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Los chalecos amarillos vuelven a las calles y recrudecen sus posturas frente a Macron

El movimiento de los chalecos amarillos vuelve a salir a las calles este domingo para protestar contra el impuesto a los carburantes que eleva 11,9% el precio del gasoil y un 4,9% en el caso de la gasolina.

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Manifestantes vestidos con chalecos amarillos bloquean el acceso a la refinería de Frontignan, al sur de Francia./ EFE

La subida de los impuestos a los carburadores anunciada por Macron parece haberse convertido en uno de sus grandes problemas de cara al electorado. Sin embargo, el presidente francés, cada vez más cuestionado por la opinión pública, sigue justificando la medida que ha aumentado un 11,9% el precio del gasoil y un 4,9% en el caso de la gasolina.

Una subida de precios que ha llevado a las calles a miles de franceses, aglomerados en el popular movimiento de los chalecos amarillos que, de forma trágica, se hicieron noticia después de las protestas del pasado fin de semana en las que un hombre murió atropellado y más de un centenar de personas resultaron heridas.

Pero los altercados del fin de semana no han sido casos aislados, en tanto que durante la semana se han vivido otras jornadas marcadas por la tensión, como las protestas del día 21 en Isla Reunión en las que un policía resultó herido. De hecho, las protestas en la región de ultramar han obligado a Macron a mostrar su cara más autoritaria al amenazar con desplegar el ejército en la isla.

"Lo que está pasando desde el pasado sábado en La Reunión es grave. Hemos adoptado medidas y seguiremos haciéndolo: nuestros militares estarán movilizados a partir de mañana para restablecer el orden público", informó el presidente en su cuenta de Twitter. En ese sentido,Macron aseguró que el Ejecutivo será "inflexible" con las escenas que se han visto en los últimos días.

Manifestantes vestidos con chalecos amarillos bloquean el acceso a la refinería de Frontignan, al sur de Francia./EFE

El descontentó llegó, incluso, al hemiciclo francés, visibilizando aún más la división que vive el país en torno al impuesto a los combustibles del Gobierno francés. Fue el excandidato presidencial Jean Lassalle, quién llevó la tensión a las instituciones galas, cuando se enfundó un chaleco amarillo para protestar contra el ministro de Interior, Christophe Castaner, que en esos instantes tomaba la palabra para alertar sobre el presunto peligro que suponen para la seguridad pública las protestas que inundan Francia durante los últimos días. 

Pese al clamor social, parece que las dos partes van a seguir aferradas a sus posturas. Tanto es así, que mientras que los manifestantes han anunciado nuevas movilizaciones por el país durante toda la jornada del próximo domingo, Macron mantiene sus posturas y se niega a bajar los impuestos a los carburantes. 

En vísperas de la gran manifestación de mañana de los llamados chalecos amarillos, el presidente, Emmanuel Macron, busca tomar la iniciativa con un nuevo conjunto de medidas, según los medios franceses, de transición ecológica. Y es que Macron ha justificado su decisión de los carburantes de cara a los ciudadanos como una medida de corte ecologista que busca restar el uso de los coches. Sin embargo, las asociaciones de consumidores francesas y los llamados chalecos amarillos ven que se trata de un nuevo golpe a las clases medias y bajas, en favor de los mercados petrolíferos.

Aunque el presidente francés no quiere dar marcha atrás en su idea de mantener una supuesta fiscalidad ecológica, el martes puede lanzar propuestas para que sea "justa, equitativa y democrática", según han informado este viernes fuentes del Elíseo, que no descarta que ofrezca diálogo a los "chalecos amarillos".

Manifestantes vestidos con chalecos amarillos bloquean el acceso a la refinería de Frontignan, al sur de Francia./EFE

España condena el bloqueo de carreteras francesas

El Gobierno de España condena el bloqueo de carreteras francesas por las protestas de los llamados “Chalecos amarillos”, lo que perjudica al colectivo de transportistas que a diario deben cruzar la frontera y obstaculizan la libre circulación de mercancías entre los Estados miembros.

En un comunicado recuerda que las asociaciones de transportistas CETM, Fenadismer y Astic estiman que las movilizaciones limitan la circulación de cerca de 20.000 camiones que atraviesan los Pirineos cada día y que, desde que se iniciaron las protestas, los costes ya han ascendido a dos millones de euros. El sector de las frutas y hortalizas está particularmente afectado debido a la naturaleza perecedera de su mercancía, añade.

España ha trasladado oficialmente su protesta a las autoridades francesas, instándoles a que adopten medidas para garantizar con total seguridad la libre circulación de mercancías. También ha puesto estos hechos en conocimiento de la Comisión Europea por los procedimientos establecidos, para que inste a Francia a tomar las medidas que garanticen la libre circulación de mercancías.