Fernández, de Glutamato Ye-Yé, con su flequillo y bigote hitlerianos.

El flequillo y el bigote hitlerianos de Iñaki Glutamato

Puede que Elvis siga vivo y que Iñaki Fernández, cantante de Glutamato Ye-Yé, fuese al mismo barbero que Adolf Hitler: ¿y qué?

Sorprende que un tío tan majo como el guitarrista Patacho Recio compartiese escenario con un cantante filonazi. Por no hablar de otros insignes miembros de la banda madrileña, como el malogrado Alberto Haro —hijo del también llorado periodista de El País Eduardo Haro Tecglen— o el pasajero Fino Oyonarte, bajista de Los Enemigos y autor del meláncolico, vital y solitario Sueños y tormentas.

¿Glutamato Ye-Yé nazis? Disculpen que no levanten el brazo para llamar a un taxi.

“Somos Gabinete Caligari y somos fascistas”. No lo eran, pero la frase de Jaime Urrutia ahí quedó.

Gabinete Caligari, unos fascistas que salieron a hombros de Las Ventas

Estética torera y proclama provocadora. La primera acusación corre a cargo del movimiento animalista. De la segunda se defiende su cantante, Jaime Urrutia, quien en 1981 se presentó en la sala Rock-Ola con aquel “Hola, somos Gabinete y somos fascistas”. Disculpen la parrafada, si bien las justificaciones del músico reflejan de qué va la cosa:

Urrutia, a Aitor Santos, del ABC: “Aquello nos costó muchos disgustos [...]. Si me preguntas por qué lo hice, supongo que por provocar: tenía el concepto de la filosofía punk. El rock siempre ha tenido un punto de provocación. En Gabinete, cuando empezamos, nos gustaba la estética nazi y de nazis no teníamos nada [...]. Había ganas de provocar [...]. Hoy es más difícil. Ahora, si un grupo quiere decir algo así, lo puede decir, pero se expone a que vaya la policía. Por ejemplo, los símbolos fascistas están prohibidos; antes podías jugar a casi cualquier cosa”.

Urrutia, a Kiko Amat, en Babelia, de El País: “La cosa venía de los Sex Pistols y los punks, con sus cruces gamadas, los Clash llevaban ropa paramilitar… [Incluso Keith Moon y Vivien Stanshall se habían vestido de oficiales de las SS. Los muy colgaos, añade Amat]. Sí, y también Brian Jones de los Rolling Stones. De hecho, utilizamos esa imagen en el Obediencia de Gabinete Caligari. Era porque la estética era bonita y acojonante. Y en aquella época tenías que epatar".

"Estábamos en plena transición, todo el mundo iba de colega y del PSOE y de que nadie había sido fascista. Y nosotros queríamos epatar. Eduardo Benavente lo hacía más por la vía del sadomaso, y nosotros lo hacíamos por lo cultural e histórico [...]. Tuvimos amenazas de ETA en el País Vasco. El Egin nos llamó fascistas también, cuando ya hacía ocho años que habíamos dicho la frase epatante. Mis amigos me dijeron que me había pasado un poco, pero yo me había tomado dos güisquis, era el primer concierto de Gabinete, en el Rock-Ola… Yo qué sé. Son pecados de juventud. Me arrepiento”.

Muy católico eso del arrepentimiento, mas ¿acaso nazi o fascista?

Los Nikis: 'El Imperio Contraataca', pero tampoco tanto.

Los Nikis contraatacan: ¿fachas nosotros?

Los pijos patrios y hasta tu primo segundo de Córdoba —en serio: Córdoba, ¡qué bella eres!— corearon, bailaron, saltaron y hasta sufrieron calambres que les paralizaron el brazo extendido en bares y discotecas de toda España. La canción que —les— hizo tanto daño fue su gran éxito El Imperio Contraataca, incluida en el elepé Marines a pleno sol. Los Nikis reivindicaban el cinquillo y, de paso, cantaban aquello de: “Con los Austrias y con los Borbones / perdimos nuestras posesiones / esto tiene que cambiar / nuestros nietos se merecen que la historia / se repita varias veces”.

