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Defensa El misterio de la munición caducada del Ejército que ya ha matado a varios militares: ¿cuánta se recicla y cuánta se reutiliza?

La cantidad de munición y explosivos "en estado inútil" usada en prácticas de desactivación en el Ejército, que ha podido costar la vida de al menos ocho militares desde 2011, es un misterio. Ahora que Defensa ha renovado un contrato con la empresa Expal (grupo Maxam) para la 'desmilitarización' y reciclaje de este tipo de material, una asociación de militares exige saber qué cantidad de armamento caducado termina en uno y otro lugar.

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Exterior de la Academia de Ingenieros del Ejército, en la localidad madrileña de Hoyo de Manzanares (Madrid). | EFE

La asociación de militares de tropa y marinería #45sinDespidos ha planteado una batería de preguntas al Gobierno, a través del Portal de Transparencia, en las que exigen saber cuál es la cantidad de armamento "en estado inútil" se destina a las prácticas de desactivación de explosivos en las academias y cuarteles, y cuánta munición en este estado se envía a la empresa contratada por Defensa, Expal, para su 'desmilitarización' y posterior reciclaje. Además, indagan sobre los criterios que se aplican para tomar esas decisiones.

Hace apenas un mes se hizo pública la adjudicación a Expal Systems (Grupo Maxam) del contrato para la neutralización de la munición obsoleta del Ejército de Tierra, por un importe de 1,4 millones de euros. Este contrato se produce en virtud del acuerdo marco para la recogida, desmilitarización y eliminación de municiones, minas, explosivos y artificios de las baterías de municionamiento y polvorines del Ejército de Tierra.

Se 'renueva' de esta forma el contrato con la misma compañía adjudicado el octubre de 2015, aunque por una cantidad que supone más del doble que la actual: 3,6 millones de euros. Fuentes conocedoras de esta actividad, que pidieron anonimato, comentaron a Público que se contrata la desmilitarización a una empresa externa porque el Ejército no tiene capacidad para realizar el desmontaje y reciclado de estos materiales.

No obstante, nunca se ha hecho público exactamente cuánta munición declarada "inútil" se desmilitariza y recicla, y cuánta se utiliza para prácticas en el seno del Ejército. Y es un dato importante, teniendo en cuenta que el uso de material explosivo caducado o inservible para entrenar a los desactivadores de explosivos —una decisión que se tomó en 2007 para no "despilfarrar" material— ha podido ser la causa de la muerte de al menos ocho militares en los últimos ocho años.

Material mortal

En febrero de 2011 tuvo lugar un "error" en la destrucción de varias minas antitanque, un material 'caducado', en una unidad de adiestramiento de desactivación de explosivos en el acuartelamiento de Hoyo de Manzanares (Madrid). Murieron cinco militares y otos dos resultaron gravemente heridos. Estos últimos mantienen un pulso judicial interminable contra el Estado, que se niega a reconocer su responsabilidad en este hecho pese al manifiesto estado "inútil" de esos explosivos.

Dos años más tarde, otros tres militares perdieron la vida en la explosión de un artefacto en proceso de desactivación, en la base militar de la Legión Álvarez de Sotomayor, ubicada en Viator (Almería). Durante la investigación de este hecho quedó patente que se trataba de material 3-D o pendiente de destrucción pero 'desviado' para uso en prácticas.

Así, en el documento elaborado por #45sinDespidos y elevado al Portal de Transparencia con número de solicitud 001-034478, esta asociación demanda conocer, entre otros asuntos, "las cantidades exactas y tipo de municiones y explosivos que engloba el presente marco de acuerdo hasta 2023", y la "cantidad de municiones y explosivos clasificadas inútiles en polvorines, arsenales, bases, instalaciones" no sólo del Ejército de Tierra, sino también de la Armada y del Aire.

En el mismo documento se recuerda que el uso de munición y explosivos caducados para los ejercicios de prácticas se viene realizando al menos desde noviembre de 2007, cuando un mensaje interno de la Dirección de Sistemas de Armas (DIRSAR) del Ejército de Tierra autorizaba expresamente el uso de este tipo de material 'defectuoso' para entrenamiento, tras una petición también por mensaje interno de la Jefatura de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra.

Extracto del mensaje del DIRSAR en el que se da permiso explícito para el uso de munición "inútil" en las prácticas de desactivación de explosivos del Ejército de Tierra. | PÚBLICO

La munición y los explosivos militares caducan. Su desmilitarización es hoy en día un proceso complejo que busca maximizar la recuperación, el reciclado y la reutilización de los materiales en la medida de los posible.

"Lo que pasa es que la Dirección de Sistemas de Armas (DIRSAR) autoriza para prácticas de desactivación de explosivos ese material 'inútil', que se va a desmilitarizar, con el consiguiente peligro que entraña, y además en contra de los manuales que existen", lamenta la fuente anónima consultada por Público. El manual al que se refiere es el conocido como MT7-023, que define como munición "inútil" —"destruir-3D"— como aquélla no apta para ningún tipo de empleo y condenada a su desmilitarización, en ningún caso reutilizable.

Hay tres formas de eliminar el material bélico caducado, relata esa fuente: "Destruirlo a cielo abierto [que es lo más contraproducente, no se recicla nada, genera residuos para el medio ambiente y los militares llevan año realizándolo de forma encubierta en sus prácticas con el riesgo que supone para la vida]; mediante desbarate, separando los elementos para dejarlos inertes; y por último la desmilitarización propiamente dicha, el reciclaje completo, que reutiliza al máximo los materiales desmontados previamente".

¿Por qué se contrata la desmilitarización de armamento caducado, si se está usando para adiestramiento?

Según publicaba el pasado enero La Información, en el Ejército de Tierra "se está empleando otro tipo de catalogación, la denominada "estado 40", que a efectos prácticos es lo mismo que la clasificación "inútil" pero con un importante matiz: desde que comenzó la crisis financiera, el mando logístico correspondiente puede autorizar su uso para prácticas de desactivación". Y esa situación, de alto riesgo para los militares que se entrenan en estas labores, es la que se pretende poner de relieve con esta petición de información.

Para la asociación, es importante que se conozca la cantidad de munición y explosivos "inútiles" que procesará Expal y cuántas unidades se van a reutilizar para las prácticas, habida cuenta de su manifiesta peligrosidad. Y extiende sus preguntas a ese mismo material procedente de la Armada y del Ejército del Aire, cuyo arsenal además tiene unas características por lo general de naturaleza más compleja, como misiles, cohetes, torpedos...

"Si la munición a desmilitarizar es reutilizada como material de prácticas, ¿qué cantidad de este material queda para ser desmilitarizado por las empresas contratadas por las empresas contratadas por el Ministerio de Defensa?", cuestiona la agrupación de militares en sus preguntas al Portal de Transparencia.

Porque, además,  la cuestión que subyace es por qué se cierran contratos para desmilitarizar armamento caducado, si éste se puede usar (y se está usando) para el adiestramiento de los artificieros del Ejército.

Ahora toca aguardar y ver si el Ministerio contestará a estas preguntas.

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