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China alimenta su energía nuclear con la mayor construcción de reactores del último decenio

El gigante asiático lidera la capacidad solar y eólica, pero sin renunciar a la energía atómica, al acaparar la construcción de 37 de los 55 reactores nucleares de los últimos diez años.

Foto de archivo de una central de energía nuclear.
Foto de archivo de una central de energía nuclear. AFP

Los 77 reactores atómicos chinos están todavía lejos de los 93 operativos en suelo estadounidense. Pero la progresión nuclear del gigante asiático podría convertirse esta década en el mercado con mayor capacidad energética de plantas de fisión, a la espera de comprobar los avances técnicos de la fusión, anunciados por científicos estadounidenses, y que no requieren uranio y producen muchos menos residuos radioactivos.

De momento, y hasta que esta alternativa atómica se convierta en realidad industrial, China es el país del planeta que más centrales construye. Una estrategia que forma parte del objetivo del régimen de Pekín de reducir drásticamente la elevada dependencia de los combustibles fósiles –gas y petróleo, aunque también de su producción nacional de carbón– y de acelerar su tránsito energético hacia las energías renovables. El gigante asiático abandera la generación eléctrica de placas solares y palas eólicas desde hace también un decenio.

En concreto, se han erigido en suelo chino 37 de los 55 reactores nucleares de los últimos diez años, asegura la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, según sus siglas en inglés) y tiene en construcción otros 22, muchos más que cualquier otra nación. Solo en 2022, el Consejo de Estado -el Ejecutivo- dio luz verde a otros diez proyectos. A juicio de su organismo regulador, el país podría crear entre ocho y diez reactores por año, una meta que consideran "baja" para atender su elevada demanda energética, pese a que ha instalado entre seis y ocho en los últimos ejercicios.

La IAEA considera que el fervor constructor de plantas nucleares en China contrasta con la cada vez menos propensión a fabricar reactores entre las naciones occidentales. Esto es debido a las considerables facturas inversoras que ocasionan y los no menos voluminosos requerimientos regulatorios que se exige a una industria que debe asumir extraordinarias medidas de seguridad como la atómica.

El precio de la energía nuclear en China oscila alrededor de los 70 dólares el megavatio-hora, según la IEA

Por contra, el Estado chino facilita para sus plantas, de dinero público, préstamos blandos, suelo para su edificación y licencias administrativas urgentes. Además de subsidios de altas coberturas sin apenas requisitos previos. El resultado es que el precio de la energía nuclear en China oscila alrededor de los 70 dólares el megavatio-hora, ostensiblemente más barato que los 105 de EEUU o los 160 de Europa, precisa la Agencia Internacional de la Energía (IEA).

Sin embargo, el compromiso de China con la seguridad nuclear es elocuente. Tras el desastre de la central nuclear Dai-ichi de Fukushima, en 2011, Pekín mantuvo temporalmente paralizado su programa atómico. Bien es cierto que países como Alemania acabaron con cualquier intento de moratoria nuclear, pero el régimen de Xi Jinping conserva un alto grado de exigencias legales a las plantas que operan en su territorio y mostró toda su oposición al intento de Japón de verter al océano Pacífico los residuos que aún alberga la central que protagonizó el mayor accidente desde Chernóbil.

En busca de la tecnología de fusión atómica

La energía nuclear tampoco acarrea divisiones entre la sociedad civil, que ve esta fuente esencial para alcanzar la neutralidad energética en 2060 sin perder fuelle productivo. En el subconsciente colectivo chino predomina la idea de que la solar y la eólica dependen del curso de la naturaleza y que la nuclear es una opción válida y eficiente y un catalizador imprescindible para alcanzar la demanda de energía que pide la capacidad productiva del país.

En la actualidad, operan con tecnología china, especialmente con diseños de Hualong One

En The Economist se hacen eco de la soberanía tecnológica adquirida por China en este sector. Al principio de su programa, el régimen necesitó importar los avances técnicos y la innovación que requiere su construcción, puesta en funcionamiento y conservación. De igual manera que precisaba adquirir del exterior las toneladas de uranio para el suministro de sus reactores. Pero, en la actualidad, operan con tecnología china, especialmente con diseños de Hualong One, firma que ha sellado acuerdos de transferencia de know-how con países como Pakistán o Argentina.

Además, tanto el conglomerado industrial chino como sus centros de investigación atómica han intensificado en los últimos años la cooperación con las autoridades para avanzar en el hito que anunciaron a finales de 2022 desde el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore estadounidense de lograr la generación nuclear mediante fusión. Si China resuelve este problema, el final de las energías sucias habrá acabado para el gigante asiático en plena carrera por alcanzar el equilibrio entre la oferta y la demanda energética nacional.

