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Bruselas prevé una desaceleración en la UE por la guerra comercial, Italia y el Brexit

La Eurozona crecerá un 2,1% este año después de una expansión del 2,4% en 2017, y bajará al 1,9% en 2019

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El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, en la presentación de las previsiones macroeconómicas de otoño de la Comisión Europea. REUTERS/Francois Lenoir

Es previsible que el crecimiento de la Eurozona se desacelere en los próximos años, ante los diversos riesgos a los que se enfrenta el continente, entre ellos las políticas económicas de EEUU, la incertidumbre sobre los términos del Brexit y los planes de gastos elevados en países muy endeudados como Italia, según dijo el jueves la Comisión Europea.

En su informe de pronósticos económicos trimestrales publicado el jueves, el ejecutivo de la UE revisó a la baja sus estimaciones de crecimiento para la zona euro el próximo año y pronosticó una desaceleración prolongada hasta 2020, el último año para el que se dispone de pronósticos, al tiempo que modificó las previsiones para Italia, recortando las de crecimiento y elevando las de déficit.

Aunque esperada en gran medida, la decisión de Bruselas de rebajas las tasas de crecimiento esperadas en la eurozona podría complicar los planes del Banco Central Europeo para reducir su programa de estímulos este año, aunque el BCE verá con buenos ojos que la Comisión pronosticara una mayor inflación este año (del 1,8%) y el próximo en el bloque. El BCE tiene como objetivo una tasa cercana al 2%.

Según las previsiones anunciadas el jueves, la zona euro crecerá un 2,1% este año después de una expansión del 2,4% en 2017. La desaceleración continuará el próximo año cuando se espera un crecimiento del 1,9%, ligeramente por debajo de la estimación anterior del 2,0%.

En cuanto a Italia, la Comisión pronosticó que su economía crecerá más lentamente en los próximos dos años de lo que Roma cree, lo que implica que los déficit públicos previstos sean mucho más altos que los asumidos por Italia, mientras que la deuda pública se mantendría en niveles similares a los actuales en lugar de disminuir.

Las previsiones apuntalan la opinión de la Comisión, respaldada el pasado lunes por todos los ministros de finanzas de la zona euro (el Eurogrupo), de que el proyecto de presupuestos de 2019 de Italia infringe flagrantemente las normas fiscales de la Unión Europea, que exige reducciones anuales en el déficit y la deuda.

Menos crecimiento en los cuatro grandes

Aunque se espera que todos los estados de la zona euro continúen creciendo, en 2020 la economía del bloque reducirá aún más el ritmo de su expansión al 1,7%, dijo la Comisión en sus primeras estimaciones para dicho año.

Alemania, la mayor economía del bloque, crecería un 1,7% este año después del 2,2% de crecimiento en 2017, dijo la Comisión, revisando a la baja su estimación anterior, que estaba en el 1,9%. El próximo año, el crecimiento alemán será del 1,8% en lugar del 1,9%. Volverá al 1,7% en 2020.

Las previsiones de crecimiento también se revisaron a la baja para Francia e Italia, la segunda y tercera economías más grandes de la zona euro, y Italia sigue teniendo el peor desempeño en la zona de la moneda común, con un crecimiento previsto de solo 1,1% este año, 1,2% el año próximo y el 1,3% en 2020.

En cuanto a España, cuarta economía del euro, Bruselas ha rebajado su previsión de crecimiento para 2018 hasta un 2,6%, lo que empeora en dos décimas la anterior de previsión del organismo.

Otro punto de crecimiento débil en Europa será Reino Unido, que no es miembro de la zona euro y dejará la UE en marzo. Se estima que la economía británica se expandirá un 1,3% este año y un 1,2% el próximo, en línea con los pronósticos anteriores. En 2020 se espera que el crecimiento se mantenga en 1,2%.

Castigo a Italia

Es probable que las proyecciones de la Comisión proporcionen argumentos para que el brazo ejecutivo de la UE inicie medidas disciplinarias contra Roma a finales de este mes, a menos que Italia envíe un borrador presupuestario revisado que esté en línea con las normas de la UE para el 13 de noviembre.

Italia ha dicho repetidamente que no cambiaría los objetivos del proyecto presupuestario, que provocó un enfrentamiento sin precedentes con el resto de la zona euro por parte del Gobierno populista en Roma, que ganó las elecciones con la promesa de un mayor gasto y recortes de impuestos.

La Comisión dijo que el Producto Interior Bruto (PIB) italiano crecería un 1,1% este año, por debajo de la proyección de Roma del 1,2% incluida en su proyecto presupuestario. En 2019, el PIB italiano aumentaría un 1,2%, según la Comisión, en lugar del 1,5% previsto por Italia, y en 2020 aumentaría un 1,3%, en lugar del 1,6% estimado por Roma.

Un menor crecimiento supone que el déficit presupuestario general de Italia sería del 1,9% del PIB este año, por encima del pronóstico del Ejecutivo italiano, de un 1,8%.

El próximo año, la brecha presupuestaria, impulsada por los planes de mayor gasto y recortes de impuestos para cumplir promesas electorales, aumentará a un 2,%, en lugar del 2,4% previsto por Italia, y al 3,1% en 2020, en lugar de caer al 2,1% como prevé Roma. Las normas de la UE estipulan que los déficit de los países miembros deberían permanecer por debajo del 3%.

El déficit estructural de Italia, que excluye los cambios puntuales y los cambios en el ciclo económico, se ampliaría aún más dramáticamente desde el 1,8% del PIB visto este año al 3,0% en 2019 y al 3,5% en 2020.

Bajo las normas de la UE, cuya ejecución corre a cargo de la Comisión, Italia debería reducir su déficit estructural el próximo año al 1,2% del PIB en lugar de dejar que aumente, y debería continuar reduciéndolo cada año hasta que alcance un superávit.

Las políticas de reducción del déficit ayudarían a Italia, la tercera mayor economía de la zona euro, a reducir su deuda pública, la segunda más alta de Europa después de Grecia. La Comisión pronosticó que la deuda de Italia se sitúe en el 131,1% del PIB este año frente al 131,2% el año pasado.

El ministro de Economía italiano, Giovanni Tria, ha argumentado que el estímulo adicional para la economía derivado del mayor déficit presupuestario aceleraría el crecimiento económico y que la deuda caería como resultado.

Pero los pronósticos de la Comisión mostraron que el efecto el próximo año sería minúsculo, ya que la proporción bajaría a solo el 131,0% y en 2020 subirá al 131,1%.

Los mercados financieros han reaccionado al proyecto de presupuesto 2019 con un fuerte aumento en los costes de endeudamiento de Italia y a los responsables de la zona euro les preocupa que en algún momento los inversores puedan perder la confianza en la capacidad de Italia para pagar sus deudas, provocando otra crisis de deuda soberana como la desatada por Grecia en 2010.