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"El castellano no está en peligro en ninguna comunidad"

Antonio Gamoneda es Premio Cervantes 2006. Firmante del ‘Manifiesto por la lengua’, el poeta se desmarca de la iniciativa.

ALICIA GUTIÉRREZ

En medio de la vorágine desatada por la difusión del  Manifiesto por una lengua común, uno de sus firmantes, el poeta Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2006, se desmarcó este lunes en un artículo publicado por El País. Entrevistado por Público, el escritor afirma tajante que el castellano no corre peligro en ninguna omunidad.

¿Se arrepiente hoy de haber firmado el manifiesto?

Cuando lo firmé consideré que era un texto razonable, por tanto, no tengo por qué arrepentirme. Pero ese texto ha sido inmediatamente manipulado políticamente, incluso implicándome a mí en la manipulación [al subrayar el aprecio literario que Zapatero tiene de su obra]. Y el manifiesto, así, es ya para mí otro. Se le han adherido unas argucias políticas que hacen que ya no sea totalmente razonable, a pesar de su literalidad. No es razonable ya en el terreno de los hechos, porque la manipulación deforma el sentido literal.

¿Por qué y para qué se ha manipulado el manifiesto?

Ha habido para mí una bastante clara identificación de la derecha con el manifiesto. Quienes lo han manejado tenían la certeza de que la izquierda y el Gobierno no iban a adherirse.

¿Se utiliza la lengua como un mazo contra el Gobierno?

Claro, por el simple hecho de que la derecha supuso con acierto que el Gobierno no iba a entrar en modificaciones [legales] que podían ser incluso constitucionales en relación con el aspecto lingüístico. Como esa españolización o como la noción de España y el español, y sobre todo, de la España indivisa, es uno de los criterios operativos preferidos en la derecha, ya se produce la confrontación política.

¿No rezuma el manifiesto cierto tufo de prevención contra las otras lenguas españolas?

Realmente, no lo advierto. Creo que el manifiesto en su literalidad estaba hecho hábilmente, y subrayo hábilmente. Es decir, cuidando de que la letra no transparente hostilidad hacia las otras lenguas.

¿Corre el castellano peligro en alguna comunidad?

No, por descontado que no. Yo creo que a partir de esta circunstancia de ahora puede producirse cierta polarización incluso en niveles populares sobre castellano, sí/castellano, no. Pero la vida de cada día, la costumbre y el tejido afectivo que pueda haber entre las personas me parece suficiente como para que eso no sea efectivo en el sentido de dividir a las comunidades.

¿Ha faltado pedagogía para que en todo el Estado se asimile la existencia de tres lenguas distintas al castellano?

Es posible, creo que sí, pero eso tiene una explicación: el poder de la que se entiende como segunda lengua a efectos funcionales, que es el inglés. Y el inglés es valorado por encima de las otras lenguas nacionales.

Si se establecieran en Catalunya, País Vasco o Galicia dos lenguas vehiculares para la enseñanza, ¿se propiciaría la existencia de dos sociedades paralelas en cada territorio?

Es que no se puede radicalizar esto. En Catalunya, sale uno a la calle y advierte que ambas son lenguas vehiculares. Y, en la enseñanza, ya digo que el estudio del inglés desplaza el de las otras lenguas. No creo que deba darse una división compleja y tajante en la docencia.

¿Pero estamos ante un problema real o no?Hay un problema político, no social o cultural, aunque quizá se pueda mejorar el tratamiento de las lenguas, tanto social como culturalmente. De todas las lenguas [españolas]. ¿Estamos entonces ante un problema urdido por la derecha política y ciertos poderes fácticos?

Sí, pero añadiendo que de modo individual o grupal una parte de la sociedad civil se impregna de las actitudes de un ala política; y otra, de las de la otra. Estamos ante la conversión de un problema que, en la práctica, no tiene gravedad. Voy mucho a Catalunya y nunca he encontrado a nadie que se niegue a hablar conmigo en castellano. Sí, es una forma de procurar una confrontación política que pueda tener eco, por vía sentimental, en toda la zona castellanohablante.

¿Cuál es la solución?

La solución, por decirlo así, ya está funcionando, por el hecho de que en la práctica ambas lenguas son vehiculares. En el País Vasco, también, pero allí el nacionalismo lingüístico está más marcado en términos de división. Quienes hablan el vascuence son más exclusivos lingüísticamente y más excluyentes que quienes hablan catalán en Catalunya y gallego en Galicia.

El manifiesto alerta contra la “discriminación” y “minusvaloración” de los castellanoparlantes. ¿Están discriminados en alguna comunidad?

En términos ampliamente sociales, no. Pero es cierto que en cualquiera de las tres comunidades, sobre todo en el País Vasco, puede haber actitudes individuales o grupales radicalizadas en términos de hostilidad hacia los “españoles” castellanohablantes.

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