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Crisis del coronavirus La pandemia se lleva por delante más de 30.000 tiendas y bares y con ellos 395.000 empleos

La hostelería y el comercio soportan el grueso de la destrucción del tejido productivo tras el primer año de restricciones de la actividad y la movilidad por el coronavirus, que ha provocado el cierre de más de 48.000 empresas y la pérdida de casi 440.000 puestos de trabajo asalariados.

Un joven pasa por delante de un local cerrado, en venta, en el centro de Madrid. REUTERS/Susana Vera
Un joven pasa por delante de un local cerrado, en venta, en el centro de Madrid. Susana Vera / REUTERS

La crisis económica asociada a la pandemia y a las restricciones de la actividad y la movilidad se ha llevado por delante más de 48.000 empresas y casi 440.000 puestos de trabajo, según indica la Estadística de Empresas Inscritas en la Seguridad Social que elabora el Ministerio de Trabajo.

La estadística ofrece dos lecturas básicas: el descomunal impacto del primer año de la pandemia ha arrasado el 3,6% del tejido productivo y el 3,1% del empleo asalariado y, a la vez, el paradójico comportamiento de un sistema económico tan frágil como para perder 85.000 unidades en solo dos semanas y, al mismo tiempo, tan activo como para haber recuperar casi la mitad de ese ‘crash’ en ocho meses antes de pinchar de nuevo con el cambio de año.

"La recuperación se ha parado y pueden estar dándose retrocesos en algunos sectores", explica María Jesús Fernández, economista senior de Funcas (Fundación de las Cajas de Ahorro), que anota que "la economía va a estar estancada, con subidas y bajadas puntuales, hasta que se eliminen las restricciones de la actividad y la movilidad, para lo que hace falta lograr la vacunación de un número suficiente de personas. Mientras llega eso habrá sectores que irán perdiendo unidades".

Eso está teniendo unos efectos especialmente intensos en el sector servicios y, dentro de este en la hostelería, que en un solo año, de febrero a febrero, ha perdido algo más de la octava parte de las empresas (22.474, 12,9%) que operaban en ella, básicamente bares, restaurantes y servicios de alojamiento, con cuyo cierre se ha esfumado casi la cuarta parte del empleo (313.783, 24,7%) que daba, principalmente a camareros, cocineros y personal de limpieza y recepción.

"En los dos últimos meses se ha intensificado la destrucción de empresas en la hostelería, que en un año ha perdido casi tantas empresas como fueron creadas entre 2013 y 2020 y en donde se han concentrado casi la mitad de las pérdidas" de todo el tejido productivo, destaca Fernández, que apunta que esa tendencia se está dando también desde el cambio de año en otros ámbitos como los de la cultura y las actividades recreativas, en el que las pérdidas alcanzan el 8,5% de las unidades (3.267) y casi la quinta parte de la ocupación (50.760, 18,4%).

El comercio y el transporte sufren con dureza la pandemia

Los golpes de la pandemia han sido también duros en ramas como el comercio, del que han desaparecido 81.518 puestos de trabajo al cerrar 8.316 empresas, y en el transporte, donde el retroceso alcanza a algo más de 5.000 sociedades que suponen casi el 8% del total y con las que se han esfumado cerca de 22.000 empleos.

Son, junto con los relacionados con el ocio, como la hostelería y las actividades recreativas y culturales, dos de los principales afectados por las restricciones y por la caída de las rentas, que hace que dos de cada tres hogares tenga problemas para llegar a fin de mes.

El aumento de las bajas con el cambio de año coincide, además de con el cierre del ejercicio, con el vencimiento de numerosos contratos de alquiler de los locales en los que se ubican los negocios, algo que anticiparía algo más que un goteo para los próximos meses mientras las reclamadas ayudas para prolongar la supervivencia de las empresas no acaban de llegar y a las medidas para reactivar la demanda ni siquiera se les espera.

