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Donald Trump Análisis del lenguaje de Trump: "No sabe quién es Rajoy, posiblemente ni le interesa"

Las respuestas del presidente de EEUU en su rueda de prensa conjunta con Maríano Rajoy muestran ideas vagas sobre la situación política española, especialmente sobre el asunto de Catalunya.

Mariano Rajoy con el presidente de EEUU Donald Trump durante la rueda de prensa conjunta en el Rose Garden de la Casa Blanca en Washington el 26 de septiembre del 2017. REUTERS/ Jonathan Ernst

andrea suárez

Ante la reciente visita de Mariano Rajoy a Washington, lo que quedan son las palabras. Sobre todo, las de Donald Trump. En declaraciones a los medios, tras la reunión con el presidente español, Trump demuestra que su dialéctica rebasa la pura ensoñación y que España simplemente es un país que habrá visitado vagamente. Claro ejemplo de ello es su discurso que, como siempre, alcanza las expectativas del público más árido de humor bueno casi negro (político, claro está).

Véanse dos intervenciones importantísimas de Trump durante esta rueda de prensa en las que el magnate y presidente se lanza a hablar de Catalunya:

Well, I think the people of Catalonia have been talking about this for a long time. But I bet you if you had accurate numbers and accurate polling, you’d find that they love their country, they love Spain, and they wouldn’t leave. So I’m just for united Spain.
I speak as the President of the United States, as somebody that has great respect for your President, and also has really great respect for your country. I really think the people of Catalonia would stay with Spain. I think it would be foolish not to. Because you’re talking about staying with a truly great, beautiful, and very historic country (sic).

Traducción: Bueno, creo que la gente de Catalunya ha estado hablando de esto durante mucho tiempo. Pero apuesto a que si tuvierais los números certeros y las encuestas certeras, veríais que ellos quieren a su país, que ellos quieren a España, y que no se irían. Así que estoy muy por una España unida.
Hablo como el Presidente de los Estados Unidos, como alguien que tiene un gran respeto por vuestro Presidente, y que también tiene un gran respeto por vuestro país. Realmente creo que la gente de Catalunya se quedaría con España. Creo que sería de tontos no hacerlo. Porque estáis hablando de quedarse con un país verdaderamente grande, hermoso y muy histórico.

Ante tal retórica, proceden los primeros análisis. Manuel Broncano, catedrático de literatura americana y director del departamento de traducción de la Texas A&M International University, ha llegado a una serie de conclusiones que descifran el lenguaje y la postura de Trump ante tal soliloquio. “El presidente Trump manifiesta su desconocimiento total de la realidad de España y, a la vez, da una prueba más de la pobreza de su retórica”, sentencia Manuel.

Broncano parece no estar sorprendido ante lo que ve (aunque su “deporte favorito” sea evitar a toda costa las declaraciones del Presidente Norteamericano), pues dice que la gente está acostumbrada a escuchar su inglés, inteligible muchas veces.

Insiste en fijarse en el uso de los verbos condicionales (would) que utiliza, así como la función que le otorga a los artículos.

Manuel explica que abuso de Would (I really think the people of Catalonia would stay with Spain/ Realmente creo que la gente de Catalunya se quedaría con España, por ejemplo), no está justificado bajo ninguna circunstancia. Como condicional que es, no manifiesta ninguna decisión, permanece en el nivel de la especulación. Y es en la frase I think the President would say they’re not going to have a vote (Creo que el Presidente diría que ellos no van a tener un voto), implica dos cosas: Improbilidad, poca confianza en Rajoy y sus palabras; desconocimiento, no sabe quién es Rajoy, probablemente ni le interesa. Por eso, ni decide nombrarle, “Puede ser que su visita la metieran en su agenda”, pero nada más trascendente a eso, insiste.

Otra parte del discurso de Trump continúa de la siguiente manera: 

Well, I think that Spain is a great country and it should remain united. We’re dealing with a great, great country, and it should remain united.
I’ve been watching that unfold, but it’s actually been unfolding for centuries. And I think that nobody knows if they’re going to have a vote. I think the President would say they’re not going to have a vote. But I think that the people would be very much opposed to that.
I can say only speaking for myself, I would like to see Spain continue to be united (sic).

Traducción: Bueno, creo que España es un gran país y que debería seguir unido. Estamos hablando de un gran, gran país, y debería seguir unido.
He estado observando el desarrollo de eso, pero en realidad se ha estado desarrollando durante siglos. Y creo que nadie sabe si van a tener un voto. Creo que el Presidente diría que ellos no van a tener un voto. Pero creo que la gente estaría muy totalmente en contra de eso.
Solo puedo hablar por mí mismo, me encantaría ver a España que continuase estando unida.

No menos importante es la frase I’ve been watching that unfold, but it’s actually been unfolding for centuries. THAT e IT, artículos identificativos totalmente impersonales. “¿De qué está hablando?”, pregunta Manuel. No se sabe si habla del “gran, gran país”, del derecho a voto, del movimiento secesionista catalán, de que España debería estar unida… “Esa parte es gratuita y pretende demostrar que tiene mucho interés pero en realidad no tiene ni idea de lo que está hablando”. Agenda, pasa página y cita nueva. “People, ¿qué gente? ¿Españoles, catalanes, el mundo entero?”.

Donald Trump es incapaz de mostrar un discurso directo, asertivo, dice Broncano. Su retórica de palabras vacuas, repetitivas demuestra el poco interés que Trump tiene por España. Por eso no se extiende más que al “YO PIENSO”, en un ejercicio inconexo de filosofía cartesiana, porque no tiene mayor dominio de la narrativa que hablar por sí mismo. Cuando habla "por sí mismo”, expone Manuel, es como si se justificase, su humilde opinión. No habla como un presidente, no es un comunicado, son unas declaraciones propiciadas probablemente por el cumplimiento de seguir un protocolo a favor del invitado de turno.

Y es que, hablaba con Manuel, el hecho de que repita palabras se trata de un ejercicio propio de un niño. “Ha oído una palabra que le ha gustado y construye su discurso en torno a esos palabros […] Es un ejercicio de desperdicio.” Es la magia de la improvisación y de la certeza de que está hablando por y para sus votantes americanos, que si le habrán votado será por algo, insiste.

Evasiva tras evasiva, ¿cuál podría ser la única presensión de Trump? Sentarse, ver y esperar a ver qué pasa. Trump ya se ha comprometido personalmente (y visualmente) con el “problema” catalán… Ahora bien, si le da igual, si habla por hablar, si improvisa… Trump seguirá buscando el negocio, se convierta Catalunya en un país independiente o no.

Pocos medios (por no decir ninguno) estadounidenses han puesto en portada la visita de Rajoy a Washington. Puede que ni les importe, puede. Porque, visto lo visto, probablemente los únicos méritos de nuestro país sean que es grande y bella y esas cosas, decía Manuel… Ni naciones forzadas al centralismo ni historias.

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