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Emergencia por el coronavirus La pandemia se lleva por delante 85.000 empresas en solo dos semanas

Los datos de Trabajo y la Seguridad Social comienzan a poner sobre la mesa los catastróficos efectos del parón de la economía en el tejido empresarial con el cierre de casi 70.000 microempresas y cerca de 200 firmas de más de medio millar de trabajadores en una quincena aciaga para sectores como la construcción, la hostelería y el comercio.

14/04/2020 - Trabajadores de la construcción en La Rioja. / EFE - RAQUEL MANZANARES
Trabajadores de la construcción en La Rioja. / EFE - RAQUEL MANZANARES

El parón de la economía por la pandemia de coronavirus está teniendo unos efectos devastadores para el tejido productivo y comercial del país: un total de 85.873 empresas con trabajadores echaron el cierre en poco más de dos semanas, entre la limitación de las actividades y la movilidad con la declaración del estado de alarma y el final de marzo, cuando, tras varios días de polémica, esas medidas se habían intensificado por la clausura de los llamados "servicios no esenciales".

Así lo indican los datos de la Estadística de Empresas Inscritas en la Seguridad Social que elabora el Ministerio de Trabajo, según la cual la cifra de sociedades con asalariados había pasado de 1.324.427 en febrero a 1.238.554 en marzo, una debacle de magnitudes catastróficas que alcanzó al 6,5% del tejido empresarial productivo español.

"Sorprende que haya descendido tanto el número de empresas cuando estaba la posibilidad de acogerse a los ERTEs y en un periodo de poco más de quince días, los primeros del estado de alarma, casi sin que haya dado tiempo a decidir si puedes o no seguir adelante", explica María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, que se refiere a este registro como "un dato preocupante y, además, un indicio de la gran cantidad de empresas que se encuentran en España en una situación de extrema vulnerabilidad".

Su análisis coincide con el de Luis Aribayos, responsable de Economía y Transformación Digital de Cepyme, que anota, en referencia al parón económico, que "para mucha gente que lo estaba pasando mal esto ha sido la puntilla". "El dato es muy negativo, y solo registra medio mes -añade-. Aquí están los más pequeños, que ante la obligación de cerrar han optado por bajar la persiana, darse de baja sin acogerse a los ERTEs y esperar a ver qué pasa".

"La caída refleja la realidad del tejido empresarial del país"

Los datos de Trabajo revelan cómo la oleada de cierres ha tenido una incidencia especialmente intensa entre las pymes, con casi 84.000 que suponen un 6,5% del total de las de su tamaño, un colectivo dentro del cual los daños se han concentrado en las microempresas, las de menos de una decena de trabajadores, con casi 70.000 bajas en un censo de 1,13 millones.

Sin embargo, también las medianas y las grandes han sufrido los efectos del parón, con más de 1.600 bajas (-6,2%) entre las primeras, las de 250 a 500 empleados, y 183 (-3,7%) entre las segundas, las que superan el medio millar de asalariados.

"Ha habido una caída muy importante que ha afectado a empresas de todos los tamaños", indica Fernández. De hecho, el impacto entre las medianas y las grandes se sale de las previsiones iniciales de los analistas sobre los primeros efectos de la crisis. En cualquier caso, añade Aribayos, este primer balance de daños "refleja la realidad del tejido empresarial del país".

Ese cuadro de un país en el que el 93% de las firmas tiene menos de diez empleados incluye pinceladas de crudo e inquietante realismo como aquellas con las que hace unas semanas el Banco de España diseccionaba un tejido productivo en el que una de cada cuatro empresas arroja pérdidas mientras los beneficios de otras tantas resultan más simbólicos que otra cosa. Su Central de Balances eleva al 34% el porcentaje de las deficitarias en 2018.

Ese descomunal aluvión de bajas de empresas llega, por otro lado, en uno de los meses de crecimiento tradicional de su número por las altas de sociedades que operan durante el periodo estival. "A las 85.000 bajas hay que añadirles las más de 12.000 empresas vinculadas al sector turístico que suelen inscribirse en marzo cada año", apunta Fernández.

Cierres en cascada en construcción, comercio y hostelería

Paralelamente, los datos de la Seguridad Social, que cifran la caída de empresas en el mes de marzo en 121.543 al incluir en ellas las de los autónomos que operan a través de SL (sociedades limitadas), que en este caso serían el grueso de los 40.877 autónomos que causaron baja a partir del día 15, revela la concentración de los daños en tres sectores: la construcción, con una pérdida de 19.993 empleadores (9.685 en edificios, 9.845 en gremios y 469 en ingeniería); el comercio, con una caída de 24.567 (14.352 minoristas, 6.631 mayoristas y 3.583 concesionarios), y la hostelería, que se deja 23.469 (21.808 en restauración y 1.681 en alojamientos).

"Llama la atención el elevado número de cierres en la construcción, y su impacto en el empleo, ya que el sector no se vio directamente afectado por los cierres hasta final de mes", apunta Fernández. Este ramo se dejó en marzo 151.969 empleos, según los datos del Ministerio de Inclusión, con un retroceso superior al 10% que solo superan en términos cuantitativos las 181.148 rescisiones de contratos de la hostelería.

Los daños, no obstante, se extienden por todo el tejido productivo, con datos estremecedores como el cierre de más de la cuarta parte de las agencias de viajes y operadores del sector turístico, la desaparición de casi una de cada cuatro empresas del sector del arte, la cultura y los espectáculos y retrocesos de en torno al 10% en otros como los servicios personales (fisioterapeutas, gimnasios), las actividades deportivas, recreativas y de entretenimiento o las academias de enseñanza.

El cierre de más de la cuarta parte de las agencias de viajes y operadores del sector turístico

El barómetro realizado por Cepyme en los primeros días del confinamiento apuntaba algunas tendencias como las que ahora se están manifestando: dos tercios de las empresas presagiaban perspectivas negativas para su negocio, más del 95% preveía que la pandemia resultaría perjudicial para su actividad, un 15,2% ya barajaba bajar la persiana y otro 25% se planteaba recurrir al ERTE.

El riesgo de la contagiosa cascada de morosidad

Tanto Fernández como Aribayos temen que las bajas puedan volver a ser elevadas al cierre del mes de abril, una posibilidad que se ve abonada por otros datos como el descenso de un 6,4% en la facturación general de las empresas (-11,3% en las pymes) detectado en el mes de marzo por la firma de ráting Axesor, que también alerta de una ralentización de los cobros y una ampliación de los plazos de pago.

"Es fundamental conseguir que esas empresas vuelvan a levantar la persiana, sería dramático que no pudieran volver a hacerlo", coinciden ambos analistas, que también lo hacen en la urgencia de garantizar liquidez al tejido empresarial.

La falta de liquidez activa "una cascada peligrosísima cuyos efectos se producen de manera muy transversal", destaca Arabayos, que pone como ejemplo los problemas que puede provocar en familias y pequeños propietarios el impago del alquiler de locales, en el inicio de una cadena de morosidad que, como se vio en vísperas del crash de 2008, entraña riesgos de contagio para otros componentes del sistema productivo y de la estructura social.

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