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¿Se avecina otra crisis? Los brotes verdes se marchitan: los impuestos confirman el frenazo de la economía

La Agencia Tributaria constata cómo el crecimiento de los salarios y los ingresos de las empresas reducen su ritmo al mismo tiempo que disminuye el consumo y los indicadores de las ventas revelan una “pérdida de intensidad” en la recuperación.

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Los piratas informáticos se han hecho pasar por la Agencia Tributaria - EFE

Los brotes verdes comienzan a marchitarse cinco años y medio después del inicio de una recuperación de las variables macroeconómicas que apenas se ha trasladado a las economías familiares mientras seguía incrementándose la desigualdad: la Agencia Tributaria constata en su último Informe de Recaudación, referente al mes de julio, cómo la evolución de indicadores como las rentas del trabajo, los ingresos de las empresas y las ventas comienza a desacelerarse, en lo que supone una de las primeras confirmaciones oficiales de un enfriamiento al que se suman otros indicios como el aumento de la insolvencia, que está teniendo una especial incidencia entre las pymes, o el repunte de los expedientes de regulación de empleo (ERE).

Básicamente, la Agencia Tributaria está constatando cómo las familias comienzan a echar el freno en su consumo ante la moderación de sus ingresos, especialmente los salariales, y las empresas, tras unos años en los que sus beneficios y los impuestos se comieron el grueso de la recuperación a costa de la remuneración del empleo, comienzan a sentir en sus cuentas ese enfriamiento de la demanda provocado, cuando menos en parte, por los efectos que la moderación salarial y la precariedad tienen en las rentas.

Ese cuadro, al que se añaden sombras como la que proyecta el batacazo laboral de agosto o las previsiones de caída del crecimiento del PIB al 1,8% cuatro años después del 3,6% de 2015, llevan a algunos analistas a temer que la economía española pueda estar dirigiéndose hacia una nueva recesión.

Eduardo Garzón se muestra escéptico con esas visiones más catastrofistas. “Es solo una ralentización del crecimiento, algo que no es preocupante ‘per se”, señala, ya que “se trata de una consecuencia lógica de una economía en crecimiento que ha llegado a un punto en el que no puede crecer más ni contratar más”.

Tendencia a la moderación

La Agencia Tributaria llama la atención sobre cómo los ingresos vinculados al IRPF del sector privado “presentan una tendencia de desaceleración” motivada fundamentalmente por “la moderación en la creación de empleo y la estabilidad en los incrementos salariales”.

Es decir, que se crean menos puestos y, tras el empujón del salario mínimo a las rentas más bajas a finales de año, los sueldos han dejado de subir con una “tendencia a la moderación” que resulta “menos pronunciada” en la gran empresa que las pymes y que, pese a los incrementos salariales registrados en el sector público, provoca en general una desaceleración de la mejora de las rentas de los hogares, con “crecimientos del 5,5% en el primer semestre frente al 6% de 2018”.

La secuela de ese cuadro, en la que “el menor ritmo de creación de empleo es la principal causa”, resulta “significativamente más pronunciada en las pymes”. No obstante, el pinchazo también es patente en la gran empresa, donde la retribución media anual solo aumentó un 0,7% entre julio de 2018 y el mismo mes de 2019 mientras el volumen de contratación caía tres décimas (del 2,8% al 2,5%) en relación con el semestre anterior.

Ocurre algo similar con las rentas empresariales, cuya desaceleración confirma “la pauta que seguían en el último tramo de 2018” con independencia de alguna actualización de datos que “altera las estimaciones que se tenían hasta el momento, aunque no tanto el diagnóstico que se puede hacer de su evolución”.

“La tendencia que se observa es de desaceleración”

Esos síntomas de desaceleración de la economía comienzan a dejarse sentir también en el consumo, cuyos dos principales termómetros tributarios se encuentran en el IVA y en los Impuestos Especiales (IIEE).

Con los últimos datos del IVA, “la tendencia que se observa es de desaceleración, frente a la estabilidad que parecía deducirse hasta junio, con “crecimientos más moderados” tanto en las pymes como en las grandes empresas. En estas últimas, “los indicadores de ventas también señalan una pérdida de intensidad del crecimiento tras los buenos resultados de comienzos de año”, señala el informe, que apunta que en los negocios pequeños y medianos “quizás la moderación no sea tan intensa”.

En cuanto a los Impuestos Especiales, que gravan el consumo de la energía, los carburantes, el alcohol y el tabaco, “los datos de julio no cambian el panorama de débil crecimiento que se observaba en el primer semestre” mientras el desplome de los tributos sobre la electricidad y sobre los cigarros “si acaso empeoran algo la situación” por tratarse de “las dos figuras que mejor comportamiento muestran en el año”.

“Pérdida de intensidad de crecimiento” en “todos los componentes del gasto”

El gasto final sujeto al IVA y a IIEE aumentó un 3% en el primer semestre de este año en relación con el mismo periodo de 2018, un incremento que en ambos casos se queda por debajo del registrado en la segunda mitad del pasado ejercicio.
La tasa de crecimiento del gasto en consumo cayó del 4,6% entre julio y diciembre de 2018 al 3% entre enero y junio de 2019. “La moderación de los precios es una de las principales causas”, señala la Agencia Tributaria, aunque solo le atribuye “alrededor de un punto de esa desaceleración” mientras anota que “la pérdida de intensidad del crecimiento es común, con distintos grados, a todos los componentes del gasto” y destaca cómo incluso el enfriamiento de la demanda de los hogares resulta ligeramente superior al haber bajado su tasa del 3,9% al 2,7%.

El descenso de ese indicador es mucho mayor en los consumos ligados a los Impuestos Especiales, en los que bajó del 9% al 3%, aunque esa evolución tiene causas cómo las menores subidas de los combustibles entre enero y junio tras el desmesurado 12,5% de la segunda mitad del año pasado y la menor demanda de electricidad por las inusualmente altas temperaturas del invierno y la primavera.

Finalmente, “la base imponible agregada de los principales impuestos creció un 4,7%”, con lo que “la desaceleración respecto al segundo semestre de 2018 es algo menor que la que se estimaba en el primer trimestre”. No obstante, ese frenazo sigue existiendo.

¿Un crecimiento lento o una crisis?

“Esta situación se puede transformar en un crecimiento lento o en una crisis, pero todavía no tenemos datos para saberlo. Es un cambio de ciclo, pero no es algo negativo por sí mismo”, señala Garzón, que muestra su preocupación por las burbujas, como la del alquiler, que está estimulando el bajo coste de los créditos.

“Hablamos siempre de crisis en relación con la sobreproducción, pero hoy no hay grandes sectores donde sea rentable invertir y que generen un encadenamiento productivo, un crecimiento de la economía”, explica el economista. De hecho, entre las cinco empresas más rentables del mundo hay una petrolera (la estatal Saudi Aramco), tres tecnológicas (Apple, Samsung y Alphabet) y un banco (JP Morgan).

Y esa situación “lleva a invertir en productos financieros y en burbujas, como la del alquiler”, mientras “los bajos tipos de interés llevan a no percibir el riesgo de las inversiones. Eso es una bomba de relojería”, alerta.

Las previsiones del Banco Central Europeo incluyen una prórroga de medidas de estímulo como esos bajos tipos de interés, con lo cual, pronostica, “va a seguir habiendo más negocio financiero y menos inyección en la economía real, cuando lo que anima la economía y el crecimiento es el consumo agregado, que más gente tenga más dinero y pueda consumir más”.

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