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Instinto Mario Casas: "El thriller erótico llama porque es un género al que estamos menos acostumbrados"

Movistar+ estrena hoy 'Instinto', serie creada junto a Bambú con Mario Casas como protagonista de una historia de sexo, traumas no afrontados y relaciones humanas complejas.

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Escena de la película 'Instinto'

Con una etiqueta que lo mete dentro del cajón de los thrillers eróticos en los que su protagonista tiene una relación poco usual y puede que traumática con el sexo, Instinto aterriza hoy en Movistar+ con Mario Casas a la cabeza como Marco Mur, un tipo de personaje construido, en palabras del actor, para no empatizar con él.

Instinto, coproducida junto a Bambú, nace de una idea original de Teresa Fernández-Valdés, Ramón Campos y Gema R. Neira que ha acabado convertida en una temporada de ocho episodios que recorren una parte de la vida de Marco Mur. De él, Mario Casas, en una entrevista con Público, destaca lo poco atractivo que puede resultar al espectador. Algo buscado en todo momento y que quizá sea una de las partes más complicadas de darle vida, un reto. "Un personaje mucho más atractivo en el sentido comercial y mucho más hacia fuera para que el público lo entendiese desde el primer momento era algo que ya había hecho", reconoce.

Viene de haber interpretado a Francesc Boix en El fotógrafo de Mauthausen y romper con algo totalmente distinto resultaba tentador. Marco Mur es alguien "introvertido, frío, alguien seco que no sabe lo que le pasa (…) Está en fase de descubrimiento personal, le ha pasado algo que ha bloqueado sus emociones y no sabe cómo relacionarse". Así lo describe Casas, que explica también -y es donde radica el grueso del universo creado entorno a Instinto- que la única manera que tiene de tirar para delante es "entrando en un club con una máscara donde no le conocen. Ahí disfruta, ahí es él y ahí se convierte y se deja llevar por esos deseos que él siente que tienen que ver con lo que le ocurrió de niño".

Compuesta por ocho episodios, el protagonista no contará con una gran evolución

Como debería ocurrir con todo personaje, Mur cuenta con una evolución. Sin embargo, es lenta. Compuesta de ocho episodios, en los cuatro primeros facilitados por Movistar+ a los medios antes del estreno se puede comprobar que la serie no tiene excesiva prisa por avanzar en este sentido. Los cambios que se notan en él son ligeros, mínimos. Es más, como explica Mario Casas, la verdadera evolución no llegará hasta al final, casi en la última secuencia, advierte. En ese momento es donde el espectador podrá llegar a entenderlo. Antes hay todo un "ejercicio de voz y de cuerpo para crear ese personaje tosco, frío y muy bloqueado" y llevarle al punto hacia el que se ha querido.

Una escena de la película 'Instinto'

Todo eso convierte a Marco Mur en un tipo que no cae bien y con el que es difícil empatizar. Haberlo dibujado así habría sido, para Casas, más fácil, más cómodo, pero no era la idea que creadores y actor tenían en mente cuando se metieron de lleno en la serie. "A mí me han llegado a decir es que no me caes bien, es que no me gusta el personaje, está en un sitio que no me acaba de agradar. Es lo que se buscaba. No quiero que empatices", sentencia quien le da vida.

Aunque Marco es el protagonista, su vida está dividida en tres e intenta que ninguna de esas caretas se mezclen

Aunque Marco es el protagonista, sobre el que se construye toda la serie, no está solo. Su vida está dividida en tres e intenta que ninguna de esas caretas se mezclen. Por un lado se encuentra su faceta como empresario. En ella entran su amigo Diego (Jon Arias); la mujer de este, Bárbara (Bruna Cusí) y un fichaje reciente, Eva (Silvia Alonso), que situará al equipo en un lugar incómodo.

Por otro lado está ese otro espacio más oscuro, el del club de sexo que se ha convertido en su vía de escape. Al que entra con una máscara que salvaguarda su identidad y que estaría relacionado, en parte y de alguna manera, con la relación profesional establecida con su psicóloga, Sara (Myriam Gallego). Por último, su parcela más familiar dividida entre la relación tormentosa con su madre (Lola Dueñas), que vuelve a entrar en su vida tras años de abandono, y su hermano José (Óscar Casas), un joven con TEA que introduce en su vida a Carol (Ingrid García-Jonnsson), la terapeuta que trabaja con él en el centro en el que está internado.

"Tiene mucho que ver con un thriller psicológico puesto que plantea cómo un trauma de la infancia ha afectado a su protagonista", asegura Mario Casas

Juntos conforman Instinto, una serie dirigida por Carlos Sedes y Roger Gual que llega con la etiqueta de thriller erótico pero que para Mario Casas, visto desde su personaje, tiene mucho que ver con un thriller psicológico puesto que plantea cómo un trauma de la infancia ha afectado a su protagonista y que debe hacer para resolver. Sobre esa otra definición, que es complementaria, explica que lo de "thriller erótico es algo que llama, un género que de repente estamos menos acostumbrados". Para él Instinto se mueve en la línea de Nueve semanas y media, Eye Wide Shut, Shame… Las comparaciones son inevitables, reconoce, y una de ellas será con Cincuenta sombras de Grey. "Yo me voy más hacia Shame o hacia un American Psycho por el control. A mí me han ayudado. Al final las referencias son inevitables, pasa siempre", comenta.

Uno de los aspectos interesantes de Instinto y que nada tiene que ver con toda la parte sexual y de traumas infantiles que la rodean es el hecho de que se haya elegido una empresa tecnológica como centro de trabajo de una buena parte de sus protagonistas, incluido el principal. Un ambiente tan frío como puede ser -al menos aquí lo es- el de un estudio de diseño de artículos y productos futuristas contribuye a esa sequedad y lejanía que muestra Mur. Mario Casas reconoce que le parece "muy interesante que opten por guion por una empresa tecnológica porque acerca aún más al público a la era en la que vivimos".

Aunque matiza que toda esa parte empresarial y tecnológica no recae sobre él sino sobre el personaje de Jon Arias, que es el que ejerce de maestro de ceremonias para el espectador a la hora de explicarle todo lo relacionado con el negocio que ha hecho a Mur famoso y millonario. "Marco tiene tal bloqueo emocional y le pesa tanto que en un momento dado si pierde la empresa le daría igual. Si fuese por él, desaparecería, se iría a la montaña y no quería saber nada de nadie", concluye.