Poca culpa tuvieron los de Algete de que, para algunos, se convirtiese en un himno neoimperialista y wagneriano. Joaquín Rodríguez, bajista, compositor y fundador de Los Acusicas, obviamente salió al contraataque, como reflejan sus declaraciones a la web Popes80: “Es una parida, como todas nuestras letras, sin ningún significado político”.

España, en realidad, se quedó como estaba, Gibraltar sigue siendo británica y la crisis provocó una fuga de cerebros, pese a que algunos descerebrados los sigan tachando de fachas. Eso sí, la canción trascendió nuestras fronteras, hasta el punto de ser versionada, bajo el título de The Emperor Strikes Back, por Seth Gordon y los estadounidenses The Mockers, a quienes pudimos ver en la madrileña sala Wurlitzer Ballroom. El escenario viene al caso por lo que seguirá a continuación...

Reserva Espiritual de Occidente y la 'Primavera' de la División Azul.

Reserva Espiritual de Occidente: ¡boicot!, que no Boikot

El maravilloso antro madrileño, heredero del malasañero Morgenstern y cobijo de bandas punks, garageras y de alto octanaje, tuvo que cancelar un concierto de Reserva Espiritual de Occidente (REO) tras una campaña antifascista. Los madrileños, cuya música tanto vale para una misa negra como para una boda romántica, fueron acusados de ¡nazis!

O de fascistas o franquistas, pues versionaban Primavera, el himno de la División Azul, en la que se vieron forzados a combatir republicanos, rojos y antifascistas para purgar sus penas propias o ajenas: “Es un ángel que va cabalgando / cabalgando con brío y valor / va cantando las tristes historias / de una guerra que ya terminó”.

Como viene siendo costumbre, Svali y Wences Lamas tuvieron que salir al paso de su nula relación con la carcunda huna, grande y libre. Lo de la hache, discípulos de Muñoz Grandes y siervos de don Lázaro Carreter, es aposta.

Svali, a Nodo 50: “No tenemos relación con ningún grupo o partido de extrema derecha. Ni ahora, ni nunca: REO es un grupo de música sin ninguna vinculación política. Nuestros objetivos como grupo son emocionar a la gente, ofrecerle la oportunidad de enfrentarla a miedos universales, como la guerra, la muerte o la locura. Empleamos como herramientas la incorrección política, social y humana siempre desde la ficción y con el ánimo de invitar a la reflexión de quien nos escucha. En ningún momento hacemos apología de ningún tipo de movimiento político, mucho menos totalitario o tiránico, ni nunca hemos tratado de incitar a la violencia ni al odio, pues son cosas que rechazamos rotundamente”.

Wences Lamas: “Dentro de una ficción, creemos que no debe haber ningún límite. Por ejemplo, en una película pueden verse escenas de extrema violencia o sexo vejatorio, sin justificación moral alguna, pues todos sabemos que nadie sufre ningún daño, sino que sólo se pretende ofrecer una experiencia extrema a quien visiona la película, sin más. Eso es exactamente lo que buscamos en REO”.

Sorprende que, a estas alturas de la película, haya que dar tantas explicaciones, Aunque todavía hoy no hay entrevista a Joaquín Rodríguez en la que no le pregunten por el rollo erróneamente facha de Los Nikis. En una reciente charla con José María Robles en Papel —con motivo de la publicación de su nuevo disco, Menos de lo mismo, el compositor recordaba que llegaron a tomar medidas para evitar confusiones: "En la web de España 2000 sonaba de fondo. Yo no sabía ni qué partido era. Miré la ideología y era bastante de ultraderecha. Les escribí para que no nos asociaran con ello".

Pero no se vayan todavía, aún hay más. Pendiente queda la siguiente entrega sobre los presuntos músicos fascistas y supuestos grupos nazis allende nuestras fronteras. Traerán cola y romperán filas.