"Muchas empresas han visto que se va a tardar en volver a la normalidad y han decidido cerrar al ver que no iban a poder aguantar mucho más", anota Fernández, que llama la atención sobre cómo la incertidumbre sigue siendo la impresión dominante: "las rentas han caído menos que el consumo y se ha producido un enorme incremento del ahorro en términos globales aunque hay un elevado porcentaje de la población con las rentas seriamente afectadas".

No obstante, el Gobierno sí tiene previsto aprobar este viernes la prórroga hasta el 31 de diciembre de la moratoria de la obligación de declararse insolvente en el juzgado para las empresas que caen en esa situación, que vencía el 31 de marzo y que no ha evitado que 3.123 empresas y autónomos se declararan insolventes entre marzo y diciembre.

El tejido societario y el empleo crecen en el sector primario

"Tras el confinamiento comenzó a darse una recuperación que después se ha paralizado y que esperamos que pueda regresar a partir del mes de junio", pero probablemente no antes, señala la economista, que apunta que el tejido productivo del grueso de los sectores ha regresado a los niveles de 2016 o 2017, cuando la recuperación de las variables macroeconómicas comenzaba a consolidarse.

No obstante, y mientras ramas como la industria y la construcción también muestran claros síntomas de afección por la crisis pandémica, con la pérdida de 2.473 y de 669 empresas, respectivamente, y de 60.000 empleos de manera conjunta, dos de los sectores que desde el comienzo de la pandemia y de las restricciones se situaron como los esenciales, el primario por la producción de alimentos y el de la sanidad y los servicios sociales por motivos obvios, llevan un año de crecimiento.

En este último trabajan 86.754 personas más que hace un año pese a la pérdida de 1.222 empresas, mientras que en la agricultura, la ganadería y la pesca operan 6.975 unidades más con una plantilla conjunta que ha crecido en 52.070 asalariados, con aumentos del 7% y el 9,8%. La enseñanza muestra, como los cuidados, una tendencia contradictoria con una merma de 2.959 empresas y un crecimiento de 6.797 empleados.

La intensidad de los retrocesos en Baleares y Canarias

El impacto ha sido desigual tanto por franjas de tamaño como por territorios, aunque entre estos destaca cómo la intensidad de las afecciones en Baleares y Canarias, los territorios más dependientes del turismo, prácticamente dobla a la del conjunto del país con pérdidas de más de 2.500 y de más de 4.000 empresas que suponen la desaparición de más de 6,5% del tejido productivo en un año cuando la media estatal se queda en el 3,6%.

La merma del empleo asalariado se acerca al 11% en el archipiélago mediterráneo y supera el 8% en el atlántico, con achiques de más de 35.000 y de más de 50.000 asalariados, respectivamente.

"Este indicador va en la misma línea de otros, que ya nos señalaban que Baleares y Canarias eran las comunidades autónomas más afectadas", anota Fernández.

Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Navarra y Euskadi se sitúan en el extremo contrario, con reducciones del tejido empresarial y del empleo que este genera de menos de dos puntos y medio salvo en el último de esos territorios, que supera por una décima ese nivel.

Las empresas pierden tamaño 

Por tamaños, el 96% de las empresas que han causado baja eran micro (36.200 de hasta nueve trabajadores) o pequeñas (10.404 con plantillas de 10 a 49). En ellas se concentra también la pérdida de empleos asalariados (331.000 de 439.442) junto con las medianas, las de plantillas de 50 a 249 asalariados, que acumulan un recorte de 137.000 puestos de trabajo tras haber registrado ‘solo’ 1.555 bajas.

Esos movimientos, junto con el hecho de que la gran empresa haya sumado en el último año casi 30.000 empleos con 178 cierres, apuntan a un proceso de concentración de la actividad en las firmas de mayor tamaño ante las dificultades para resistir al parón para las de menos envergadura, y también a un adelgazamiento generalizado de las plantillas después de cuatro años de robustecimiento.

La estadística del Ministerio de Trabajo no especifica los cambios de grupo como consecuencia de las reducciones de plantilla, algo que parece directamente relacionado con el hecho de que las de menor tamaño (hasta dos empleados) ‘solo’ pierdan 23.000 empleos con 36.000 unidades productivas menos. Los descensos de categoría palían el efecto de los cierres.

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