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Cristian Álvarez: "El dinero me sirve para comprar tiempo"

ENTREVISTA AL PORTERO DEL RAYO. Tiene hábitos que no son de futbolista de élite: viaja en Metro, vive en el centro de Madrid y entra a comprar en los chinos. El guardameta rayista, que este domingo se enfrenta al Barça, es un hombre distinto. "Me niego a decir las cosas sólo para quedar bien".

Cristian Álvarez, portero del Rayo.

ALFREDO VARONA

MADRID.- En su biblioteca abundan escritores como Steinbeck, Hermann Hesse y últimamente la literatura de John Fante se lleva la palma. Así es Cristian Álvarez (Rosario, 1985). Un portero con un buen currículum, ganador de una Copa Libertadores en Sudamerica.

Un hombre interesante con un discurso que se aleja de lo corriente en el fútbol. No intenta cambiar el mundo. "Primero, tengo que luchar contra mis inseguridades personales". Pero se niega a participar de la demagogia de las entrevistas. "Voy más allá de intentar quedar bien". De ahí esta conversación sin reloj en la que Cristian Álvarez te pregunta casi tanto como tú le preguntas a él. Otra de las cosas que procuran que, en vez de fútbol, el portero acabe hablando de Borges. "El mayor pecado que puede cometer un hombre es el de no ser feliz".

"No me siento cómodo hablando como si formase parte de una industria"

Por lo visto, es usted un tipo muy culto. Tenía interés en hablar con usted, en preguntarle
Tengo mis inquietudes, mis preguntas, mis delirios. No me siento cómodo hablando como si formase parte de una industria. He formulado opiniones sobre temas que no deberían llamar tanto la atención. Pero el día a día es tan rápido que no nos paramos a pensar, a veces ni a leer.

Hay que tener tiempo para leer y no todo el mundo lo tiene
Es una buena observación. Al hombre moderno le falta tiempo. Es más, resigna el tiempo para cubrir sus necesidades. Sin embargo, a mí el dinero del fútbol me ha servido para comprar tiempo. Creo que es una de las cosas más importantes que he hecho en mi vida.

"Ahora que lo tengo a veces me asustan esos días, que también los tengo, en los que me dedico a perder el tiempo"

Ha sido un afortunado
Ahora, sí, mañana no lo sé, habrá que ver. Hay un porcentaje superior al 50% de futbolistas que, una vez que se retiran, acaban en quiebra… Por eso ahora que lo tengo a veces me asustan esos días, que también los tengo, en los que me dedico a perder el tiempo.

¿Qué es para usted perder el tiempo?
Generar problemas en mi cabeza donde no los hay y, además, en cosas profundas como la relación con la pareja, la familia…Entonces la cabeza me confunde, porque yo soy muy melancólico, muy nostálgico. A menudo, me siento atrapado en el pasado. Me preocupo de cosas que no tienen sentido. Tengo miedo a esos vacíos. Son muy peligrosos para mí. Se pone en marcha la mente y la mente mal utilizada….

Le conozco como futbolista, no como escritor
Me acaba de tocar una fibra. A ver: he llegado a rellenar un cuaderno que acabé rompiendo en un ataque de ira. Ahora, sin embargo, me gustaría tenerlo para releerlo. Quizá sería la mejor manera de regresar al pasado. No sé si usted opina igual, pero yo creo que todos merecemos algo así.

Yo tengo escrita la biografía de mis hijos desde recién nacidos 
Muy interesante…, imagínese cuando sean mayores… Leerlo con el paso de los años, ver por donde iba su cabeza entonces, la propia evolución de uno mismo… Escribir es una buena manera de que no muera lo que un día pensamos. Yo diría más: es una desahogo, una terapia…

El tango nace de la nostalgia, el dolor, la derrota. ¿No le importa ser derrotado?
Me interesa más, sin duda.

"Una derrota futbolística, por ejemplo, nunca tendrá la importancia de una derrota sentimental"

¿No le importa caer en el Camp Nou por 5-0?
Hablamos de derrotas distintas. Una derrota futbolística, por ejemplo, nunca tendrá la importancia de una derrota sentimental. Por eso la derrota poseed ser tan difícil. Pero tenemos que conocerla. Hoy en día, la derrota es masiva en el mundo. Los derrotados predominan frente a la victoria que es una cosa muy exclusiva.