La World Nuclear Association (WNA) afirma que los reactores nucleares generaron en el último sexenio más de 2.500 TeraWatios hora de electricidad en el mundo, la segunda fuente después de la hidroeléctrica, aunque desde esta institución se quejan de que este dato, de 2022, supone un retroceso de 100 TW respecto al ejercicio precedente, con Europa como el territorio donde el parón fue más manifiesto.

Esencialmente, por la puesta en marcha de programas de revisión y reparación de centrales, en especial en Francia, y por la clausura de los tres reactores germanos que aún permanecían operativos tras el final de la moratoria atómica decretada por Angela Merkel en 2011 a raíz del accidente de Fukushima. Pero también por efecto de la invasión rusa de Ucrania y el cierre de seis unidades de la central nuclear de Zaporiyia que ocasionaron una pérdida de generación eléctrica de 134 TW en los tres países.

Aun así, el informe de 2023 de la WNA apuesta por su recuperación. En Francia, avisa Sama Bilbao y León, su directora general, los reactores volverán a prestar servicio en los próximos dos años, aunque el sellado definitivo de las centrales alemanas y el alto voltaje geopolítico y la elevada incertidumbre en torno al conflicto armado en Ucrania mantendrán a Europa en una especie de parón nuclear.

En contraste, Asia aumentó en 2022 en 37 TW su generación eléctrica por plantas atómicas. El continente ha duplicado con creces en los últimos diez años la producción que ha registrado Europa. Las tres cuartas partes de los reactores en construcción en el mundo están en la región asiática, mientras en África y América hubo escasos cambios.

"Algunos reactores han rebasado los 80 años de vida operativa", alerta Bilbao y León

Bilbao y León enfatiza el riesgo estructural que supone la antigüedad de numerosas instalaciones, lo que, junto a su necesidad de acelerar inversiones para no perder comba en la carrera por la descarbonización, requerirá de esfuerzos tecnológicos, humanos y financieros de primer orden. "Algunos reactores han rebasado los 80 años de vida operativa", pese a que seis se conectaron a la red eléctrica en algún punto del planeta; por ejemplo, en Finlandia, Pakistán, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos (EAU) y de los ocho en construcción: cinco en China, dos en Egipto y uno en Turquía.

España cuenta con siete centrales que aportan alrededor del 20% de la producción eléctrica, afirma el Foro Nuclear, porcentaje que duplica la generación atómica en todo el planeta, donde existen 422 reactores operativos en 33 países, con 57 proyectos con licencia de construcción en otras 17 naciones. Francia dispone de uno más (56) que China (55). Diez economías disponen de un censo nuclear superior al español.

El capital se mueve en dirección al uranio

Los hedge funds han movido ficha y han colocado parte de sus carteras de inversión en activos vinculados al uranio ante la mejora de las perspectivas de la industria nuclear y su concepción de energía limpia con opciones de acaparar parte del paste de los combustibles fósiles. Según la agencia Bloomberg, firmas como Terra, Segra o Argonaut Capital Partners están entre las que se han decantado por elevar su peso inversor en acciones de compañías del sector como Cameco, Energy Fuels, Ur-Energy o NexGen.

El precio del uranio se ha incrementado en un 125% desde finales de 2020, con la cotización de activos de empresas de su industria creciendo más de 20 veces por encima del valor que tenían en esa misa fecha.
La Administración Internacional de la Energía estima que se han desplegado 40.000 millones de dólares en inversiones en plantas nucleares cada año del último sexenio, pero que las exigencias de capital demandan triplicar esta cantidad, hasta los 125.000 millones anuales, para certificar su sello de sostenibilidad con emisiones netas cero en 2050.

El precio del uranio se ha incrementado en un 125% desde finales de 2020

"Todos los Estados que disponen de una industria nuclear civil tienen capacidad para producir materiales fisionables", explica el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), que alerta en el último informe anual del "acusado deterioro" de la seguridad mundial desde el inicio de la guerra en Ucrania.

En 2022 "hubo más guerras y despuntó el gasto militar", a lo que se une las amenazas alimentarias y migratorias provocadas por la crisis climática, explica su director Dan Smith. Todo ello "ha restado poder a la diplomacia" y ha hecho más compleja la supervisión entre el uso armamentístico y civil de la energía atómica.

Smith recuerda que en 2022 había 56 conflictos armados, lo que refleja el fracaso del diálogo en el orden global y la fuerte erosión de las relaciones entre las grandes potencias, que contribuye a reducir la capacidad de gestión y de resolución de hostilidades y disputas locales y regionales. En este contexto, Asia se convirtió en el foco de mayor intensidad geoestratégica, con Corea del Norte registrando más de 90 pruebas balísticas a lo largo del año.

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