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El avance de Damasco complica los intereses de Turquía en el noroeste de Siria

La actividad militar en Idlib está alcanzando su punto más álgido desde que las milicias yihadistas se hicieron con el control del distrito. El avance de las tropas sirias es constante y las posibilidades de Turquía de hacerles frente son limitadas si se tiene en cuenta que Rusia apoya a Damasco. 

Imagen de un bombardeo sobre la ciudad siria de Idlib | Reuters
Imagen de un bombardeo sobre la ciudad siria de Idlib | Reuters

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

La escalada militar crece rápidamente en el distrito de Idlib, en el noroeste de Siria, en su mayor parte en poder de organizaciones yihadistas que cuentan con el aval de Turquía, lo que suscita algunas preguntas acerca de por qué está ocurriendo ahora y cuál es el escenario que se prepara para el futuro más inmediato, teniendo en cuenta que el gobierno de Damasco cuenta con el respaldo ruso.

Hace aproximadamente un mes se reunieron en Moscú los jefes de los servicios de inteligencia sirios y turcos, un encuentro inusual que levantó varias hipótesis que apuntaban a un giro significativo en las relaciones entre los dos países. Un mes después, la situación presenta síntomas completamente distintos y muy alejados del optimismo inicial. En pocas palabras, los augurios son francamente negativos.

El año pasado, Siria y Rusia se marcaron el objetivo de recuperar la provincia de Idlib en el periodo de unos meses, fijando el próximo mes de junio como fecha tope. Se trata de un objetivo ciertamente optimista si se tiene en cuenta el caos que reina en la zona y la presencia de poderosas organizaciones yihadistas apoyadas por Turquía.

El viernes, la agencia siria SANA confirmó que un helicóptero militar fue abatido "por organizaciones terroristas apoyadas por Turquía" (el segundo en una semana) al oeste de Alepo. La agencia dio cuenta de la liberación de la localidad de Orum al Sugra, situada también el distrito de Alepo, y señaló que la autovía Alepo-Damasco ya se encuentra segura.

Las agencias turcas indican que Ankara ha enviado un nuevo convoy militar para que refuerce a las unidades desplegadas en la frontera entre Siria y la provincia de Hatay. Según la agencia Anadolu, el convoy consta de tanques, artillería y vehículos blindados, y avanza hacia su destino en medio de estrictas medidas de seguridad.

Iniciativa global patrocinada por los Emiratos Árabes Unidos

En este contexto caótico, el diario Al Akhbar habla de una iniciativa global patrocinada por los Emiratos Árabes Unidos que en teoría es muy ambiciosa pero que en la práctica se enfrentaría con un gran número de dificultades puesto los Emiratos no pueden actuar con ecuanimidad cuando es notorio que sus aspiraciones pasan por la caída a corto plazo del presidente Bashar al Asad.

Según el rotativo de Beirut, los Emiratos habrían enviado a Moscú un caramelo envenenado con el que se pretende atraer a los rusos ofreciendo una serie de pasos iniciales, como la apertura total del puesto fronterizo entre Siria y Jordania, a cambio de que Moscú dé un giro de 180 grados en su política siria. En principio, más que una iniciativa parece un delirio que sin duda cuenta con el apoyo de Estados Unidos e Israel.

Los Emiratos habrían enviado a Moscú un caramelo envenenado con el que se pretende atraer a los rusos ofreciendo una serie de pasos iniciales

Los emiratíes exigen a Moscú la introducción del "constitucionalismo" en Siria, a pesar de que son bien conscientes de que no existe una alternativa creíble a Bashar al Asad que sea capaz instaurar un gobierno estable y moderado en Damasco. Los emiratíes prefieren ignorar que el escenario más probable es una situación parecida a la de Iraq, es decir un estado fallido y condicionado por fuerzas yihadistas. Es difícil que Moscú acepte este caramelo.

Por otra parte, las relaciones entre Rusia y Turquía, que están experimentando fuertes tensiones, se han basado desde hace años en el pragmatismo y en un descontento compartido con respecto a Occidente, aunque estos vínculos no ocultan las serias divergencias que existen entre ellos en cuanto a la situación actual y el futuro de Siria.

Ningún interés en poner en peligro unas relaciones bilaterales

Las opciones de Turquía no solo son limitadas sino perdedoras si se las compara con las de Rusia, pero ni Ankara ni Moscú tienen ningún interés en poner en peligro unas relaciones bilaterales que son satisfactorias para ambas partes. Un alejamiento entre estos dos países significaría, entre otras cosas, que ambos pierden un aliado importante e influyente en Oriente Próximo.

Si Turquía fue uno de los responsables del desbarajuste sirio a partir de 2011, ahora tiene unos intereses claros que está dispuesta a defender contra viento y marea. Por un lado, con su presencia en Idlib quiere frenar el éxodo de refugiados. Pero según funcionarios de la ONU, solo desde el 1 de diciembre de 2019, unos 700.000 sirios han cruzado la frontera, y el avance militar sirio anuncia que ese número podría multiplicarse en las próximas semanas.

La idea que acaricia Ankara de poder influir en el futuro político de Siria si continúa su presencia militar es exagerada

La idea que acaricia Ankara de poder influir en el futuro político de Siria si continúa su presencia militar es exagerada. Los turcos han mantenido y mantienen un vínculo directo con fuerzas yihadistas que no cuentan con ninguna posibilidad de hacerse visibles en un hipotético acuerdo político que por otra parte no parece próximo.

Además, las amenazas del presidente Recep Tayyip Erdogan de intervenir militarmente contra el ejército sirio deben considerarse limitadas, especialmente por el hecho de que el espacio aéreo está controlado por Rusia, lo que se traduce en un obstáculo considerable a la hora de un teórico envío masivo de tropas contra el ejército de Damasco. En resumen, si la escalada continúa, Turquía se encontrará en una situación más comprometida.

Estados Unidos, a través del secretario de Estado Mike Pompeo, ha pedido que se detengan "los continuos ataques del régimen de Asad y Rusia", al tiempo que enviaba condolencias a Turquía por la muerte de sus soldados. Pompeo insistió en que respalda a Ankara, que es su socio en la OTAN, y aunque el enviado estadounidense James Jeffrey ha enfatizado que "los soldados turcos tienen derecho a defenderse en Idlib", al final Washington no parece dispuesto a mover un dedo en defensa de los confusos intereses turcos.