¿Vallecas es un barrio de derrotados?
Si fuera así, esa derrota es la que más admiro, porque veo en ella un punto de superación en el día a día, de supervivencia o de valentía… Esa gente es la que sostiene el mundo con unos trabajos, a veces, muy duros, y la que te demuestra que tú no eres más importante que ninguno de ellos.

"Me niego a formar parte de esas entrevistas en las que se abusa de la demagogia y uno intenta parecer sincero sólo para quedar bien"

¿Es usted un futbolista o un Museo?
No. Soy un maldito terrestre que lucha frente a sus inseguridades. Me parece fuerte que un personaje como yo pueda llamar la atención sólo por decir lo que siente. Pero me niego a formar parte de esas entrevistas en las que se abusa de la demagogia y uno intenta parecer sincero sólo para quedar bien. Yo no soy así. Trato de dejar la demagogia lo más abajo posible.

Es difícil que un futbolista se acostumbre a viajar en Metro, a vivir en el centro de Madrid o a leer a Marx
A Marx lo leí con 20 años, el Manifiesto Comunista. Y lo de viajar en Metro… Yo siempre fui un tipo sencillo. Hace tres años me reconcilié conmigo mismo. A los 20 años, cuando llegué a Barcelona, tuve mi época de confusión. Yo he tenido un gran coche. He salido a cenar y a no pagar en ningún restaurante; a que me abriesen las puertas en las discotecas, a que me pusiesen mujeres… Por más que lo intentases, era imposible no confundirse. Yo empecé a jugar en Rosario con 20 años. Pero a los 25 empecé a ver las cosas de otra forma. He decidido que yo de este lugar ya no me voy.

"La razón es del que más poder tiene, yo sólo opino, opinar no es tener poder"

¿Está preparado para perder la razón?
Totalmente. No creo que tenga la razón en nada. Sólo digo lo que pienso. La razón es del que más poder tiene, yo sólo opino, opinar no es tener poder. Y, si me apura, prefiero quedarme callado. Soy más de observar, de escuchar…

¿Qué se puede hacer por el mundo desde una portería?
No lo sé.

Ha habido porteros que han sido grandes líderes del mundo (Higuita, Chilvaret, Gatti, en su Argentina….)
Tiene su punto de locura, es verdad, y le diría más: es el puesto destinado a cambiar el fútbol. Quizá dentro de 30 o 40 años. Pero desde ese lugar se va a evolucionar como en ningún otro hasta convencernos de que el portero es un jugador más y, como tal, se puede sacar ventaja de él, incluso en el centro del campo.

¿El fútbol le ha hecho llorar?
Hace mucho tiempo que no. No sé si la última vez fue cuando Argentina cayó eliminada en el Mundial de Estados Unidos 94, tenía yo nueve años…

"Aprendí que hay cosas más importantes que el éxito superficial porque, total, todos nos vamos a acabar muriendo"

Y eso que después no siempre ha triunfado
No, claro que no. He tenido momentos difíciles a nivel personal, momentos que me han ayudado a bajar a lo terrenal o a descubrir la parte emocional de este deporte. Pero aprendí que hay cosas más importantes que el éxito superficial porque, total, todos nos vamos a acabar muriendo. Así que yo prefiero tener presente siempre esa frase de Borges: "el mayor pecado que puede cometer un hombre es el de no ser feliz".

Pero admitirá que salir en la portada de un periódico también sea felicidad para un futbolista 
Para mí, no. Me da vergüenza. Me genera ansiedad que me vea tanta gente. Soy, en realidad, un tipo de perfil bajo. Todavía tengo que superar ciertos miedos personales e inseguridades. Es la única manera de que pueda animarme a hacer otras cosas como, por ejemplo, escribir. Todavía hay un punto en mí bastante trabado. Lo estoy trabajando. Busco y rebusco dentro de mí hasta encontrarlo.