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Primer aviso de Webber

El australiano no entendió por qué fue tercero en la parrilla ni por qué el domingo cruzó la meta en quinta posición, a 38 segundos del mismo Vettel, ganador de la prueba

A. L. MENÉNDEZ

El sábado, tras la calificación en la que Vettel hizo la pole, Webber emitió para todo el mundo su incrédulo malestar. Camino del pesaje, el australiano se detuvo ante el coche de su compañero de Reb Bull y, a tiro de cámara de televisión, se agachó con descaro y buscó respuestas en el alerón delantero del coche del alemán. Webber no entendió por qué fue tercero en la parrilla, a casi un segundo del campeón del mundo, ni por qué el domingo cruzó la meta en quinta posición, a 38 segundos del mismo Vettel, ganador de la prueba. Apenas pasó bajo la bandera a cuadros, el australiano aparcó su bólido a la derecha, en la calle de salida de boxes, y se bajó. La inusual maniobra se interpretó como una reacción de ira hasta que la escudería austriaca se apresuró a explicar en su versión oficial que al RB7 número 2 no le quedaba gasolina.

Fallo en el chasis

"No es normal acabar en una posición tan retrasada, pero vamos a mantenernos fríos, que es la primera carrera", se controló Webber ante los periodistas de su país. Viendo venir la tormenta, Helmut Marko, director de competición de Red Bull, ya había reconocido minutos después de finalizado el gran premio que la enorme diferencia entre ambos vehículos probablemente estriba en "algún fallo estructural en el chasis" del coche de Webber.

El australiano, además, insinuó que el kers, mecanismo de aceleración súbita que, al ser voluntario, Red Bull no montó en Australia, le hubiera ayudado en ciertos lances. Por ejemplo, para defenderse del ataque de Alonso, cuarto por delante de él. De momento, el equipo austriaco ha anunciado que en Malasia sí lo usará.