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SMI El precariado se cronifica: más de tres millones de trabajadores entran y salen del paro

Once millones de empleados subsisten entre el mileurismo y los infrasueldos mientras la cicatería de las empresas y la precariedad tiran a la baja de la remuneración del trabajo.

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Cientos de personas protestan contra el desempleo y la precariedad, en una imagen de archivo./ Twitter

La combinación de la precarización laboral y el troceo del empleo, por una parte, y la desregulación del mercado de trabajo y la voracidad extractiva de las empresas una vez superada la crisis, por otra, están teniendo una inquietante consecuencia en la estructura salarial y el mercado laboral españoles: la generalización de los empleos mal pagados y un ajuste de la estructura salarial en la que dos tercios de los empleados cobran infrasueldos situados por debajo del SMI o caen en el creciente mileurismo, según revela la estadística sobre Movilidad en el Mercado de Trabajo que este martes ha hecho pública la Agencia Tributaria.

Los datos dejan poco lugar para las dudas sobre la evolución de los salarios en España: crecen los bajos y se van laminando los de mayor cuantía, por mucho que, según la propia Agencia Tributaria, los resultados de las empresas hayan recuperado ya los niveles previos a la crisis a nivel global y en muchos casos sus ganancias sean mucho mayores que en la fase álgida de la bonanza.

El número de trabajadores que cobra salarios, no necesariamente todo el año, pasó de 16,2 a 17,7 millones entre 2014 y 2017, es decir, un millón y medio más. Casi la tercera parte (490.450) pasaron a percibir infrasueldos situados por debajo del SMI (Salario Mínimo Interprofesional: 735,90 euros mensuales, 10.302,60 anuales en 14 pagas) y el grueso de los otros dos tercios (1.145.478) a cobrar menos del doble de ese indicador, en el que se encuentran los mileuristas.

De hecho, los sueldos brutos medios de estos grupos oscilan entre los 2.705 y los 4.712 euros en el primer caso y entre los 12.429 y los 17.235 en el segundo, a los que hay que descontaren ambos casos las cotizaciones sociales (6,7%) y las retenciones a cuenta del IRPF.

Paralelamente, quienes cobran entre dos y tres SMI, con ingresos medios brutos de entre 22.099 y 27.112, aumentaron en 110.471 en ese mismo periodo, en el que los grandes salarios perdieron 222.006 unidades: un 6% menos de sueldos altos y un 17% más de bajos.

Nueva pérdida de poder adquisitivo tras dos años de tregua

Ese corrimiento a la baja de los salarios se da en un país en el que los gastos medios de una familia superan los 29.000 euros anuales y los de alguien que vive solo se acercan a los 19.000. Sin embargo, la evolución del mercado laboral ha llevado a que quienes perciben menos del doble del SMI superen ya el 60% de los asalariados, y a que casi 5,7 millones no alcancen el mínimo.

La evolución de los tres grandes grupos de asalariados tampoco deja muchas dudas acerca de cuál es la tendencia real de los sueldos: los situados por debajo del salario mínimo siguen suponiendo un 32% del total mientras los que percibían más del doble de esa cifra, pese a seguir siendo el más numeroso, han cedido cuatro puntos favor del tramo inferior para caer al 37,5%.

En ese contexto, el salario medio que perciben los trabajadores españoles ha experimentado una ligera tendencia al alza de 562 euros en cuatro años. Ese 2,91% resulta superior al aumento de la inflación en ese mismo periodo (1,67%), aunque supone una clara pérdida de poder adquisitivo si solo se tienen en cuenta los dos últimos años de la serie, en los que el IPC creció más de cuatro puntos mientras los sueldos medios subían solo un 2,5%.

Medio millón de nuevos inframileuristas en un año

Una de las causas principales de estas tendencias se encuentra en la precarización del empleo, que hace que más de tres millones de trabajadores sobrevivan entrando y saliendo del mercado laboral en cortos periodos de tiempo.

El grueso de esos movimientos se registra en los trabajos de menor nivel salarial, según indica el mismo informe de la Agencia Tributaria en el apartado que dedica a la Movilidad por Tramos de Salario, que pone de manifiesto cómo en el último año más del 80% de las entradas y salidas (2,6 millones de 3,1) se concentraron entre quienes al cabo del año no llegaron a ganar los poco más de 10.300 euros brutos que supone el SMI, mientras otros 250.000 se movían entre ese nivel y 1,5 veces el sueldo mínimo.

Esa misma estadística revela cómo esas tendencias bajistas se están intensificando. Las altas únicamente superan a las bajas entre quienes cobran menos de 15.453 euros brutos al año. De esos tramos salieron 1,16 millones y en ellos entraron 1,7, con el inquietante registro que supone un avance de 364.454 (más de la mitad) en el grupo de quienes no llegaron a los 5.151,30 euros que marca la mitad del SMI.

De ese nivel para arriba la reducción es constante, con 163.445 bajas y 99.090 altas que suponen la desaparición de más de 60.000 salarios superiores al mileurismo para generar más de medio millón por debajo de esa cota.

Menos de 14 millones viven solo de su salario

El estudio sobre Mercado de Trabajo y Pensiones en las Fuentes Tributarias ofrece algunas pistas sobre los niveles de precariedad laboral que sufre el país. En este sentido, resulta esclarecedor el dato que reduce a 13,9 millones el número de personas que tienen el salario como único ingreso al cabo del año, lo que supone cinco millones menos de los 18,9 que la Encuesta de Población Activa daba como ocupados al cierre del ejercicio.

Sumar el millón largo de personas que compaginaron el sueldo con una pensión y los 146.124 que a esos ingresos les añadieron los del desempleo tampoco alcanza, ni de lejos, para alcanzar esa cifra.

Para acercarse, y en cualquier caso sin llegar a esos 18,9 millones (faltaría más de medio millón), hay que añadir los 3,12 que compaginaron el cobro de salarios por su ocupación laboral con ingresos procedentes del subsidio de desempleo, entre los que se encuentran el grueso de los integrantes de ese precariado que pasa el año entrando y saliendo del mercado laboral ante la imposibilidad de encontrar una ocupación estable.

El registro que sitúa por debajo del millón de personas (999.555) el volumen de personas que únicamente tuvieron el subsidio de desempleo como fuente de ingresos, cuando la EPA habla de más de 3,7 millones de parados, apunta en la misma dirección pese a los 270.683 que combinaron su cobro con el de pensiones.