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Cascos confirma su deseo de plantar cara a Rajoy en Asturias

"A la dirección nacional del partido, la comunidad le importa un comino", denuncia el ex ministro de Fomento

YOLANDA GONZÁLEZ

Si se analizan las intervenciones de Francisco Álvarez-Cascos en los últimos meses hay una palabra dominante: "disponibilidad". De ella se sirvió para mostrar su ofrecimiento a encabezar la lista del PP por Asturias sin decir en ningún momento de forma clara que quería ser candidato. También ayer, ya fuera del partido, volvió a mostrar su "disponibilidad" a liderar un proyecto de cara a las autonómicas que devuelva a la comunidad a "la primera división de la política y la economía". Todo ello, trufado de ataques a Mariano Rajoy, al que, a su juicio, "Asturias le importa un comino".

Un día después de darse de baja de las filas conservadoras tras la negativa de Mariano Rajoy a aceptarle como cabeza de lista para Asturias, el que fuera uno de los hombres fuertes de los gobiernos de José María Aznar convocó a los medios de comunicación en Oviedo para dar cuenta de los motivos de su baja.

Contó que a lo largo de estos meses en los que ha visto que el comité de derechos y garantías no sancionaba a los autores de insultos y descalificaciones contra su persona se le fue agotando la paciencia. Y que, pese a no ser partidario de "profecías ni de improvisaciones", la "inhibición antiestatutaria de la dirección nacional" y del citado comité le hicieron prever hace tiempo el fin de la historia. Es decir, su marcha.

Pero, tomada ya esta decisión, Cascos puso el énfasis en lo que puede pasar a partir de ahora. Sin mojarse demasiado y sin querer responder con un sí rotundo a la pregunta de si va a ponerse al frente de un nuevo proyecto que arañe votos a su antiguo partido, el ex secretario general del PP lo dejó entrever. "Estaba disponible antes del 1 de enero cuando se dio de baja y sigo disponible", insistió a lo largo de la hora que duró su comparecencia ante los medios de comunicación.

Es precisamente este juego de palabras el que indigna a destacados dirigentes de la formación conservadora, que recuerdan que en ningún momento pidió claramente ser candidato más allá de presentarse como "el mesías" o el "fontanero" dispuesto a borrar de un plumazo todos los problemas del PP en el Principado de Asturias.

Según dejó claro en su intervención, los apoyos recibidos por un determinado sector del PP asturiano han sido claves a la hora de que no tire la toalla y conserve ganas de sumarse a un nuevo proyecto político.

"La disponibilidad que ofrecí para volver a asumir responsabilidades de primera línea en la actividad política respondió única y exclusivamente al poder de convicción que sobre mí han ido ejerciendo los cientos de personas que me pidieron, de una u otra forma, pero con un entusiasmo desbordante, que reconsiderara mi decisión de permanecer apartado de las mismas desde hace seis años". Por ello, se siente en la obligación de responder a los apoyos impulsando "un cambio de rumbo en el escenario político de Asturias".

A partir de este momento, el ex ministro de Fomento hiló un discurso de claro contenido asturianista invitando a sumarse a todo aquel que lo desee. Se trata, según analizan en su entorno, "de una forma de ver con qué apoyos contaría para llevar a cabo su proyecto". Y es que, sostienen las mismas fuentes, "no es lo mismo contar con 7.000 firmas de apoyo que contar con equis personas que te digan Paco, me voy contigo".

Quizá por ello Cascos recalcó que "para abordar la tarea de recuperar el orgullo de ser asturianos", mantiene el "compromiso" de "sumar". "Porque sólo un equipo numeroso y bien organizado puede alcanzar con éxito una tarea tan difícil". Algo que, a modo de anuncio publicitario, definió como "un gran reto para espíritus valientes".

A todos aquellos que le han hecho llegar su apoyo, el ex ministro les exigió un sacrificio: el de convertir las emociones en acciones. "Ahora toca defender Asturias, que no es defender nuestros intereses particulares, sino que es defender el porvenir de un país", subrayó.

Según desveló, este proyecto se dirige "a un grupo de asturianos que se han movilizado" y tendrá como eje el que la región vuelva a ser "referencia en España". Y es que, a su juicio, los asturianos no sólo fueron "protagonistas de su construcción histórica", sino también "destacados protagonistas de su desarrollo y modernización hasta hace muy poco tiempo".

Para Cascos, y así lo dejó claro en su discurso, el "reto" es construir una "nueva Asturias" anclada "en lo mejor del pasado y en un proyecto futuro integrador.

Frente al proyecto del que ayer perfiló las líneas maestras, contrapuso el del Partido Popular. De cuajar la idea, tendrá que medir sus fuerzas frente a Isabel Pérez-Espinosa, la candidata conservadora.

Álvarez-Cascos, que reveló no haber hablado con Mariano Rajoy desde el pasado 17 de septiembre, dibujó al PP como un partido que tiene abandonado al Principado. En este sentido, aseguró que ha hecho "oídos sordos" a las voces de los afiliados y militantes que reclamaban un cambio en Asturias y a las campañas "de acoso y derribo". Y lamentó que la dirección nacional del partido no haya recibido a ninguno de estos militantes en Madrid y tampoco haya pisado Asturias en los últimos meses. Un escenario que para Cascos tiene una fácil interpretación: "Ha quedado meridianamente claro que actualmente a la dirección nacional del PP, Asturias le importa un comino". Y que ha preferido guiarse por sus "intereses particulares".

El dardo para Rajoy fue todavía mayor cuando el ex secretario general dejó caer que el abandono a la comunidad "no era así en el Partido Popular hasta 2004, pero lamentablemente hoy es así". Fue el año en el que el actual líder conservador asumió las riendas del partido de manos de Aznar.

"Lo menos relevante desde el punto de vista político es lo sucedido con mi indefensión como militante. Lo más grave es el menosprecio demostrado hacia miles de militantes asturianos del PP", zanjó.

La intención de la dirección nacional del partido de dar por zanjado este culebrón se vio ayer de nuevo empañada por la aparición del ex ministro. En las filas conservadoras ven con preocupación que el partido en Asturias se rompa del todo y Cascos consiga arañar votos entre su electorado, pero aún así hicieron una llamada a la calma. "Todavía es pronto para extraer conclusiones", insistieron.

Quien sí se pronunció oficialmente fue la dirección regional del PP. A media tarde, la formación emitió un comunicado en el que recordó a Cascos que también ellos remitieron en varias ocasiones a la sede del partido "escritos" en los que se ponían de manifiesto insultos del ex ministro "contra dirigentes del partido en Asturias". Y que quizá no fueron tramitados "por haber sido él secretario general del partido, porque en otro caso provocarían la expulsión inmediata de quien las hubiera protagonizado". Además, aseguraron que desde su marcha siempre han trabajado para conseguir el cambio.

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